miércoles, 23 de mayo de 2018

Genética y psicoanálisis


Revista Departamento de Ética, Política y Tecnología,Instituto de investigación interdisciplinario sobre subjetividad, política y arte.

Jorge Forbes
Mayana Zatz

1. Acerca de la paternidad y el derecho a “no saber” [1]
Ingrid 
Entre las nuevas tecnologías relacionadas con el material genético, por cierto la que más se ha popularizado ha sido la del examen de certificación de paternidad. Se trata de un recurso tecnológico que ofrece la genética, esclareciendo situaciones de incertidumbre que en el pasado desgastaron las relaciones y la calidad de vida de los hijos.
Se esperaba que los test de paternidad terminaran con el síndrome de Capitu, así llamado en alusión al romance Dom Casmurro, de Machado de Assis. En la historia, Bentinho, casado con Capitu, vive atormentado por la duda de ser o no padre de Ezequiel, quien se parece mucho a Escobar, un amigo de la pareja. En el final, corroído por la incertidumbre, Betinho se separa de su mujer y de su hijo.
Pero ¿qué ocurre cuándo la duda sobre la paternidad no existe y el examen de paternidad revela secretos que la familia querría que permaneciesen ocultos? Una de esas situaciones ocurrió en la Universidad de Leiden, en Holanda, y fue discutida en un seminario por colegas del Departamento de Genética Humana con los cuales hacemos investigaciones en colaboración. Ellos habían atendido en el servicio de diagnóstico prenatal a Ingrid, una abogada muy bien informada, que estaba en el inicio de su embarazo. Su padre padecía de hemofilia y ella sabía que era portadora asintomática del gen que provocaba la enfermedad.
La hemofilia es el nombre que se da a un trastorno en la coagulación de la sangre provocado por mutaciones en el gen de los factores VIII o IV, que son proteínas involucradas en ese proceso. En los casos más graves, los sangrados se transforman en hemorragias a veces internas o en músculos o articulaciones. Muchas veces, esos sangrados ocasionan una seria restricción de los movimientos, aumento de temperatura y fuerte dolor.
Ingrid contó que estaba muy ligada a su padre y sufría cada vez que lo veía en esta situación. No quería por lo tanto traer al mundo un hijo con esa enfermedad y estaba dispuesta a interrumpir la gestación para que eso no ocurriese. En Holanda, como en otros países europeos, eso está permitido cuando se trata de enfermedades genéticas, en caso que la pareja manifieste esa intención. Interrumpir un embarazo cuando el diagnóstico prenatal revela que el feto trae una enfermedad que no tiene tratamiento es siempre una decisión dolorosa. Eso ocurre con parejas que anhelan fervientemente un hijo, pero no ven justo traerlo al mundo, sabiendo de antemano que padecerá una enfermedad.

Recuerdo que en California, donde hice mi post doctorado, mientras que las enfermeras trataban con mucho desprecio a las mujeres que querían abortar por motivos sociales, había todo un equipo para dar apoyo a aquéllas que interrumpían el embarazo porque el diagnóstico prenatal había revelado una enfermedad en el feto. Además de eso, tomábamos una serie de cuidados para intentar disminuir el vínculo materno-filial y minimizar el sufrimiento de esas parejas con alto riesgo genético, mientras esperaban los resultados del test. Por ejemplo, se usaba siempre la expresión “feto en riesgo”, y no “bebé en riesgo”. Los profesionales del servicio de diagnóstico prenatal tenían la indicación de no revelar el sexo durante las ecografías hasta que no se supiera si el feto tenía o no una mutación patógena.

Pero volviendo a Ingrid, para entender mejor el drama que ella estaba viviendo, es necesario explicar que la hemofilia resulta de una herencia genética transmitida por un gen presente en el par de cromosomas sexuales XX y XY. Normalmente, las mujeres, que son XX, tienen sólo uno de los dos genes alterados y el otro compensa la falla, proveyendo los factores de coagulación en cantidades suficientes. En los hombres, en cambio, el par está formado por los cromosomas XY. Disponiendo sólo de un X, ellos no tienen cómo compensar la deficiencia y, por lo tanto, la producción de la proteína queda comprometida.
Existen varias otras enfermedades que siguen el mismo patrón de herencia ligada al cromosoma X. Eso explica por qué las mujeres pueden ser portadoras sin signos clínicos, en tanto los hombres manifiestan la enfermedad. Un padre hemofílico transmite siempre el cromosoma X afectado a sus hijas mujeres. Ellas no tendrán ninguna manifestación, pero sus descendientes de sexo masculino tienen una probabilidad del 50 % de tener el gen de la hemofilia.
Actualmente ya es posible determinar el sexo del futuro bebé y si él es o no portador de una mutación responsable de la hemofilia, con apenas ocho o diez semanas de gestación. Es un examen simple, que analiza el ADN del feto por medio de la extracción intravaginal de vellosidades coriónicas (un tejido generado por la placenta). El primer paso es descubrir cuál es la mutación, lo cual se hace por medio de extracción de sangre y análisis del ADN de la embarazada y de sus padres, en particular en el caso de Ingrid, de su padre afectado. En el caso en que ella estuviera esperando un varón, sería necesario determinar si él había o no heredado de su abuelo materno la mutación que causa la hemofilia.
El examen fue realizado con amplio consentimiento de toda la familia. Pero al hacer el primer análisis genético, antes del diagnóstico prenatal, los investigadores holandeses descubrieron inesperadamente que el señor hemofílico no era el padre biológico de Ingrid. Por un lado, se trataba de una excelente noticia. Significaba que ella no era portadora y por lo tanto no podía transmitir el gen de la enfermedad. No tenía riesgo alguno de tener un bebé afectado ni en esa gestación ni en un futuro embarazo. ¿Pero cómo dar esa noticia?

Uno de los primeros mandamientos de la ética médica es informar al paciente de todos los procedimientos que serán adoptados En el caso de los test de reconocimiento de alguna enfermedad, el paciente debe conocer los riesgos, los beneficios, los posibles resultados y todo lo que sería dable descubrir en base a su análisis. El objetivo es posibilitar que la persona esté totalmente informada sobre cómo esos exámenes pueden eventualmente cambiar su vida y las posibles consecuencias sobre su organismo o el de su descendencia.
Pero en una especialidad como la genética médica, en la que los descubrimientos ocurren tan rápidamente, es imposible prever todas las implicancias éticas. Y una cosa que debe quedar clara es que a pesar de no ser un test de paternidad, frecuentemente el examen determina el vínculo genético entre la persona testeada y sus parientes. Y –lo que termina chocando a muchas personas– investigaciones realizadas en Estados Unidos mostraron que ese tipo de información “accidental”, revelada por el análisis de ADN, no es rara. En cerca del 10 % de las familias testeadas en ese país, el padre reconocido no es el padre biológico de ese niño, lo cual puede alterar totalmente el riesgo para futuros descendientes de esa pareja.
De acuerdo a una investigación norteamericana realizada en varios países, el 96 % de los médicos consultados optan por no revelar los resultados del test para mantener a la familia unida. Una minoría (13 %) dice que ocultaría el hecho o mentiría al respecto (diría por ejemplo que la mutación no está presente, a pesar de la enfermedad familiar).

