jueves, 16 de abril de 2020

ENCUENTROS PSICOANÁLISIS-LITERATURA: RE-PETICIÓN DE UN ENCUENTRO “La mujer que mira a los hombres que miran a las mujeres"



Presentación.
la mujer que mira a los hombres que miran a las mujeres | siri ...

El libro “La mujer que mira a los hombres que miran a las mujeres” Ensayos sobre feminismo arte y ciencia de Siri Hustvedt me ha parecido interesantísimo y lo he disfrutado mucho.

 Pero especialmente   los capítulos EN LA CONSULTA   y PORQUÉ UNA HISTORIA Y NO OTRA me han motivado a escribir, puesto que constituyen un punto de encuentro entre Psicoanálisis y Literatura, reencuentro que siempre ha sido y sigue siendo de mi interés.

Solamente he tomado para realizar este trabajo, de todos los temas o aspectos que ella aborda, aquellos que son los que más me interesan en este momento. 


Lo que me ha encantado de EN LA CONSULTA es la fascinación que la escritora narra haber sentido ante el descubrimiento del psicoanálisis a una edad temprana, sus 16 años, estado del alma y edad muy similares a las de mi propio encuentro con el mismo, con la diferencia de que mientras ella manifiesta que en ese primer contacto “probablemente no entendió lo que leía, pero le fascinó”, en mi caso yo entendí claramente el porqué de mi fascinación: haber sentido que alguien sabia y era capaz de describir exactamente cómo funcionaba mi psiquis o lo que llaman mente,  sobre todo nuestra naturaleza de “ser en conflicto” que Freud teorizaba en base a sus primera y segunda  tópicas, hablando de consciente -inconsciente y luego  de ello -yo y super-yo. Y también llamaron mi atención  “las aspiraciones- exigencias del ideal del yo” que para mí estaban puestas en lo intelectual y por tanto en el estudio. Sentí que ese hombre llamado Freud era capaz de hacer una radiografía del “modo de funcionar” de mi alma ,y siendo así, del de todo ser humano ( lo cual me parecía obvio).  

¿Y cómo es que puede alguien no sentir fascinación por un Otro al cual una atribuye “un saber acerca de lo que una siente, y por lo tanto acerca de “cómo una es”, y que en ese saber sobre su “ser afectivo-emocional”, sabe además porque una siente lo que siente? Esta suposición de saber que un sujeto cualquiera transfiere (concepto de transferencia) sobre un analista, es la base fundamental y el puntapié inicial de cualquier psicoanálisis.

(También sobre una escritora o un escritor, quien lee transfiere un saber, puesto que esa transferencia es la que posibilita el enganche del lector o lectora con un libro. La lectura me atrapará en la medida en que me pueda leer y reflejar en el mismo, o me sienta leída de alguna manera (entendida emocionalmente), ya sea en algún personaje, en aspectos de diferentes personajes, en el acontecer de lo que narra la historia, o en las emociones y pensamientos que me conmueve en un poema u otras obras de arte. Y eso va a depender de que quien escribe o crea, sepa y sea capaz de iluminar los conflictos, los sentimientos y emociones que nos caracterizan como humanos).

A pesar que la escritora dice no haber entendido lo que leyó de Freud, considero que la palabra fascinación que elige, da cuenta de haber entendido el saber/ sentir inconsciente que está más allá de lo significantes que lo dicen y que la reflejó, seguramente algo del orden de lo pulsional, o como ella le llama en su libro, de lo afectivo o emocional. Y de ese reflejo de su sentir, deriva su fascinación, término que remite al narcisismo, puesto que es en el estadio del espejo cuando el infans se reconoce por primera vez como “yo”, y celebra la aparición de su imagen con un gesto de júbilo o éxtasis. Fascinación que es interpretada por Lacan como la identificación del niño con su imagen. Punto de encuentro consigo misma donde me siento plenamente reflejada en el encuentro fascinado de la autora con el psicoanálisis.

Y el segundo aspecto que me ha seducido tanto o más que este primero, es la forma en que ella habla de lo que es un tratamiento psicoanalítico, forma de una “exactitud” asombrosa que no recurre a los  términos utilizados  en “la teoría psicoanalítica”, y que a la vez está   impregnada de una bella sutileza poética(aunque esta obra suya  es un ensayo,  su manera  de escribir en muchos momentos es poética según mi juicio), lo cual remite a quien ella es como escritora,  a su estilo que es también siempre un estilo afectivo, una “marca de hacer”, una manera particular de escribir-se; lo que en psicoanálisis Lacaniano remite al sinthome y la letra. Exactitud que da cuenta de que el quehacer poético y el lenguaje del mismo, es capaz de decir lo afectivo mejor que la propia teoría psicoanalítica, o cual no hace sino corroborar una vez más lo que decía Freud acerca de que a los psicoanalistas, “los poetas siempre nos llevan la delantera”.


Como decía anteriormente, EN LA CONSULTA revive mis propios entusiasmo y curiosidad ante el encuentro con el psicoanálisis en una edad similar a la de la escritora.

Me preguntaba si el hecho de que este encuentro, -tanto para aquellos que decidimos responder al llamado que en tanto vocación nos hace el mismo, como para muchos analizantes que no eligen trabajar como analistas-, vaya siempre acompañado de entusiasmo y curiosidad, será pura casualidad. Y respondo que considero que se trata más bien de causalidad, puesto que lo que anima el mismo es la curiosidad, y por lo tanto la causa que falta, puesto que sin falta no hay curiosidad, ella es su causa, lo que causa el deseo de saber. Una falta de explicación o de sentido consciente o de razón sobre algo del “ser del sujeto”, algo que falla, que produce malestar.

Que la causa esté perdida, que la causa de “ser del sujeto”  y de su padecer (dolor de no ser)sea pérdida  o desconocimiento, desgarro del tejido del saber consciente sobre el ser del sujeto, da lugar a la pregunta, al enigma(qué me quiere el Otro, porqué me sucede esto), y qué más enigmático que los sueños, a los que la escritora hace referencia en su enganche transferencial al psicoanálisis: “cuando llegué a “la interpretación de los sueños unos años más tarde-de su primer encuentro con Freud a los 16- ya se había despertado en mí la curiosidad por la teoría psicoanalítica que me ha acompañado toda la vida”.