Conté esta historia en mi blog de la revista Veja, y los comentario de los lectores fueron bastante divididos. Muchos sugerían que no se contase la verdad, apenas se revelase que el bebé no corría riesgos de tener hemofilia. Decían que si el examen solicitado fue de averiguación del gen de la hemofilia, y no de investigación de paternidad, no existía ninguna obligación de revelar un hecho que no dice nada acerca de la salud del hijo de Ingrid. Otros dijeron que lo correcto sería tener una conversación con la madre de Ingrid para que ella entonces contara la verdad a su hija y a su marido. Hubo incluso quien considerase que se debería revelar el resultado del examen a Ingrid y a su madre, y ellas entonces decidirían si se lo contarían al supuesto padre. Y hubo también quienes optaron por la regla básica de que toda la verdad debe ser dicha. Ingrid y el padre también deben saber y las consecuencias deben ser asumidas por la madre. Los lectores que optaron por esta solución, dijeron que la noticia debería ser dada con todo cuidado, con auxilio de un psicólogo o un servicio especializado, teniendo en cuenta el drama que podría causar a toda la familia.
Como se ve, la situación es bien delicada y no hay un consenso sobre qué hacer. En el caso de Ingrid, la familia era muy unida y nadie desconfiaba de la situación. Contar la verdad –aunque fuera sólo a la futura madre– podría desestructurar la relación familiar. No contar implicaba hacer exámenes que no dejaban de ser invasivos e innecesarios.
¿Qué haría usted si estuviese en la situación de los genetistas responsables?
Sonia
Historias de este tipo ocurren también en Brasil. Yo misma tuve la oportunidad de atender a Sonia, una mujer casada hacía más de diez años, cuyo padre tenía Corea de Huntington, una enfermedad neurodegenerativa que, en general, sólo se manifiesta después de los cuarenta años de edad. La enfermedad, que se caracteriza por una pérdida progresiva de las células nerviosas, no tiene cura y suele avanzar muy rápidamente. El riesgo de heredar la mutación también es del 50 %. En casos incurables y de manifestación tardía como ese, nuestra conducta es desalentar a los adultos en riesgo que quieren someterse a ese test genético, dado que no hay tratamiento adecuado o preventivo. Tampoco testeamos a niños, incluso cuando así lo manifieste la voluntad de los padres. En vez de traer beneficios, un diagnóstico positivo puede significar un peso enorme que la persona tendrá que cargar durante toda su juventud. Es como una bomba de tiempo cuyo plazo para detonar no puede ser previsto ni interrumpido.
La situación de Sonia, sin embargo, era diferente. Después de diez años de casamiento, ella quería tener un hijo, pero temía transmitir el gen de la enfermedad paterna a su descendencia. Se enfrentaba por lo tanto a un dilema: si se hiciese el test, y el resultado fuera positivo, tendría que convivir con el drama. Si no se sometía al test, no tendría el valor para embarazarse.

En la primera consulta de asesoramiento genético, Sonia vino acompañada de su marido y de su madre. El marido, viendo su sufrimiento, le aconsejaba desistir del test; la madre, por su lado, insistía en que ella siguiera adelante. Nos pareció extraña su actitud, porque en general las madres quieren liberar a los hijos de esa carga. Pero después de que la pareja dejó el consultorio, la madre reveló el motivo de su insistencia. Dijo que el padre de Sonia no era de hecho su padre biológico, pero ella no tenía el coraje de contárselo a su hija, incluso viendo todo su sufrimiento, porque temía que Sonian no la perdonase.
Aparece nuevamente la pregunta: en casos como éste, ¿debemos entrar en el juego familiar y realizar el test, incluso sabiendo que es innecesario, porque no hay mutación a ser revelada? ¿Debemos contarle a Sonia que ella no era portadora y el motivo que nos llevaba a afirmarlo? ¿O nos negaríamos a hacer el test esperando que la madre hablase?

Como quedó claro en la situación anterior por los colegas holandeses que trataron el caso Ingrid, no existe consenso. Discutimos este caso con el equipo de clínica de psicoanálisis que asesora nuestros estudios de Genoma Humano. Nuestro sentimiento era de rabia, de profundo enojo con esa madre, por dejar sufrir a su hija tanto tiempo sin necesidad. Finalmente, cuánto más fácil sería contarle la verdad. Decirle que ella podría alcanzar su sueño de ser madre sin temor porque no era portadora de esa mutación. Y más aún, que estaba libre para siempre del temor de manifestar la enfermedad en el futuro. Pero el grupo de psicoanalistas nos orientó y prefirió mantener en suspenso aquella tensión en el ámbito familiar, apostando a que las posiciones, especialmente la de la madre, cambiarían. Sonia no volvió a consultarnos y se embarazó. Desconfío de que la madre haya finalmente contado la verdad.

Paulo y Pedro
El fantasma de la falsa paternidad suele asombrar a los clínicos de maneras totalmente inesperadas. El siguiente caso me fue relatado por colegas. Paulo era un adolescente que padecía de leucemia, una enfermedad de la sangre que puede ser curada con trasplante de médula ósea o sangre del cordón umbilical de un donante combatible. La sangre donada necesita tener la máxima afinidad posible con la del receptor para que no haya rechazo y, para eso, se creó un test de compatibilidad llamado Antígenos Leucocitarios Humanos (HLA, por su sigla en inglés).

Cuanto mayor es la compatibilidad de los HLA, mayor la probabilidad de éxito del trasplante. En gemelos idénticos, los antígenos son exactamente los mismos. Entre hermanos existe la posibilidad de 25% de que sean semejantes. Por eso, el criterio es testear a toda la familia para saber si hay un donante compatible.
Fue lo que ocurrió. Todos los miembros de la familia de Paulo fueron testeados. Se descubrió entonces que uno de los hermanos, Pedro, no era hijo biológico del mismo padre y, peor aún, eso se hizo público. La tragedia de la enfermedad fue agravada por esa otra noticia. La inesperada repercusión amenazaba con desestructurar una familia unida en torno de la enfermedad. El padre estaba a punto de abandonar a esa mujer que supuestamente lo había engañado, mientras que ella aseguraba que eso nunca había sucedido: “si él no es tu hijo tampoco debe ser mío”, exclamaba perpleja. De hecho, llevó adelante una indagación hasta descubrir que Pedro, al nacer, había sido cambiado en la maternidad. No era hijo biológico de ninguno de los dos. El drama adquirió otra connotación. Nos preguntamos entonces: ¿era necesario que esa información se hiciese pública? ¿No era suficiente decir que Pedro no era donante compatible para el trasplante?
¿Cuál es nuestra conducta actualmente? Toda vez que descubrimos un caso de falsa paternidad, discutimos en equipo si esa información tendrá algún impacto en el asesoramiento genético. En caso que no lo tenga, no hay por qué contar. Establecemos así que eso no corre por nuestra cuenta.

Paula, Joao y Ronaldo
Pero no es una decisión tan simple. Consideremos un dilema ético más: Paula y Joao buscaban el servicio de asesoramiento genético porque su hijo Ronaldo era portador de una enfermedad genética cuyas características incluían un importante trastorno de comportamiento. Querían confirmar el diagnóstico del niño y saber si existía riesgo de repetición en caso de tener más hijos. La historia adquiría contornos todavía más dolorosos porque la enfermedad en cuestión, en tanto heredada, era transmitida por el padre.

En este tipo de situaciones es común que, por más que intentemos explicar a los padres de los niños afectados que nadie tiene la culpa de transmitir una mutación a un hijo, el sentimiento permanece. Era el caso de Joao. Incluso antes de saber el resultado, ya se sentía responsable por la enfermedad del hijo. Hicimos la extracción de sangre para analizar el ADN de los tres (Paula, Joao y Ronaldo), con el objetivo de confirmar el diagnóstico de Ronaldo y verificar si había realmente riesgo de recurrencia. El diagnóstico fue confirmado, pero, inesperadamente, el examen de ADN reveló que Joao no era el padre biológico de Ronaldo.

Relaté este caso en un congreso de bioética organizado por una Facultad de Derecho, y pregunté a los abogados cuál debería ser nuestra actitud. La respuesta fue que los genetistas podríamos ser procesados en ambas situaciones: si revelábamos y si no revelábamos la información. Es importante recordar que estos descubrimientos son siempre inesperados pues ocurren cuando testeamos parejas con hijos o parientes afectados que quieren saber el riesgo de tener descendencia con determinadas enfermedades, pero las situaciones de falsa paternidad no son infrecuentes.

Entre los comentarios que hemos recibido está la de un abogado que sugirió que una forma de evitar cualquier proceso sería justamente establecer un consentimiento, que los consultantes firman antes de someterse al examen, en el cual conste que podría ser necesario establecer una constatación de paternidad, y, en ese caso, si ellos querrían ser informados en caso que el resultado revelara alguna alteración. Algo así: usted está siendo sometidoa un test genético para confirmar el diagnóstico de su hijo y saber si existe riesgo de repetición para la futura prole. Este test puede revelar una falsa paternidad. En caso positivo, ¿usted quiere saberlo? ¿O usted sólo quiere conocer esa información únicamente en caso que esa información pueda interferir el riesgo de que usted vaya a tener descendencia afectada?

Les dejo a ustedes la reflexión sobre los pros y los contras de incluir esta información en términos de consentimiento, sabiendo que la decisión no es nada fácil. Como se puede apreciar, se puede generar una verdadera paranoia, por la cual las personas se ven enfrentadas a reflexionar y debatir, pensando primero en la ética y no en lo que es mejor para toda la familia. O tal vez algunas personas puedan decidir no someterse al test genético por temor a resultados inesperados.

Recientemente tuve oportunidad de discutir este asunto con un grupo de genetistas en Israel. Ellos afirmaron categóricamente que el problema no existiría en su país. Según la ley israelí, el niño debe ser protegido a cualquier costo. Revelar una falsa identidad podría transformarlo en un “hijo bastardo” y perjudicarlo en el futuro. Para evitar que eso suceda, los test en caso de paternidad dudosa están prohibidos en Israel, y si un laboratorio infringe la ley, su licencia será automáticamente revocada.

2. Inconsciente y responsabilidad [2]
Los casos presentados por Mayana Zatz suponen un desafío que interpela nuestra noción de moralidad. Son una bomba que hace estallar nuestras certidumbres, haciendo evidente que la genética es para el siglo XXI lo que fue la física para el siglo XX. Los avances de la genética dejan atrás una forma de vivir y generan problemas de orden ético que no pueden ser resueltos en el campo de la genética misma. Es justamente lo que nos propone Mayana Zatz con su texto. En lenguaje simple, claro, preciso, incisivo, ella va apretando de manera implacable el torniquete en nuestro cerebro de lectores invitándonos dulcemente a responder cuestiones imposibles, en las cuales ella, siempre en la primera persona en la que escribe, incita al lector a participar. ¿Cómo rechazar semejante invitación? Imposible. No sólo por la enérgica gentileza de la autora, sino sobre todo porque no hay cómo escapar a las preguntas que ella plantea.
Frente a este tipo de fenómenos actuales se hace más necesario que nunca cuestionar las raíces de la moralidad que pretende sus fundamentos en la culpabilidad. El psicoanálisis puede vislumbrar nuevas posibilidades de orientación en la teoría y en la clínica, actualizando su abordaje de la moralidad a partir de una noción más contemporánea de responsabilidad, lo cual conlleva la necesidad de una nueva clínica psicoanalítica para el siglo XXI.

¿Maktub?
Como primera cuestión, examinemos la influencia del psicoanálisis sobre la expresión de los genes. ¿Podemos considerar lo ya escrito en el código genético como un Maktub, una determinación inflexible de la vida?
En la actual confrontación del psicoanálisis con los lazos discursivos del siglo XXI, notamos dos corrientes entre los psicoanalistas. Una de ellas, privilegia las alertas para no desnaturalizar al psicoanálisis frente a las transformaciones contemporáneas; la otra privilegia las nuevas posibilidades que se abren para el psicoanálisis, justamente a partir de esas transformaciones. Estas corrientes no se excluyen y motivan la presente indagación.
Maktub es un viejo y confortable sueño de la humanidad: mi destino está escrito en algún lugar, luego sólo me resta conocerlo y cumplirlo. El Maktub releva por lo tanto al sujeto de la responsabilidad sobre su destino.
El ser humano siempre buscó un lugar en el cual estaría alojada su historia, el cual variaba dependiendo de la época. Si antiguamente eran las estrellas, lo que lo llevaba y todavía lo lleva a consultar a los astrólogos, hoy es el genoma; es en el secuenciamiento de los genes humanos donde busca el confort del Maktub.
Curiosamente, en una entrevista del día 13 de abril de 2008, en el diario O Estado de Sao Paulo, Craig Venter, uno de los más importantes pioneros de la genómica, contrarió la ideología cientificista al afirmar:
Sí, los seres humanos son animales altamente influenciados por la genética, pero son también la especie más plástica en su capacidad de adaptarse al ambiente. Hay influencias genéticas, sí, pero aseguro que las personas son responsables por su comportamiento.
Esta afirmación de Venter coincide con la posición de la mayor parte de los genetistas y los aproxima a los psicoanalistas en un punto fundamental, a saber: no hay relación biunívoca entre en fenotipo y el genotipo, entre el mapa genético y su expresión, conocida como expresión génica. Existe una distancia que sólo es rellenada singularmente, no de manera universal, por objetos a. Tenemos aquí por lo tanto un campo común a los cientistas y a los psicoanalistas y, recordémoslo, también a los filósofos como Hans Jonas y su Principio de Responsabilidad, necesario para el pensamiento ético actual, exactamente en correlación con los cambios del lazo social en la globalización. La quiebra de los patrones de verticalidad de las identificaciones en esta nueva sociedad de red, plana u horizontal, como se prefiera, corresponde en igual medida al aumento de la responsabilidad subjetiva ante el encuentro y la sorpresa.
Los avances de las investigaciones científicas en materia de genética importan al psicoanalista de hoy, así como importaron los avances de la física al psicoanalista de un siglo atrás; la genética representa en nuestros tiempos, para la ciencia, lo que la física ya representó: el lugar de punta del avance científico.

El método de la intervención analítica
La primera investigación que realizamos fue formalizada a partir de un diagnóstico situacional sobre el sufrimiento reportado por los pacientes y por los genetistas. Detectamos un nuevo y verdadero virus del lazo social que hemos denominado RC, iniciales de Resignación y Compasión. Resignación de los pacientes, Compasión de las familias.

Estamos acostumbrados a recurrir a un médico cuando sufrimos de algo, no cuando nos sentimos bien. Por lo tanto, un fenómeno típico de nuestro tiempo, antes impensable, es la comunicación de un diagnóstico y pronóstico científicos anunciándole a una persona una enfermedad futura, de la cual ella todavía no sufre y que frecuentemente tiene un nombre extraño, aterrorizante. Pasado un primer momento de enojo, casi siempre la persona elige alienarse en un “sujeto supuesto saber” del imaginario social o, en otros términos, en un sufrimiento prêt-à-porter. Sabemos bien cómo la sociedad es capaz de producir sufrimientos y alegrías en modelos prêt-à-porter.