 Y si bien dice que se planteó ser psicoanalista durante un tiempo, y se sumergió en los problemas del neuropsicoanálisis, en el enigma de la relación cerebro-mente, y escribió una novela con un psicoanalista como protagonista, no fue hasta sus 53 años que busco a un psicoanalista para ella. Y el motivo que la llevó hasta allí fue justamente este enigma al que acabo de hacer referencia, en su caso en relación a un acontecimiento del cuerpo que le generaba malestar y al que no lograba encontrar vía las llamadas disciplinas científicas (medicina, neurología) causa ni explicación ni cura: los temblores, los cuales darían pie a su libro “La mujer temblorosa o la historia de mis nervios” , nervios que le aparecieron por vez primera cuando habiendo fallecido su padre, tuvo que hacer una lectura en un acto que realizaron en su honor en la universidad donde el mismo era profesor.
Va entonces, luego de no encontrar en la ciencia una explicación a sus temblores ni una cura para los mismos, a una psicoanalista, y en su análisis logra dar a luz -gracias al saber hacer de aquella-, un saber sobre un malestar que acontece, o al menos se muestra o hace síntoma para ella, en su cuerpo. Tratamiento del cuerpo por algo de un orden diferente al del propio cuerpo, el de la palabra, el del lenguaje puesto que al psicoanalizarse: va a escribir/se en el habla la historia de ese malestar, y también   por la vía del lenguaje a recrearse: escritura de una novela, la historia de esos nervios.
Y en ese recrearse encontramos la relación tan estrecha que la escritora establece entre el psicoanalizarse, el arte y la escritura como una forma de éste.

A continuación, nos dice algo muy importante acerca del lugar del síntoma (la concepción psicoanalítica del mismo) en un psicoanálisis: “los temblores han sido un tema recurrente en nuestras sesiones, pero no un punto clave de la que considero una revolución interior forjada en una terapia”. El padecimiento que deviene síntoma en los inicios del tratamiento psicoanalítico, es lo que lleva a alguien a consultar a un psicoanalista, a la espera de la cura del mismo, pero sin él, no podría darse esa revolución o cambio subjetivo del cual habla la escritora. Por eso la política del síntoma indica que este es baluarte del sujeto además de sufrimiento, y en tanto tal no puede ni debería ser eliminado. (Por eso no es lo mismo analizarse que hacer psicoterapia, y aunque -como veremos-Siri hable de terapia psicoanalítica para nombrar su tratamiento, su manera de entenderlo dejando en suspenso el “furor curandis” ( Freud )del síntoma, da cuenta de un análisis-
 Es el punto no sólo clave como dice Siri, sino de enclave conformado por diversos territorios que a medias cubren el agujero o vacío constitutivo del sujeto: lo real, lo imaginario y lo simbólico, objeto a sobre el que gira el decir del sujeto, su tratamiento psicoanalítico y su transformación. Se trata para Siri de saber sobre eso que me causa sujeto a los temblores, eso con lo cual reescribir “la historia de mis nervios”, lo que de ellos puede decirse, aprehenderse con la palabra, no todo. Sobre ese resto del todo, agujero o vacío se construye su novela, toda novela y cualquier otra obra de arte.

“Si el síntoma es mensaje, desobediencia a veces, puede ser pensado como testimonio de resistencia, o incluso de revuelta, y no siempre de patología” (Política del síntoma ¿qué tiene el psicoanálisis de político?, Lila María Feldman, en lobosuelto.com)

De esta manera de entender el tratamiento da cuenta la escritora: “desde hace seis años voy a una psicoterapia psicoanalítica dos veces por semana, y a raíz de ella, he cambiado. Como ha sucedido sigue siendo un misterio para mí. Podría contar una historia ahora y no sería la misma con que llegué ese primer día, pero la dinámica de cómo una historia suplantó a la otra, de cómo hablar, a menudo de forma repetitiva, indirecta, especulativa, incluso disparatada, ha provocado este cambio en mí, no podría explicarla con precisión. Sólo sé que me siento más libre. Me siento más libre en los ámbitos de la vida y del arte, que al fin de cuenta son inseparables”. También atribuye a su tratamiento “el deshacer nudos y abrir puertas”.

En esta cita aparece otros aspectos que me parece interesante destacar: uno de aparte ellos es la referencia la asociación libre a la cual alude cuando comenta su modo de hablar durante la sesión, otro a cómo la historia o ficción inicial que alguien hace de su padecer y de su mundo va variando a lo largo del análisis, tema en el que profundiza más adelante comentando algo que los psicoanalistas tenemos muy presente, y que  pareciendo obvio, muchas veces a alguna gente se le olvida, que es como “los recuerdos que surgen no tienen que ser exactos o literalmente verdaderos en un sentido documental. Nuestros recuerdos autobiográficos conscientes son marcadamente poco fiables…los recuerdos no son fijos, son mutables y el presente modifica el pasado”, y cita el concepto de natchträglichkeit, après coup o resignificación Freudiano. Y destaca cómo la fantasía y la imaginación desempeñan un papel importante en el acto de recordar, concluyendo que “lo recuerdos son creativos y activos y no pasivos”, “compuestos de realidad y fantasía”

La idea de un recordar activo y creativo que permite que la historia de alguien que se analiza vaya variando y como dice la escritora, pueda no ser la misma cada vez, queda hermosamente dicha en su referencia a otra de sus novelas cuando el personaje de “El verano sin hombres” dice: “voy a escribirme en otro sitio”, sinónimo de “entrar en otra historia”: de eso se trata psicoanalizarse, de poder hacer una revisión y re-escritura de la propia historia de forma  que duela menos o aún, que deje de doler. 

Y otro aspecto que la escritora aborda y que me parece importante, porque considero que está estrechamente vinculado con éste, es el de la coalescencia entre vida y arte. Si hablamos de transformación, de una historia que se recrea hablamos de un tiempo vivo, de que para cualquier ser humano no está nunca dicha la última palabra.