Al adoptar tal actitud, el sujeto deja la puerta abierta a dos problemas: primero, resignándose anticipa el sufrimiento, facilitando en esa anticipación el progreso de la enfermedad anunciada. Segundo, del lado de la familia, yuxtapuesta a la resignación surge una compasión que bajo su aspecto de virtud, esconde el vicio de comodidad indiferente, congelando la situación en un dueto dolor–misericordia. Es por eso que hemos titulado nuestra investigación “Desautorizar el sufrimiento”, entendiendo con eso el sufrimiento patrocinado/auspiciado.

Hemos logrado así verificar que una intervención psicoanalítica era posible con estos pacientes, sustrayéndolos de la seguridad de una solución prêt-à-porter y devolviéndoles la sorpresa del encuentro que ellos habían tenido con aquel veredicto terrible. Entendíamos que nuestro “sujeto supuesto saber”, creativo y responsable, obtendría beneficios en dos aspectos críticos: el momento inmediato y el progreso de la enfermedad.
Pudimos notar en la práctica clínica lo que Jacques-Alain Miller (2006, p. 12) anunció a propósito del tema de las 36° Jornadas de Estudio de la Escuela de La Causa Freudiana:
Cuando trabaja en su máxima potencia, el psicoanálisis hace, para un sujeto, vacilar todos los semblantes, [incluyendo aquellos del dolor, debemos agregar]. […] Esto libera una señal de apertura, incluso de inventiva o de creatividad, que va a contramano del festín de Baltasar. Lo que de allí emerge, en la mejor de las hipótesis, es una señal que dice “no todo está escrito".
Una objeción al amo contemporáneo. No todo está escrito. Aun cuando está escrito en el código genético, existe un gap, una distancia entre lo escrito, el genotipo al que hicimos referencia, y su expresión en el fenotipo.
A lo largo de un año hicimos el seguimiento de diecinueve pacientes, elegidos entre los que solicitaron ser atendidos por un psicoanalista en el Centro de Estudios del Genoma Humano. Sus enfermedades eran muy variadas: distrofia muscular de Duchenne, distrofia mitónica de Steinert, distrofia muscular facioescapulohumeral, ataxia espinocerebelar.
La primera y la segunda entrevista estuvieron a cargo de Jorge Forbes con la presencia de Mayana Zatz. Estas entrevistas fueron transmitidas en directo a un equipo de psicoanalistas del IPLA de Sao Paulo y estaban orientadas a delimitar el campo de incidencia de la separación entre el S1 y el S2. Citemos al respecto el referido texto de Jacques-Alain Miller:
Esto define la condición de la propia posibilidad de ejercicio psicoanalítico. Para que haya psicoanálisis es necesario que sea lícito, permitido –y es eso lo que se enfrenta a los poderes de los demás discursos establecidos–, alcanzar al significante amo, hacerlo caer, revelar su pretensión absoluta, como un semblante, y reemplazarlo por lo que resulta del embrague del sujeto del inconsciente sobre el cuerpo, esto es, lo que llamamos con Lacan el objeto a.
A partir de esas entrevista preliminares, discutidas con todo el equipo, uno de los miembros asumió la dirección del tratamiento analítico con una frecuencia semanal. Mayana Zatz y Jorge Forbes volvieron a ver a los pacientes cada tres meses.
La adhesión al tratamiento fue total. No hubo una sola ausencia a las consultas durante todo el año, y vale recordar que esas personas tienen dificultades de locomoción. Sus cambios de posición en relación al goce fueron evidentes, así como el cambio de posición de las familias en relación al sentimiento de piedad. 
Esta práctica clínica nos enseña muchas cosas, entre ellas:
  1. Que existe la posibilidad de una práctica del psicoanálisis en instituciones, lo cual supone partir de la cuestión de cómo crear una institución a partir del psicoanálisis o, en algunos casos, cómo reorientar la institución existente con el psicoanálisis.
  2. que existe la posibilidad de transmitir, por la clínica, el savoir faire inspirado en la segunda clínica de Jacques Lacan, aquella que llamamos Clínica de lo Real.
  3. que existe apertura a una colaboración con los cientistas que no se limita a decir que “Freud también era un neurólogo”. Esto confirma la necesidad de respetar las diferencias entre los discursos para ponerlos en genuina colaboración.
Concluimos entonces: la clínica de los objetos en la experiencia psicoanalítica posibilita al ser humano del siglo XXI liberarse de los nuevos maktub, y, correlativamente, responsabilizarse por el hueso de su existencia de una forma renovada y creadora.

[1Este acápite está tomado del capítulo 1 del libro GenÉtica, de Mayana Zatz (Editora Globo, 2011)

[2Este acápite está tomado del prólogo de Jorge Forbes al libro de Mayana Zatz ya referido y a pasajes de la obra de Jorge Forbes Inconsciente e Responsabilidade: Psicanálise do Século XXI (Editora Manole, 2012).

martes, 2 de enero de 2018

LA HERIDA DE LA MÚSICA, LA MÚSICA DE LA HERIDA.




  “Soy una herida, un cuerpo pulsante, sufriendo ser” (Björk: “Black Lake”).


“Nosotros, las personas espirituales… (…) soñamos todos con un lenguaje sin palabras, que diga lo inexpresable, que refleje lo irrepresentable.”   
“El lobo estepario” Hermann Hesse.


Anoche soñé que le regalaba a mi psicoanalista un libro de música. En su tapa se podían leer los nombres de algunos compositores: Bach, Mozart , Haydn y Mendelssohn (por qué ellos y no otros,  en principio no lo sé; yo no sé de música, aunque creo que sí del sentir /de /la música). Le decía que si bien era un libro que planteaba algunas cosas que eran incomprensibles y muy complejas para alguien que como él o yo no sabemos de música (no sé si él sabe o no, sí sé que le gusta como a mí), sí había  podido, y suponía que él también podría hacerlo,  captar algunas  cosas mínimas, esenciales. Agregaba que  aún siendo las mismas tan fragmentaria o pulsátilmente aprehensibles,  su efecto sobre  mí en este caso, había sido tan deslumbrante, que su valía se me hacía  incalculable.  Asimismo le explicaba que una novela no podía regalarle porque podría tornársele aburrida si no le interesaba el tema que trataba, y yo no sabía que temas podían ser de su interés.

Tratando de interpretar el sueño, llegué a esta conclusión: que la falta o la herida de cada cual es una música capaz solamente de ser sentida y sabida solamente por una misma, pero no comprendida (cual una novela) 

Y escribí esto: 


Se puede decir, leer y escribir    
todo lo que se quiera 
sobre la herida             
propia y de los otros,                                                                            pero solo la propia                                                                                carne"sabe"  
de su música: 
su pulsación, su ritmo, su tono y su melodía.


                                                                                                                                                 

Me acordé inmediatamente de Chantall Maillard y su “Matar a Platón”:




Un hombre es aplastado...

Un hombre es aplastado.
En este instante.
Ahora.
Un hombre es aplastado.
Hay carne reventada, hay vísceras,
líquidos que rezuman del camión y del cuerpo,
máquinas que combinan sus esencias
sobre el asfalto: extraña conjunción
de metal y tejido, lo duro con su opuesto
formando ideograma.
El hombre se ha quebrado por la cintura y hace
como una reverencia después de la función.
Nadie asistió al inicio del drama y no interesa:
lo que importa es ahora,
este instante
y la pared pintada de cal que se desconcha
sembrando de confetis el escenario.

Tuerzo la esquina. Apresuro el paso. Se hace tarde y aún no he almorzado.

De "Matar a Platón" 2004


¿Y qué hay del sentimiento...

¿Y qué hay del sentimiento?
No, no lo hay, aquí no hay sentimiento.
¿Debería haberlo?
¿Es poesía el verso que describe
fríamente aquello que acontece?
Pero ¿qué es lo que acontece ?

De "Matar a Platón" 2004



También recordé el poema de Rimbaud que trabaja Lacan :

A una razón



"Un golpe de tu dedo sobre el tambor descarga todos los sonidos e
inicia la nueva armonía.

Un paso tuyo. Y el alzamiento de los hombres nuevos y su
caminar.

Tu cabeza se vuelve: ¡el nuevo amor! Tu cabeza gira, ¡ el nue-
vo amor!

'Cambia nuestros lotes, criba las plagas, empezando por el tiem-
po', te cantan esos niños. 'Eleva no importa adónde la sustancia
de nuestras fortunas y nuestros anhelos', te ruegan.

Llegada desde siempre, tú que irás por todas partes".

Arthur Rimbaud (Francia, 1854-1891)





Y para finalizar, dos poemas de Roberto Juarroz.



Hay fragmentos de palabras

Hay fragmentos de palabras
adentro de todas las cosas,
como restos de una antigua siembra.

Para poder hallarlos
es preciso recuperar el balbuceo
del comienzo o el fin.
Y desde el olvido de los nombres
aprender otra vez a deletrear las palabras,
pero desde atrás de las letras.

Quizá descubramos entonces
que no es necesario completar esos fragmentos,
porque cada uno es una palabra entera,
una palabra de un lenguaje olvidado.

Y hasta es posible que encontremos en cada cosa
un texto completo,
un reservado y protegido texto
que no es preciso leer para entender.


Roberto Juarroz ,  Duodécima poesía vertical







Roberto Juarroz de su “Novena Poesía Vertical”:


Desde todas las cosas se levantan cantos.
Algunos se duermen en el aire
y caen enseguida como semillas huecas.
Otros tropiezan con las otras cosas
y se pierden en ella.
Y otros encuentran las palabras que vagan
y se funden así con el canto del hombre.
De ese agreste montaje,
de esa insólita mezcla
híbrida como el mundo,
impura como el mundo,
empieza un nuevo canto,
más libre,
más suelto que la vida:
nace el canto del mundo.
Y ese canto reemplaza,
casi en un rito clandestino,
la prolongada ausencia
del canto de los dioses.
De los dioses,
que nunca se entendieron del todo con las cosas.

Roberto Juarroz, Novena poesía vertical

lunes, 11 de diciembre de 2017

EL FRACASO (ESCOLAR) COMO EXPRESIÓN DE LA NECESIDAD DEL VACIO EN LA ADOLESCENCIA.



Puntuación clínica.  
                                                        

PARA HACER-SE                                        
CON LO PROPIO
HAY QUE MATAR EN UNO
 LO AJENO.





“Este billete es falso, (no) sirve para nada”
 (un adolescente en una sesión)

 
A través de la referencia a un posible  billete falso que no sirviera para nada con el cual me iba a pagar, situaba un adolescente en una sesión, la inauguración de su propio deseo y comienzo de la construcción de su nuevo sí mismo o proceso identificatorio.
Había sido necesario para este adolescente que  el espacio de la cura o terapéutico, pudiera  hacer lugar al fracaso de un proyecto  vital (fracaso que se manifestaba en el ámbito escolar como habitualmente sucede en esta etapa), para situar y entender que el mismo era ajeno al deseo del sujeto, y estaba comandado por la hiper-exigencia del Otro ( padres, educadores y sociedad),que pretendía reforzarlo y reeducar sus supuestas fallas o carencias, cuando precisamente con las mismas el sujeto del inconsciente decía de su división subjetiva y de la falsedad de un proyecto vital elegido para él por los Otros y en el cual él se perdía a sí mismo.
Fue necesario inaugurar un espacio/tiempo curativo  que “sirviera para nada”, donde se aceptara  que él  pudiera (no) “servir para nada”, donde se aceptara ese no servir al Otro, ese no  tener que estar o prestar servicios al narcisismo del Otro, y  aún y sobre todo así, se le re-tuviera, sin  que por eso fuera sancionado o diera lugar a ser expulsado (como habitualmente hacen en los colegios). Y por lo tanto, se le reconociera en su diferencia; un lugar para dejar en suspenso el bien que el Otro creía y quería imponer al mismo, para que él mismo pudiera evaluar y considerar  que era lo que deseaba para sí ,y para construir un proyecto vital, que no solamente escolar, propio.
Situar como falso el billete de la demanda del Otro de que fuese e hiciese  lo que él le pedía, falsedad que identificada con el no servir para nada, da lugar al vacío o a  la falta  que  hace posible el viaje iniciático o proyecto vital propio, ahora sí con un billete verdadero. 





sábado, 4 de noviembre de 2017

JORGE LUIS BORGES EN LA ENCRUCIJADA DE LA LENGUA Y LALANGUE.






“Saber cómo habla un personaje es saber quién es; conocer una entonación, una voz, una sintaxis es haber conocido un destino” Jorge Luis Borges.



   René Magritte, "El arte de la conversación"(1950)                                                     



 Y así cada uno 
escribe su verdad
ero  nombre 
con "luna".                                                                                                   
(escritura-recración del final del poema "La luna")                                                                                                                 




                                     René Magritte "La buenaventura"(1939)


El gaucho no aprende a cantar, (…) canta porque hay en él cierto impulso moral, algo métrico, de ritmo, que domina en su organización , y que lo lleva al extraordinario extremo de que todos sus refranes, sus dichos agudos, sus proverbios comunes son expresados en dos versos octosilábicos perfectamente medidos, acentuados con inflexible regularidad, llenos de armonía , de sentimiento y de  profunda intención” José Hernández ,prólogo a la segunda parte de “Martín Fierro”.

“Muchos, con intención de desconfianza, se preguntarán: ¿Qué zanja insuperable hay entre el español de los españoles y el de nuestra conversación argentina? Yo les respondo que ninguna, venturosamente para la” entendibilidad” general de nuestro decir. Un matiz de diferenciación sí lo hay: matiz que es lo bastante discreto para no entorpecer la circulación total del idioma y lo bastante nítido para que en él oigamos la patria”. (Borges 1998: 156) 


   
En el curso sobre Borges  dictado en la Universidad Popular de Gijón(UP) por el poeta Javier Almuzara,  surgió una discusión que trajo a colación el viejo o eterno conflicto respecto al Lenguaje) o quizás habría que decir mejor acerca de La Lengua  (gramática Prescriptiva vs Gramática descriptiva) castellana en este caso, utilizada por el escritor en algunos de sus cuentos.


 
                                                            Remedios Varo "Papilla estelar", (1958)

Varias personas mayores(el resto de la clase no sé lo que pensaba, porque nada dijeron) no estaban de acuerdo, y es más, estaban molestas por la supuesta  desfiguración  del lenguaje   o violación normativa que hace Borges del mismo en sus cuentos, al escribir  las palabras tal como eran habladas por los personajes , ateniéndose a la oralidad  (por ejemplo, la introducción del voseo en el plano morfosintáctico; la supresión (aunque asistemática) de la /–d/ final tal como la encontraba en la oralidad rioplatense :“ciudá”, “verdá”),  y no como indicaba la gramática general correspondiente. Interpretaban estas y otras supuestas “licencias”  Borgianas con La Lengua, como un daño a la propia lengua y a la cultura, un perjuicio que llevaría a ser “mal hablados”.

Tal situación no deja de hacerme gracia; por cuanto suponen que posible que haya alguien “bien hablado”, cuando  no lo es por la propia naturaleza del Lenguaje que nunca permite nombrarnos del todo. 