  Esta última Idea la habrá de retomar Siri más adelante, al referirse a que más allá del saber de la teoría que ha de portar el psicoanalista, “el mundo que se forja entre paciente y psicoanalista también es un proyecto intuitivo e impulsado por el inconsciente rítmico, emocional y a menudo ambiguo “. Dirá que “por esta razón el acto de psicoanalizarse guarda cierto parecido con el de crear arte”

Sin lugar a dudas, la vida, no el estar vivo, sino la vivencia de estarlo, el sentirse vivo, está indisolublemente ligado a la creación y por tanto al arte, es la presencia de Eros en contra de Thanatos y requiere como dice ella, de la puesta en juego del inconsciente pulsional,  el del goce del cuerpo, de los sentidos,  y no solamente el del significante o sentido  del lenguaje más vinculado al pensamiento:  el inconsciente que llama rítmico, emocional, el cual los psicoanalistas vinculamos a lalangue o la letra. Ese  lenguaje primigenio o lengua materna, que se instaura en el encuentro  del  cuerpo del sujeto con el Otro y donde el placer de lalengua está en el sonido, el tono de la voz, la cadencia, etc., y  aún no en el significado o logos de las palabras. Siempre puede haber un modo nuevo de sentir, de pensar lo que se siente y de hacer con el dolor, porque hay un no todo dicho, hay vacío y modo por lo tanto creativo, artístico de hacer, más allá de que efectivamente, uno de los modos de hacer con el dolor de la herida o con la falta propia   pueda ser crear arte. (crearse, ser arte)

La importancia que la escritora da a lo emocional en la escritura de su historia psicoanalítica en la sesión de análisis, es la misma que da a la escritura de sus historias como novelista. A partir de sus palabras se puede pensar, que lo afectivo o inconsciente pulsional es lo que marca tanto el contenido como el ritmo de la escritura en ambas situaciones.

LO PULSIONAL Y SU A(E)FECTO DE VERDAD EN LA ESCRITURA DE LAS HISTORIAS ANALÍTICA Y LITERARIA Y EN LA INTERPRETACIÓN ANALÍTICA.
                                             
  “Conozco la verdad cuando la siento”.


                                        
Dice la escritora:

 “Cuando escribo una novela, siempre tengo la sensación de estar desenterrando viejos recuerdos, intentando dar la visión correcta de la historia. Pero, ¿cómo puedo saber cuál es la historia correcta? ¿Por qué una historia y no otra?”
“A veces con mi psicoanalista intento recordar. Vuelvo la mirada a mi niñez. Busco en mi mente un recuerdo, una pista, algo caliente o frío que me ayude a clarificar, a ilustrar, a demostrar…y no hay nada. Vacío. Blanco, no negro. Tal vez sea el blanco de una página, pero en él no hay nada.” “Cuando me atasco en un libro, la sensación es parecida. Me pregunto que tendría que pasar a continuación. ¿Qué es lo que está mal? ¿Por qué es mentira lo que estoy escribiendo sobre este personaje? ¿Cómo es posible mentir en una obra de ficción? Créanme, es posible. Cuando encuentro la verdad lo sé. ¿Qué clase de saber es? No es teórico, es emocional. La oración que está escrita en la página parece correcta porque responde a un sentimiento que hay en mí, y ese sentimiento es una forma de recuerdo”.

Este párrafo de su libro me lleva a dos aspectos que me interesan: el del lugar que tiene la teoría (y su límite) y por tanto lo pulsional en la interpretación analítica, y la relación de la misma con la producción de la verdad del sujeto en su análisis y la de un creador en su obra , y el de la resistencia en términos de resistencia del sujeto a escribir-se, lo que la escritora nombra como “atasco” en la escritura de un libro.

Sobre el primer aspecto, considero que  la verdad que  un analizante puede crear en un análisis, requiere de un “saber hacer ahí” interpretativo del analista, en el cual lo fundamental es lo que Siri también considera primordial en la escritura verdadera de una novela, que es lo que ella llama lo afectivo, que remite a lo pulsional , a lo no significante o teórico, aunque eso pulsional (goce) requiera la mayor parte de las veces del significante como su vehículo para hacerse presente. Puesto que una interpretación de la analista realizada solamente desde la teoría, no produciría en el análisis la verdad del sujeto del inconsciente. Siri utiliza una bella manera metafórica de decirlo, - incluyendo además una referencia a Dickens que me parece maravillosa:

 “Pero lo cierto es que las ideas nunca son buenas a no ser que se sientan y se vivan. De lo contrario no son más que “letras marchitas” como escribió Dickens. Una buena dosis de la teoría es como un cadáver, esta disecada”.
“En la novela “La invitada” de Simone de Beauvoir el personaje François dice: “pero para mí una idea no es teórica, es algo que se siente. Si se queda en la teoría no vale. Ana Freud ve la intelectualización como un mecanismo de defensa” Y concluye sabiamente: “El arte puede hablar de lo que queda fuera de la teoría y, además plasmar ideas sentidas”

Y más adelante dirá: “En la interpretación de los sueños” Freud cita a Schiller al referirse al frenesí de la creatividad: “la razón relaja su vigilancia frete a las puertas”.

Y ella se pregunta si es la razón la que se deja ir. Y afirma: “las novelas no se hacen con lógica, aunque deben seguir su propia lógica, una lógica alimentada por la emoción.”

Y nuevamente vuelve sobre la importancia fundamental del cuerpo en la creación y en particular en la escritura:

“la relajación es crucial para la creatividad. La mejor obra se realiza cuando todo el cuerpo está relajado, abierto a lo que subyace. Schiller lo sabía. La tensión, la angustia y el miedo inhiben la producción de material esencial-el trabajo onírico o alguna clase de trabajo onírico-que sale a la luz durante el día y no por la noche.”

“Creo que el arte nace en el mundo del “entre” que está ligado a los ritmos y la música de los primeros años de vida, así como a una forma de transferencia de la vida anterior a la página, de mí a otro imaginario: mi historia cuenta verdades emocionales, no literales”
“Conozco la verdad cuando la siento” Lo que también vale para la verdad del sujeto en un análisis.

En cuanto a su proceso psicoanalítico, reconoce que: “Es bueno que mi analista sepa teoría. Seguramente ésta ha guiado el tratamiento que me ha dado. Pero desconozco por completo sus creencias personales, la sutileza de sus posiciones respecto a esto o aquello” …
Y se plantea una cuestión que me parece interesante en relación a lo que ella plantea, pero también a la posibilidad de que ese hecho favorezca la permanencia de una persona en análisis:
“al conocer a fondo la teoría psicoanalítica, no puedo dejar de preguntarme si esta familiaridad con ella ha influido en mi terapia, deshaciendo nudos y abriendo puertas”

Así también la interpretación analítica no está hecha desde la teoría, aunque no sin ella, puesto que la misma está en la base de la partida analítica que es la disposición a escuchar del analista, así como el modo que toma dicha escucha (qué se escucha y cómo). Lo hace  desde la atención flotante,  atendiendo tanto a aspectos del sentido de los significantes del sujeto: lo que dice, como al  anclaje de los mismos  en su cuerpo, lo cual puede captarse en cómo dice lo que dice (tono de voz, oscilación del mismo, suspiros, pausas, gestos, etc.), como  también al propio  sentir   “en cuerpo” del analista (“En corps”, homofonía del seminario  Encore o Aún de Lacan) ,  o sea, la resonancia inconsciente  que las palabras del sujeto y su modo de decir tienen en el/la analista. Ella dirá algo que coincide con este planteamiento, donde rescata además el elemento sorpresa que es importante en la interpretación analítica:

“Martín Buber creía que el hecho fundamental de la existencia humana es relacional. Las personas pueden crear zonas intermedias de significados que resuenan-En una carta a Ludwing Binswanger,el psiquiatra suizo, Buber escribió: “el diálogo como yo lo veo, implica la necesidad de lo imprevisto, y su elemento básico es la sorpresa, la mutualidad sorprendente” “¿No es eso lo que sucede cuando oigo las palabras que me dirigen en la consulta como si estuvieran vivas en lugar de muertas?¿No constituye siempre una sorpresa?” 

Esta “mutualidad sorprendente” que de alguna manera está presente en mi interés en escribir sobre su trabajo ahora, también ha de estar presente entre analista y analizado. Para decirlo Siri cita a Lewis Aron quien señala que la respuesta de una psicoanalista ante un paciente “debe reflejar la adaptación del psicoanalista a las necesidades y la perspectiva del paciente, así como a las adaptaciones y los ritmos previamente establecidos entre ellos”
Para profundizar en este aspecto cita también a Winnicott en su “exploración de la relación de “toma y daca” que se establece en los primeros años entre la madre y el niño destacando en esa relación narcisista la importancia de la mirada. Y a partir de estas referencias desarrolla mucho el tema de la Transferencia, que como ella dice: “se realiza en el espacio entre el paciente y el psicoanalista”.

 Luego continúa hablando de la transferencia y la contratransferencia rescatando nuevamente la importancia del cuerpo en la relación, citando a Freud en “el yo y el ello”: “el “yo” es ante todo, un yo corporal”, que tiene partes conscientes e inconscientes: “somos sujetos corpóreos que mantenemos una relación con otros sujetos corpóreos”

Así ella dirá que la “mutualidad sorprendente” de la que habla Buber -asentada en los cuerpos que hablan (importancia del cuerpo que hizo a Lacan pasar de hablar del sujeto del inconsciente lenguaje al parlêtre) del analizado y el o la analista- es bien acogida por el psicoanálisis. Llega como una variación musical. No es el sobresalto producido por una sirena o por un grito en medio de la noche”

Y la importancia del cuerpo en la re-escritura de la propia historia en que consiste el trabajo psicoanalítico para el analizado, también está en la escritura de sus obras:
“cuando escribo siempre siento el ritmo de las frases en mi cuerpo, una relación entre mis dedos sobre las teclas y las palabras sobre la página. Sé cuándo un ritmo es correcto y cuando no. ¿De dónde viene? Es una forma de memoria corporal, una música cinética que tiene una resonancia emocional.”

 “Casi toda la escritura es inconsciente. No sé de dónde salen las frases. Cuando va bien sé menos que cuando va mal. Un mundo se desarrolla y se presenta una solución.”
Yo coincido totalmente con esta manera de entender la escritura y me atrevería a decir que la diferencia entre una novela bien escrita y una que no lo es tanto, es que haya sido escrita con el cuerpo o poniendo el cuerpo además de la palabra /intelecto. Y sobre este punto, también coincido con ella cuando en otro capítulo del libro dice que se lee también con todo el cuerpo (“Por qué una historia y no otra”)

 Dirá además refriéndose a la escritura literaria que “los procesos de razonamiento están arraigados en una variedad de sentimientos de distintos grados de intensidad. Las emociones al estar plasmadas en la actividad estética, no son ciegas, sino que están contenidas en estructuras de un complejo patrón que resultan únicamente del acto de pensar” Y que las emociones no pueden ser ficticias ni en la propia ficción:
“las emociones no pueden ser ficticias. Si estoy asustada o alegre cuando sueño, cuando leo un libro o cuando estoy inventando personas historias en ms novelas, el amor y el miedo que siento son reales, aunque los personajes no lo sean. He aquí la verdad de la ficción”

“Cuanto mayor me hago, más me convenzo de que todos los grandes libros están escritos desde una posición de apremio, y a diferencia de Sontang creo que han de tener poder emocional. La apatía emocional no perdura porque, por mucho que admiremos las acrobacias textuales o la sagacidad de un libro en el momento que lo leemos, es el estado emocional lo que consolida el recuerdo y mantiene viva una novela en nuestro interior. Sin embargo, de esto no se desprende que semejante respuesta requiera personajes psicológicos “redondeados” o que estén prohibidas las volteretas y cabriolas literarias; tampoco implica que la gran prosa de ficción tenga un solo registro emocional”. (capítulo: “Sontang sobre el porno: cincuenta años después”


LA RESISTENCIA EN EL ANÁLISIS Y EL BLOQUEO EN EL O LA ESCRITOR/A.

En un párrafo que me parece de gran belleza poética y de una exactitud que me maravilla, Siri (que a esta altura para mí ya es Sirio o Sirius!!) vuelve a recordarnos la importancia de la musicalidad de las palabras en su estrecha relación con los sentidos, con ese cuerpo vivo que es conmovido por la misma; la escritora alude a la resistencia y a cómo la misma hace acto de presencia en el cuerpo. Otra vez el cuerpo, asiento del sentido/sin sentido.