Según mi escucha, este desacuerdo se veía acentuado por  la supuesta soberbia intelectual le atribuyen al escritor, lo cual –creo yo- les genera una predisposición negativa hacia su obra. Parecían estar molestas con una supuesta prepotencia del escritor,  su actitud parecía decir algo así como: éste se cree Dios, tan por encima del bien y del mal que hasta se cree con derecho a usar /escribir el lenguaje como le plazca, sin atenerse a la norma. Esto es  para mí sorprendente, ya que la esencia del poeta es ser un Demiurgo del mundo de la Lengua, y en esa empresa está afectivamente en juego el placer primigenio singular que cada poeta o escritor encontró en La lengua, su lalangue (*)(Lacan), un modo de hacer propia esa “lengua general”.

El lenguaje, que se usa para la comunicación, es más concreto, objetivo. Lalangue no tiene esa finalidad, nada comunica, es sustancia del inconsciente, asunto de cada persona. Lalengua llamada, no en balde materna. Lengua sin idioma presente en el verdadero diálogo, el monólogo. El texto literario, que no necesita adherirse al discurso de la ciencia pues posee la licencia de la creación, trabaja con lalangue. Trabaja con lo que se escucha, se regodea en la opacidad del sentido, en los pliegues de la palabra. Así como el psicoanálisis, va en la vía opuesta a la comunicación”.        “En La lalengua en “Algum lugar” una lectura del libro de Paloma Vidal. lba Escalante, Escola Lacaniana de Psicanálise de Brasília.


 Me dio la impresión que la antipatía hacia su persona  y /o su  obra (no me quedó muy claro si predomina una sobre otra), no surge a raíz de las lecturas que hacemos en clase de los textos del escritor, sino de sus preconceptos sobre él y quizás también sobre los argentinos. Obviamente que la misma incide en su capacidad de escuchar y apreciar su obra. Por momentos  me da la impresión de que en vez de venir a conocer  la misma como dijeron, muchos vienen a invalidar al escritor o a su persona,  o a corroborar su juicio negativo sobre el mismo, a castrarlo como diríamos en psicoanálisis ya que ¡vaya tozudez!!   (pero,… la anti-paradoja es que, si hay deseo de castrarlo, es porque se lo  percibe como no castrado)  


Y yo pensaba quizás…, sin dudas,  también basada en mis prejuicios: “ahora entiendo porque el psicoanálisis acá( me refiero España) no termina, o más bien debería decir, casi no empieza nunca a cuajar , si cuesta tanto abrir la palabra a otros posibles transformaciones y sentidos, …si cuesta tanto aceptarse diferente y hacerse cargo de esa diferencia(libertad y responsabilidad)

  Además me divertí un buen rato, aunque a la vez que sentí piedad por el profesor (aunque no la necesita para nada), en su esfuerzo  ingrato por intentar convencerles de la importancia de hacer lugar a una otra  lengua diferente de la lengua normativa o prescriptiva, y asimilé su posición a la que a veces podemos llegar a jugar los psicoanalistas cuando sin errar mucho erramos  al querer que algún analizante escuche y vea algo de sí mismo que él aún no está dispuesto porque no  puede ni quiere. Y es que, como ya  lo dice el dicho: no hay más ciego que el que no quiere ver, ni más sordo que el que no quiere o puede oír, ni tiene más pasión por la ignorancia que la de aquel que cree saber , teniendo en cuenta de forma contundente lo que  dice Lacan: que  no necesariamente la ignorancia y el saber se oponen, puesto que  el saber puede ser un medio de precaverse de las sorpresas que deparan el inconsciente y su interpretación, un medio de refugiarse en lo que ya se sabe. Por eso quizás más que nada en poesía, pero también en literatura a quien escribe, Borges en este caso ,  como a quienes leemos, nos conviene como al analista “ignorar lo que sabemos” para dar lugar a que  nazca lo nuevo, salvo que el miedo a leernos  o ser leídos por la obra, a soltarnos para dejarnos llevar hasta los confines donde el saber se diluye ne el no-saber,   o la rivalidad narcisista con su Hacedor, como parece ser el caso,   obture la posibilidad de dejar en suspenso la convención de la lengua para permitirse ser  ano-nada-das por la creación( ¡que no por el autor , si no quieren!!) 

Pero el profe, -al que  tenían contra las cuerdas-, por más que trató de hacerles entender que el lenguaje en la creación especialmente poética, pero no sólo, está para ser recreado,  no logró  convencerles; aunque eso no disminuyó un ápice su  estatura . Aún así,  haciendo gala de su buen criterio, optó en dar por zanjada  la pelea, porque sabiamente percibió que el destiempo del knock out podría eternizar la misma, impidiendo seguir adelante con la clase.

De cualquier manera, me parece que estos encontronazos son señal de que andamos, pues  así se genera el verdadero saber, (el que vale para la vida además de para la academia), el que pone en fuego  lo pulsional y no solamente el intelecto, ya que  la acalorada discusión intelectual estaba animada por la pasión emocional, y solamente ésta da lugar al saber (diferente del conocimiento confinado al cerebro intelectual disociado de lo afectivo) por cuando solamente se empieza a saber en contra del no saber y de la ignorancia. Estas controversias pueden dar  como resultado_ como sucede ¡oh! causalidad , con  los  analistas: el cierre del inconsciente quizás de forma definitiva como acontece  en algunos casos, en cuyo caso ¡adiós Borges ¡), la ida dubitativa que deja lugar a alguna otra posibilidad de acercamiento al saber repelido,  o la apertura progresiva y con mayor o menor dificultad, según cada caso,  a ese nuevo lenguaje/escritor  propuesto.   Este curso dará lugar, no me caben dudas, a varios alumbramientos.
 


He de decir  que   yo, al contrario de esta postura, considero que  no puede haber una definición más precisa de lo que es lalangue  que la maravillosa frase de Borges con que comienzo esto que ahora escribo: “Saber cómo habla un personaje es saber quién es; conocer una entonación, una voz, una sintaxis es haber conocido un destino”, porque  dice acerca de esa lengua del afecto que a alguien lo hace sujeto, único  e irrepetible.


Remedios Varo "Cazadora de estrellas"(1956)

Y obviamente que en este proceso de subjetivación, no solamente importarán las diferencias o particularidades regionales de una mal supuesta o teórica  Lengua general o normativa que socializara absolutamente a todos por igual (lo que no deja de corroborarse como imposible por más que haya efectivamente  muchísimas similitudes de lenguaje cuya importancia conviene tener en cuenta,  entre las personas de un mismo país, o región ), sino las particularidades , que son afectivas que a su vez en cada familia y en cada sujeto socializado en ella, tome esa supuesta lengua regional.



Es por eso que el psicoanálisis recurre a la palabra hablada para escuchar la verdad del sujeto del inconsciente, porque el habla es la marca más legítima de la subjetividad, creo que es hasta  mucho más personal que la escritura, puesto que en ésta se pierden esos aspectos de la palabra donde lo pulsional (el goce)  parece jugarse más : el tono de voz y sus oscilaciones,(la voz que se entrecorta o apaga, se vuelve desgarro, alarido, llanto, suspiro, silencio o risa cantarina o irónica) , el ritmo, la melodía , la respiración. E incluso, la misma  permite escuchar al sujeto en su discurrir temporal, porque a diferencia de la escritura, que fija “relativamente” al sujeto( pues en cada obra escrita el sujeto difiere, “nunca nadie es el mismo”), en el habla, éste a la vez que se va diciendo y encontrando en ese decir , se va perdiendo. Sería interesante indagar  las diferencias del goce corporal que se obtiene de recitar cantar o leer en voz alta y el que se obtiene de escribir porque sin lugar a dudas hay diferencias muy evidentes.