Dirá: “A veces mi psicoanalista me contesta y yo no puedo oírla. Y un día me dice lo que ya me ha dicho antes y esa vez la oigo. Bueno, eso no es del todo cierto. Oí las palabras antes, pero entonces no significaban lo que significan ahora. Ahora resuenan en mi interior como un diapasón. Las siento. Emiten un zumbido. Están vivas, algo ha cambiado. Es como si las palabras se me hubieran adherido por sí solas a los nervios, a la piel y los músculos, hasta los huesos. Es como si ahora estuvieran ancladas en lugar de hallarse suspendidas en el aire de la consulta”

Ante esta cita, una se queda pensando en muchas cosas, pero en una en especial, que es la fibromialgia y en cómo y qué palabras se adherirán a los músculos y huesos de quienes la padecen, generándoles tanto dolor.

Pero, siguiendo con el tema que me ocupa, vemos como a veces la resistencia puede cobrar la forma del no escuchar o del no entender también. Y es interesante constatar la relación que   siempre he establecido, pero que Siri me permite ratificar, entre la resistencia en el análisis y el bloqueo que se puede dar en alguien que es escritor o escritora.

Vuelvo para abordar este paralelismo, a la idea de bloqueo y al párrafo ya citado cuando abordé el tema de la importancia de lo afectivo en la verdad de la historia. Lo cito nuevamente:

 “A veces con mi psicoanalista intento recordar. Vuelvo la mirada a mi niñez. Busco en mi mente un recuerdo, una pista, algo caliente o frío que me ayude a clarificar, a ilustrar, a demostrar…y no hay nada. Vacío. Blanco, no negro. Tal vez sea el blanco de una página, pero en él no hay nada.” “Cuando me atasco en un libro, la sensación es parecida. Me pregunto que tendría que pasar a continuación. ¿Qué es lo que está mal? ¿Por qué es mentira lo que estoy escribiendo sobre este personaje? ¿Cómo es posible mentir en una obra de ficción? Créanme, es posible. Cuando encuentro la verdad lo sé. ¿Qué clase de saber es? No es teórico, es emocional. La oración que está escrita en la página parece correcta porque responde a un sentimiento que hay en mí, y ese sentimiento es una forma de recuerdo”.

Y más adelante dirá: “¿Resistencia? Por supuesto que sí.
“La resistencia es algo que reconozco: me resisto cuando tengo miedo. Soy sorda, ciega, muda y no puedo recordar más que una página en blanco”
Y luego una bellísima metáfora para nombrar la intelectualización:
“Todas las palabras que salen de mi boca están marchitas, son letras marchitas. Intelectualizaciones mi mecanismo de defensa”.
“Cuando algo no funciona en un libro, me sucede lo mismo. ¿qué tiene que ocurrir a continuación? ¿Quién es esa persona? Tengo la mente en blanco. Estoy tratando de recordar lo que realmente sucedió, pero no lo consigo. Intento recordar. No hay indicaciones. La frase que llega es mala. La tacho, y empiezo de nuevo.

Transferencia y resistencia constituyen en un proceso psicoanalítico un tándem inseparable. Y parece que por lo que dice la escritora también lo son en la escritura de una historia.  El analizante /parlêtre   transfiere su saber inconsciente sobre sí mismo, sobre su analista, que está en el lugar de sujeto supuesto saber (SsS), y mientras habla (trayendo recuerdos, vivencias presentes, proyecciones futuras, etc.)  a ese que supone un saber, va transfiriendo significantes que nombran sus marcas de goce, y con ellos va escribiendo/se su historia (con la intervención del analista) El escritor, al escribir en tanto Otro (diferente del autor “yo”) va transfiriendo sobre el blanco de la hoja su saber inconsciente sobre las marcas significantes de goce de cada personaje y la historia de los mismos, basándose en su propio saber inconsciente de sus propios significantes portadores de goce.

La resistencia al análisis, o sea, al devenir de los significantes que nombran el goce inconsciente del sujeto, y el bloqueo del escritor que hace que no pueda seguir escribiendo sobre un personaje o sobre cómo continúa la historia, se hace presente cuando algo pulsional se resiste, valga la redundancia a pasar al significante, a dejarse decir.

Freud dirá que es el yo quien resiste. Pero, por un lado, por estructura lo pulsional en/por sí mismo resiste a apalabrarse, puesto que no todo lo que sentimos (lo real del cuerpo) puede decirse, no todo el goce puede simbolizarse, y por otro, el “yo” consciente, resiste a que se diga lo pulsional, se defiende. Y la forma principal que toma esa  resistencia se presenta cuando  no logramos aceptar, y por lo tanto dar cabida en nuestra conciencia, a sensaciones y emociones que conscientemente consideramos prohibidas o negativas (determinadas formas de la agresividad, diferentes manifestaciones de la sexualidad, o determinadas formas de manifestación del amor y sus sentimientos derivados como pueden ser la ternura, la compasión, por ejemplo); todos los llamados mecanismos de defensa colaboran en dicha situación. Otra, cuando no somos capaces siquiera de identificar las sensaciones y emociones que podemos estar sintiendo ante una situación, y por lo tanto no podemos nombrarla, probablemente sea porque tenemos algún grado de  desconocimiento afectivo o como le llaman actualmente “analfabetismo emocional”  para algunas vivencias o situaciones, aunque no lleguemos a la forma extrema en que este se presenta en  un psicópata( “no tengo ni idea”, decimos a veces) o viceversa, que no logremos  dar con las palabras que definan exactamente las sensaciones o emociones que estamos  sintiendo(“no sé cómo decirlo”, “no me convence esta manera de decirlo”) Ahí la historia analítica que intenta escribir el analizante puede atascarse y también la del escritor de una novela u otro tipo de obra artística. 