Cuando una intensa emoción, cuando un peligro, cuando el júbilo o la desolación se apoderan de nosotros al punto de dejarnos indefensos, entonces regresamos a la oralidad-y aún al balbuceo pre-oral-como a nuestra morada más segura” En “Entre la voz y la letra”, Raúl Dorra, Plaza y Valdés editores, México. 1997


ALGUNAS CITAS :


“Al reducir Saussure el contenido del signo al concepto, desconoce totalmente la esencia del lenguaje: el lenguaje es un inmenso complejo en el que se refleja la complejidad psíquica del hombre. El hombre al hablar no se conduce como una fría y desamorada máquina pensante. […] Lo que hay en el fondo de todo es que estos valores que llamamos afectivos no son separables de los conceptuales: no son, como imaginaríamos a primera vista, una especie de brisa o temperatura que impregna el concepto, sino que forman parte de él. […] Al intuir una realidad cualquiera, nuestra querencia está implícita en nuestra comprensión, la querencia es, en sí misma, una manera de comprender (Dámaso Alonso 1971: 25-27). Poesía española, Madrid: Gredos, 1971.



“El idioma de los argentinos es un desafío a los hispanistas como Enrique Larreta. Una nota declara la guerra a la dictadura académica y al «aburrimiento escolar de los lingüistas profesionales». «El lenguaje —afirma Borges— es acción, vida; tiempo presente». Advierte sin embargo contra el peligro de confundir lo presente con lo pasajero. Rechaza tanto el dialecto casero como la retórica importada”. Jorge Luis Borges o al consolación por  la filosofía Luis Harss: Los nuestros(Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 1966, pp. 128-170), en literatura.us

“Roberto Arlt, en su nota titulada «El idioma de los argentinos», publicada en el diario El Mundo el 17 de enero de 1930 polemiza con el académico José María Monner Sans, Arlt sostiene la productividad literaria de la lengua «del pueblo» y vincula los nuevos modos del decir con una sociedad que está atravesando profundos cambios sociales y culturales. Una vinculación entre los modos del decir y los modos del vivir que Arlt ya había desarrollado en varias notas previas en las cuales había sostenido la hipótesis de que es posible deducir el estado mental de una época a través de ciertos giros del idioma… Jorge Luis Borges, Lector de Roberto Arlt. Sylvia Saítta, cervantesvrtual.com


“Los académicos pretenderían entonces, e inútilmente, «enchalecar en una gramática canónica las ideas siempre cambiantes y nuevas de los pueblos»…  Dice Arlt «¿Quiere usted dejarse de macanear? ¡Cómo son ustedes los gramáticos! Cuando yo he llegado al final de su reportaje, es decir, a esa frasecita: 'Felizmente se realiza una obra depuradora en la que se hallan empeñados altos valores intelectuales argentinos', me he echado a reír de buenísima gana, porque me acordé que a esos 'valores' ni la familia los lee, tan aburridores son”…       

“ La lógica del sentido común, a la que apelan más de lo debido los preceptistas, no gobierna casi nunca los hechos del lenguaje, porque parodiando el pensamiento de Pascal, el lenguaje tiene sus propias razones que la razón ignora. Casi nada es lógico en la lengua. No obedece a lógica ninguna el género gramatical de la mayor parte de los nombres. 



“Tal debe ser nuestra empresa —decía Unamuno— en cuestión de lenguaje. Que no es algo muerto, sino vivo y muy vivo, sobre todo merced a la lengua hablada del pueblo que hace estrumpir el cincho del idioma escrito literario cuando éste intenta convertirlo en zuncho, en inflexible potro, para hacer de aquella lengua una encorsetada señorita." (“Lengua Literaria y norma lingüística, Real Academia Española, Madrid ,  DISCURSO LEÍDO EL DÍA 29 DE MAYO DE i960.



PARA  FINALIZAR.


Yo entiendo que en la creación literaria y más en la poesía , no se trata de usar el lenguaje respetando la convención,  el de la lingüística normativa si es posible denominarlo así, sino de lalangue.


 Y entiendo que eso es lo que  se desprende de estos poemas de Borges:



“Que otros se jacten de las páginas que han escrito,
a mí me enorgullecen las que he leído.
No habré sido un filólogo,
no habré inquirido las declinaciones, los modos, la
laboriosa mutación de las letras,
la de que se endurece en te,
la equivalencia de la ge y de la ka.
Pero a lo largo de todos los años he profesado
la pasión del lenguaje.
Mis noches están llenas de Virgilio;
haber salido y haber olvidado el latín
es una posesión, porque el olvido
es una de las formas de la memoria”
 (Elogio de la sombra, 1969)

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Mi destino es la lengua Castellana,
El bronce de Francisco de Quevedo,
Pero en la lenta noche caminada
Me exaltan otras músicas más íntimas.
 (El oro de los tigres, 1972)



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Mi servidumbre es la palabra impura, 
  vástago de un concepto y de un sonido;
ni símbolo, ni espejo, ni gemido
,
tuyo es el río que huye y que perdura.

(Fragmento, Soneto a Johannes Brahms,                                                                                                   La moneda de hierro, 1976)

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LA LUNA .


Cuenta la historia que en aquel pasado
tiempo en que sucedieron tantas cosas
reales, imaginarias y dudosas,
un hombre concibió el desmesurado


proyecto de cifrar el universo
en un libro y con ímpetu infinito
erigió el alto y arduo manuscrito
y limó y declamó el último verso.


Gracias iba a rendir a la fortuna
cuando al alzar los ojos vio un bruñido
disco en el aire y comprendió, aturdido,
que se había olvidado de la luna.


La historia que he narrado aunque fingida,
bien puede figurar el maleficio
de cuantos ejercemos el oficio
de cambiar en palabras nuestra vida.

Siempre se pierde lo esencial. Es una
ley de toda palabra sobre el numen.
No la sabrá eludir este resumen
De mi largo comercio con la luna.

No sé dónde la vi por vez primera,
si en el cielo anterior de la doctrina
del griego o en la tarde que declina
sobre el patio del pozo y de la higuera.

Según se sabe, esta mudable vida
puede, entre tantas cosas, ser muy bella
y hubo así alguna tarde en que con ella
te miramos, oh luna compartida.

 

                                                                                             
                                       René Magritte "Arquitectura al claro de luna"(1956)



   
Más que las lunas de las noches puedo       
 recordar las del verso: la hechizada                       
dragon moon que da horror a la halada
y la luna sangrienta de Quevedo.

De otra luna de sangre y de escarlata
habló Juan en su libro de feroces
prodigios y de júbilos atroces;
otras más claras lunas hay de plata.

Pitágoras con sangre (narra una
tradición) escribía en un espejo
y los hombres leían el reflejo
en aquel otro espejo que es la luna.

De hierro hay una selva donde mora
el alto lobo cuya extraña suerte
es derribar la luna y darle muerte
cuando enrojezca el mar la última aurora.

(Esto el Norte profético lo sabe
y tan bien que ese día los abiertos
Mares del mundo infestará la nave
que se hace con las uñas de los muertos.)

Cuando, en Ginebra o Zürich, la fortuna
quiso que yo también fuera poeta,
me impuse. como todos, la secreta
obligación de definir la luna.