Además, la del analizante también puede verse entorpecida, trabada o aún suspendida (abandono del análisis) por la resistencia del o de la analista, cuando aquel/aquella no logra mantener la “atención flotante” porque sus propios “complejos” (miedos, prejuicios, etc.)  no analizados, o trabajados de manera insuficiente, traban el entendimiento del decir- sentir del analizante e impiden que pueda seguir asociando libremente (resistencia), presentándose en el analizado, desconfianza y rechazo hacia la persona del analista y hacia su posición y saber de analista (transferencia negativa)

También el amor hacia el analista puede operar como resistencia al análisis, ya sea la demanda de amor que el analizado hace al analista y a la cual quiere que éste responda, forma de detener su análisis, o la respuesta de amor del analista que también obtura el mismo y que puede tomar diferentes formas (no cobrar, tener una consideración o predilección por un analizante determinado, ser muy considerado con un analizante y no tanto con otros, etc. 
(Es para evitar precisamente todas estas posibilidades de obturación de la travesía analítica de sus analizantes, que el analista se psicoanaliza - además de para trabajar sus propias dificultades personales- y realiza su análisis de control o la mal llamada supervisión de sus analizantes con un analista de más experiencia, o al que él a su vez atribuye un saber ¿en más? respecto a sí mismo, cuando está “trabado” en su trabajo con alguno de ellos).

En el caso de una escritora o de un escritor la transferencia negativa o la positiva puede generarse ante las demandas de otras personas con las cuales  el escritor o escritora-como cualquier- mantiene relaciones de amor-odio, quienes opinan sobre lo que el escritor  escribe(los críticos por ejemplo), y/o  discrepa de diferentes maneras, ya sea por la forma o contenido de lo escrito, por el tiempo que le lleva hacerlo, etc. , y que depositan sobre él o ella determinadas expectativas,  o que demandan escribir determinado tipo de historias con alguna finalidad explícita(la venta por ejemplo en el caso de un editor).Esto puede llegar a trabar el libre curso de la escritura. Si bien en estas situaciones hay otro real, también puede obturar la escritura la presencia de Otro imaginario ya que como dice Siri: “la necesidad de contar es imperiosa y siempre va dirigida a otro, no un verdadero otro, sino una persona imaginada”. Quien escribe depende de lo que imagine sobre ese supuesto lector imaginario; en ese sentido, el juicio de cualquier “lector imaginario” puede generar miedo a escribir y obturar la escritura.  En estas situaciones el propio escritor puede devenir el peor enemigo de sí mismo, puesto que sus propios prejuicios, suposiciones y miedos supuestos a un Otro, coartan la libertad de su escritura.

Quizás también el escritor se traba cuando ama u odia demasiado a algún personaje o al revés, no lo ama u odia lo suficiente, es simplemente una ocurrencia. Pero de lo que no cabe duda es de que quien escribe sea un escritor/escritora o una analista que colabora en la escritura que el analizante realiza de su historia, tiene que disponer y cuanto más libremente mejor, de un saber inconsciente sobre su propia psiquis o alma en todas sus manifestaciones (bondad, crueldad, sexualidad incluso perversa…todo depende de la historia que quiera y se anime/atreva a  escribir) para poder en el caso del analista, escucharlo en el discurso de su analizante y sostener la demanda , y transferirlo a sus personajes en el caso del escritor, lo cual no significa que sea consciente de ese saber. Esto queda muy claro cuando los escritores dicen sorprenderse de las interpretaciones que algunos lectores hacen de sus obras, y como leen en ella lo que ellos no eran conscientes de haber escrito. Lo cual da cuenta una vez más de la división subjetiva: el yo habla/escribe lo que le dicta el Otro del saber inconsciente, y también en ocasiones resiste al mismo. Esto lo podemos apreciar cuando Siri más adelante -haciendo referencia a que a veces ella quiere poner a sus personajes en situaciones que estos rechazan-muchas veces se establece un conflicto entre uno y otro en el proceso de escritura. 

El atrevimiento como desafío a lo normativo que el propio escritor o escritora como persona no se atrevería a transgredir, puede, e incluso deberá ser posible, especialmente si el escritor o la escritora quiere dar vida (lo mismo sucede con un actor u otros creadores), a personajes cuyos valores y maneras de actuar suponen para sí mismo en cuanto persona un desafío a la ley. Quien crea ha de poder levantar ciertas represiones y dejar jugar al pequeño “perverso polimorfo”, como le llamaba Freud, que todos alguna vez hemos sido y que, aunque con diversos grados de encorsetamiento, aún nos habita.

Hay un límite a lo que del cuerpo y lo emocional puede apalabrarse, ahí en el agujero donde lo pulsional entronca con el lenguaje, donde no hay palabras para nombrar lo que en el cuerpo se siente y se lo actúa, lugar de lo innombrable, de la repetición en transferencia como se le llama en un psicoanálisis. Cómo se puede apreciar este límite en la escritura de una novela sería algo interesante para dilucidar.

En el caso del escritor (o de cualquier otro artista), si este reprime o rechaza algunas manifestaciones de la agresividad, el amor o la sexualidad, es obvio que no puede concebirlas en un personaje y /o una obra. Por eso cada artista, o escritora -como es el caso-escribe sobre lo que puede y como puede, puesto que la exploración y “juego recreativo” que puede llegar a hacer con la agresividad, el amor, el odio y la sexualidad humanos depende de su autoconocimiento y aceptación emocional, puesto que, si no logra aceptar y reconocer algunas emociones o sensaciones en sí mismo, es imposible que las pueda plasmar en sus personajes e historias. 
Tampoco puede hacerlo, si no es capaz de conocer y tener a su disposición inconsciente un espectro sensitivo-emocional amplio porque carece de “inteligencia emocional” como le llaman en al actualidad, o si no es capaz de encontrar las palabras que mejor caractericen a su personaje, lo que éste sentiría y lo que éste tendría que hacer en un momento dado de la acción de acuerdo a lo que está sintiendo en ese momento. 

En este último punto se ve la importancia que tiene el leer para ser un buen escritor, y para adquirir el mayor bagaje posible de vocabulario que posibilite expresarse. Y en el anterior se ve la importancia de que un escritor tenga experiencia de vida (situaciones de vida, vínculos, viajes, etc.) ya que es probable, aunque no seguro, que cuántas más vivencias, más amplia gama de identificaciones, emociones, afectos (siempre y cuando esté en posesión del conocimiento emocional ya referido) y escenarios, habrá podido experimentar, y eso le puede otorgar una capacidad para crear una mayor variedad de situaciones y personajes y lugares donde situar la acción. Aunque también habrá personas que consideren que esto no es así, y que puede haber buenos escritores con una vida de experiencias limitadas, pero imaginación desaforada que compensa precisamente esa limitación, lo cual seguramente también es verdad y muchos escritores dan cuenta de que es así.