Con una suerte de estudiosa pena
agotaba modestas variaciones,
bajo el vivo temor de que Lugones
ya hubiera usado el ámbar o la arena,

De lejano marfil, de humo, de fría
nieve fueron las lunas que alumbraron
versos que ciertamente no lograron

el arduo honor de la tipografía.

Pensaba que el poeta es aquel hombre
que, como el rojo Adán del Paraíso,
impone a cada cosa su preciso
y verdadero y no sabido nombre,

Ariosto me enseñó que en la dudosa
luna moran los sueños, lo inasible,
el tiempo que se pierde, lo posible
o lo imposible, que es la misma cosa.

De la Diana triforme Apolodoro
me dejo divisar la sombra mágica;
Hugo me dio una hoz que era de oro,
y un irlandés, su negra luna trágica.

Y, mientras yo sondeaba aquella mina
de las lunas de la mitología,
ahí estaba, a la vuelta de la esquina,
la luna celestial de cada día

Sé que entre todas las palabras, una

hay para recordarla o figurarla.
el secreto, a mi ver, está en usarla
con humildad. Es la palabra luna.

Ya no me atrevo a macular su pura
aparición con una imagen vana;

a veo indescifrable y cotidiana
y más allá de mi literatura.


Sé que la luna o la palabra luna
es una letra que fue creada para

la compleja escritura de esa rara
cosa que somos, numerosa y una.

Es uno de los símbolos que al hombre
da el hado o el azar para que un día
de exaltación gloriosa o de agonía
pueda escribir su verdadero nombre.







                                     René Magritte "La página en blanco"(1967)








Y así cada uno 
escribe su verdad
ero nombre    
con"luna"
(escritura-recración del final del poema "La luna")                                                                                         


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 (*) “En la primera parte de su enseñanza, sobre todo en los “Escritos” Lacan privilegiaba el lenguaje ante la diversidad de las lenguas. En cambio, en el Seminario 20 privilegia las lenguas en lugar de la estructura del lenguaje. Siguiendo a Miller entonces, el Seminario “Aun” es donde situamos el comienzo de la última enseñanza de Lacan y en donde cuestiona la estructura del lenguaje.
Entonces, en lugar del inconsciente estructurado como un lenguaje, en lugar de esto lalengua, a partir de afirmar que no está para nada seguro que la lengua sirva para el dialogo. Al escribir lalengua con y en una sola palabra, sin distinguir el artículo y el sustantivo, indica con esa escritura que la lengua sirve para el goce y por lo tanto, el goce no comunica.
En “Aun” el lenguaje y su estructura aparecen como secundarios y derivados de lo que llama lalengua. Lalengua es la palabra antes de su ordenamiento gramatical y lexicográfico, separada por tanto del lenguaje.”. Presentación de “¿Qué es “lalengua”?”.Por Carlos Dante García (lecturalacaniana.com.ar)
  “la hipótesis lacaniana de lalengua no admite otro camino para pensar e psicoanálisis que no sea considerarlo el campo propiamente electivo, tíquico. Esto es así porque el surgimiento del sujeto como efecto de la estructura, en el encuentro del ser hablante con el campo de lo social que lo precede en el mundo, es decir el campo discursivo, ocurre en lo particular del encuentro de cada uno con el lenguaje. Al menos, ése es el aspecto de lo social que privilegiamos en psicoanálisis, y eso mismo es lo que determina nuestro campo de acción. Sin embargo, que haya sujeto como efecto de la estructura significante, no implica que dicho sujeto se corresponda con los significantes del código universal, compartido, y como tal se trate entonces de un sujeto previsible. Si así fuera, sólo bastaría con averiguar cuáles son los significantes extraídos del sistema de la lengua que lo han determinado, para saber más o menos de qué tipo de sujeto se trata. Incluso esta operación podría estandarizarse, y seguramente no faltarían autores interesados en escribir el diccionario o el manual nosográfico de la sujeto-linguo-logía.
Sin embargo, el sujeto es determinado por significantes no de la lengua, sino de lalengua, escrito todo junto, tal como Lacan comienza a hacerlo a partir del 4 de noviembre de 1971. lalengua, más allá de la relación que sus unidades guarden con los significantes del sistema lingüístico, implica la actividad del ser hablante con unidades no provenientes del diccionario para todos, sino provenientes de los sonidos, inflexiones, el "baño de lenguaje" primario, que posteriormente han podido recortarse como significantes, extraídos de su particular mundo a-estructural. A esto se refería Lacan al decir que él no hacía lingüística sino lingüistería. No se trata, en el análisis, de la relación del ser hablante con la Academia del idioma, sino con el "idioma" que, a partir de la función palabra, se ha constituido para el ser hablante por medio de la extracción de significantes provenientes de su lalengua. Decía Lacan en 1971:

"No dije que el inconsciente está estructurado como lalengua, sino como un lenguaje (...) El inconsciente tiene que ver ante todo con la gramática (...) Para empezar, diría que si hablo de lenguaje es porque se trata de rasgos comunes que se encuentran enlalengua" (Lacan, J. (1971). Le savoir du psychanaliste, op. cit., pp. 23-30)
Como podemos notar, este paso es electivo. El ser-tíquico-ahí adviene, en lo que podríamos pensar como la captura primera por la estructura, en la contingencia de un encuentro entre lo a-estructural y la estructuración gramática del inconsciente-lenguaje, y -además- puede hacer de las suyas con los avatares de dicho encuentro, en la medida de lo que quiera. Eso que llamamos significantes, ahora con la hipótesis de lalengua, ya no remite a lo que de la lengua se escucha y se recorta, sino a lo que cada uno ha podido -y querido- escuchar de su lalengua particular, preexistente al campo del lenguaje y la palabra.
Por lo tanto, nos estamos refriendo al momento de creación de la lengua, o mejor dicho al momento inaugural del campo de la sintaxis para cada sujeto, apoyado en el lecho acuático del baño primario de lalengua. Sin embargo, el aspecto electivo no se restringe, si atendemos a Lacan, solamente a aquellos momentos fundantes:

"A esta lengua, en resumidas cuentas, se la crea. Creamos una lengua para darle sentido en todo momento. Esto no está reservado para las frases donde la lengua se crea: en cualquier momento damos un pequeño empujoncito (un petlt coup de pouce), sin el que la lengua no estaría viva, ella está viva en tanto que a cada instante se la crea. Es en esto que no hay inconsciente colectivo, que hay sólo unos inconscientes particulares, en tanto que cada uno, a cada instante, da un pequeño empujoncito a la lengua que habla Lacan, J. (1976). Le seminaire. Livre 23. Le sinthome. Paris: Seuil, 2005, p. 133.

Notamos que todo el párrafo está condicionado por el esfuerzo de Lacan por desambiguar el significante "crear". Se trata de una creación constante, permanente, no sólo de la creación inaugural. Y se crea la lengua que hablamos, apoyados en el suelo de goce cuya materia, cuya Bedeutung está constituida por elementos de lalengua. Por lo tanto, podemos decir que cada uno crea la lengua como puede y como quiere, condicionado por lo que puede y quiere escuchar de su lalengua. Y lo tíquico interviene aquí en dos niveles: por un lado, lo tíquico inherente a lalengua como campo sonoro, melódico, podríamos decir, al que adviene el viviente y del que emergerá un sujeto del lenguaje, una vez que sea capturado por la maquinaria de la sintaxis. Esa lalengua es contingente, ya que a cada cual la suya. Por otro lado, tenemos el nivel de lo tíquico que podríamos llamar secundario, en el que a su vez podemos distinguir dos variantes, distribuidas de acuerdo a las condiciones de goce y a los caprichos del deseo..