Todos estos desencuentros del sujeto que se analiza, del analista o del escritor, producen atascos en la labor de uno y otro y le extravían respecto del saber inconsciente, son significantes o ideas que no concuerdan con la verdad pulsional, ideas como dice Siri marchitas, ya que:

 “la creatividad nunca es una simple cuestión de manipulaciones cognitivas o ejercicios mentales. Proviene de las profundidades del yo/psique/cuerpo. Está dirigida por la memoria, el conocimiento subliminal y las relaciones emocionales. Escribir no es tarea fácil, pero quiero hacerlo. Unas veces resulta más difícil que otras. Nunca he estado mucho tiempo totalmente bloqueada, pero he sido lenta, muy lenta. La lentitud en mi caso, siempre está relacionada con el miedo. Siempre está relacionada con una incapacidad para enfrentarme al material que debe ser escrito.”

 También en la escritura de la historia analítica de una analizante la resistencia a seguir hablando y escribiendo está vinculada al miedo que tiene la persona de enfrentarse con sus ángeles y demonios.

Hemos de tener en cuenta que, aun teniendo lugar la resistencia, “Nadie tiene siempre razón. El psicoanalista no es un dios, excepto cuando el paciente hace uno de él o de ella, y eso suele ser temporal. El psicoanalista nunca es un tercero imparcial que observa desde el cielo. Lo que vino a llamarse la “neutralidad” en el psicoanálisis es una importación directa de las ciencias naturales, nacida del miedo a que la subjetividad y la sugestión puedan enturbiar las transacciones entre las dos personas que se encuentran en la consulta, pero ahí radica precisamente la magia”.
Dirá Siri que para avanzar en su psicoanálisis y de alguna manera vencer también la resistencia se sirve de otros escritores:

“Me atraen las historias de H.D. (Hilda Doolittle), (poeta del grupo imaginista estadounidense que se dio a conocer con el nombre de H.D. y que en 1933 comenzó a analizarse con Freud porque no podía escribir, estaba totalmente bloqueada luego de haber sufrido diversas situaciones traumáticas que Siri detalla. Luego escribió su “Tributo a Freud”) y de Emili Dickinson porque están llenas de mis propias identificaciones, proyecciones y parábolas que ahora puedo contar en mi psicoanálisis. Son útiles para mi elaboración”.

A partir de esta frase podemos visualizar con claridad porque las historias que a uno nos llegan no son las mismas que a otros, eso depende del nivel de identificación que podamos lograr con los personajes y situaciones.  

Y luego dirá: “Algunos síntomas bloquean la creatividad”
“Algunos síntomas son asfixiantes. Aterrorizan. Constituyen un obstáculo para el trabajo y para la vida de una persona.
“Los bloqueos en la escritura son síntomas. ¿Por qué he borrado la verdad?

Una podría contestarle que en el síntoma no la borra, sino que la disfraza para que sea desconocida, para que el yo no sepa (porque no le está permitido) del goce inconsciente que guarda también, precisamente aquello que supuestamente -para la conciencia- sólo hace sufrir. El síntoma es para el psicoanálisis el representante de un conflicto entre una moción pulsional inconsciente y la defensa ante la misma que impone el propio yo, también de forma inconsciente.

“H.D. odiaba el bloqueo del escritor, pero amaba su visión. Se aferró a ella como yo me he aferrado a varios de mis síntomas: alucinaciones, auras, hormigueos, sentimientos elevados, etc. Son, a fin de cuentas, síntomas benignos porque llegan a integrarse en una narrativa creativa del yo”.
“H.D fue una mística a lo largo de su psicoanálisis y siguió siéndolo mucho después de que éste hubiera terminado”-afirma Siri. Y se hace una interesante pregunta:
“Pero, ¿están enfrentados los síntomas y la inspiración?” Y se contesta: “Una y otra vez mis síntomas de una u otra naturaleza se han convertido en inspiraciones...dolores y síntomas muchos más oscuros han sido incluidos en mis libros, reinventados en mis historias y plasmados en mis personajes de una manera u otra. Síntoma e inspiración son la misma cosa”.

Y coincide en su conclusión con Lacan en su propuesta de hacer del síntoma un sinthome, identificarse al síntoma, saber hacer algo con eso que soy, ese goce sufrido que me otorga identidad.

Y es por esto que contrariamente a lo que comúnmente se piensa, el psicoanalizarse no disminuye la creatividad de un artista:

“He abierto una caja y he dejado salir a los monstruos furiosos”.
“No podía saber que abrir la caja traería consigo una sensación de triunfo”.

“En torno a los artistas y el psicoanálisis existe el mito de que a la artista a la que le abandona la locura, la abandonará su arte. Es romántico. La enfermedad mental y la genialidad van unidas. Perder la locura es perder la creatividad…La psicoterapia no me ha robado la creatividad. Me ha liberado para hacer mi arte”.
Y trae una referencia: “Georges Perec escribió “Les Lieux d`une ruse” (después de psicoanalizarse cuatro años con Jean-Bertrand Pontalis. Su texto no es muy explícito en cuanto a los giros que toma su análisis. Tampoco es teórico. Hay opacidad, repetición, tedio. Blablabla. Perec habla. Yo hablo. Somos infinitamente inteligentes, pero la inteligencia nunca es un giro.

Y concluye con esa subyugante voz cuasi poética:

“Simplemente algo se abrió, y se abre-escribe-:la boca para hablar, la estilográfica para escribir; algo se desplazó, algo se desplaza y se traza, la línea sinuosa de la tinta sobre el papel, algo pleno pero delicado”

“Del movimiento real que me permitió salir de esos ejercicios repetitivos y agotadores, y me dio acceso a mi historia y a mi propia voz, solo diré que fue infinitamente lento: fue el movimiento del mismo análisis, pero yo sólo lo supe después”
“Mi psicoanálisis no ha terminado, pero siento su trayectoria. Veo lo lejos que he ido, cuánto he dejado atrás. Veo el final.

Y para finalizar el capítulo “EN LA CONSULTA” Siri nos deja algunas hermosas “Imágenes de su psicoanálisis”-como ella les llama-:

“Un sueño del primer año: estoy atada a una camilla para someterme a una operación. El médico no está allí”
“Mis padres son dos liliputienses sentados sobre los hombros de mi analista”.
“Le tiendo a ella una bandeja de objetos. Hay piedras sucias, terrones de arcilla, trozos de alambre y cuerda. Antes estaban dentro de mí. La imagen va acompañada de una sensación de alivio.”
“Ella nunca me ha presionado. No soporto que me presionen.
“Y ella ha esperado”
“Noto que em atan y me desatan”
“El otro día le dije: Estoy disfrutando de mi fuerza. Estoy jugando, pensando, buscando y ejerciendo mi autoridad”
“La autoridad es más que la grandiosidad. La autoridad está en el mundo”.
“He escrito lo que no habría podido escribir antes”
Ahora bailo, brinco, aúllo, gimo, bramo, sermoneo y escupo en la página”
“Todo ello es de, desde y dentro de la consulta. Allí he encontrado la libertad, en ese extraño logar entre el tú y el yo”.


El otro capítulo de su libro sobre el que en este momento me apetece escribir es 
“¿POR QUÉ UNA HISTORIA Y NO OTRA?” donde la escritora retoma los aspectos ya abordados en el capítulo EN LA CONSULTA, y profundiza en ellos haciendo referencia a cómo “le surgieron” a ella algunas de sus novelas   y citando a muchos escritores como forma de ilustrar y de enriquecer sus planteamientos.
El capítulo en cuestión es sumamente rico, puesto que la escritora hace un recorrido para abordar la cuestión central que le interesa, por diversos filósofos, psicólogos, escritores, citas y referencias que en su amplia mayoría no incluiré en esta reflexión y que aconsejo ir al libro para poder disfrutarlos.

Comienza preguntándose: ¿por qué contar una historia y no otra? puesto que “para el escritor de ficción, todas y cada una de las historias son posibles. “En teoría no hay restricciones…”  y aclara que cuando plantea esta pregunta no se está refiriendo al contenido en sí, al tema o subgéneros literarios, sino a “por qué una historia me parece que está bien o mal mientras la escribo? ¿Cómo sé que un personaje debe golear a otro en la cabeza en un momento determinado de la narración? Y, al contrario, ¿por qué sé que el párrafo que he escrito es falso y que hay que borrarlo y escribirlo de nuevo?” Y acara nuevamente que no está hablando de “cambiar oraciones para que suenen más elegantes” ni de suprimir párrafos que bien pueden no hacer falta. Se refiere a algo más profundo que entiendo que hace a la originalidad en tanto origen de toda creación y la relación que entiendo indisoluble con la verdad de la misma.

“La pregunta -continúa diciendo Siri- es dónde se originan las historias de ficción o qué guía su creación? ¿Por qué como lectora, algunas novelas me suenan falsas y otras verdaderas? Cuando leo, ¿qué aporto al texto? ¿Alguna vez soy simplemente incapaz de ver lo que hay allí? Creo que estas son cuestiones importantes que casi nunca se plantean. Sin embargo, hay una pregunta relacionada que ha sido universalmente denostada y ridiculizada por los escritores de todo el mundo, una pregunta que persigue al novelista en cada evento en el que participa porque siempre hay alguien en el público que inevitablemente la formula. La temida pregunta, considerada competencia de los necios, es realmente profunda: ¿de dónde saca el escritor sus ideas?”

Partiendo de que “la palabra idea nos catapulta a la filosofía”, luego de hacer un breve recorrido por algunos filósofos para traer la concepción que tenían de lo que es una idea, se pregunta cuál es la relación entre nuestras ideas o pensamientos y nuestro cuerpo que percibe y siente. Se pregunta de dónde vienen las ideas, y si acaso  algunos siguen creyendo que se las puede ubicar en el tejido cerebral -como también lo pretendió Freud en su momento, ya que no hay que olvidar que era médico y neurólogo y en sus inicios su afán cientificista le llevó a ese intento, que queda claramente expuesto en su  “Proyecto de una Psicología para neurólogos”1895(1950) ,(este agregado es mío) -  Pero a pesar de que su entendimiento del psiquismo, debido a sus observaciones constatadas en  la clínica, tuvo que tomar otros derroteros, aún hoy como nos dice Siri:

 “en nuestra cultura ,está tan profundamente inculcada la noción de que las facultades mentales (pensamientos, ideas, recuerdos, fantasías y sentimientos) son de distinta naturaleza que las facultades físicas (caminar, correr, tener dolor de estómago y flatulencias) que para la mayoría  de las personas tiene poco sentido tender un puente entre unas y otras y, en lugar de pensar en ellas, las evitan totalmente”.

“¿Cómo plantear entonces de dónde provienen las ideas para las historias? …Es común señalar la biografía de los escritores, por remota que sea la conexión entre la experiencia de un escritor y su novela…” pero como bien dice un poco más adelante: “El arte de ficción no puede reducirse a la autobiografía de un escritor.

Dirá algo que me parece obvio, e incluso común a todos los escritores: “muchos escritores roban material de su propia vida y de la de sus familias y amigos, y a menudo sitúan sus historias en lugares reales (esto último depende del tipo de historia que sea), en mi propia obra, me he movido entre la ciudad de Nueva York, donde he vivido desde los veinte y pocos años, y Minessota, el estado del Medio Oeste donde crecí. Tanto la ciudad como mi pueblo natal son espacios íntimos para mí, y cuando escribo me imagino a mis personajes caminando por una calle conocida o mirando un campo de maíz que recuerdo de la infancia…Del mismo modo que la  memoria autobiográfica consciente necesita un espacio y una base, los personajes de una obra de ficción no flotan en un mundo vacío…” “las historias de los personajes …están relacionadas con sus autores, con su percepción del mundo y con su experiencia del mismo. La imaginación de un escritor no es impersonal y está necesariamente conectada con su memoria”.

Luego de este planteamiento, hará un brillante recorrido sobre la relación entre imaginación y memoria en la Filosofía Occidental y en la psicología, en el cual no incursionaré, y hará varias referencias a sus propias fuentes de inspiración en diversas novelas que ha escrito, lo cual sí retomaré, puesto que es de mi interés para el tema que estoy abordando es este trabajo. Dice que: 

"A veces un libro puede empezar con un sentimiento. “la primera novela que escribí, “Con los ojos vendados” se generó a partir de una extraña sensación (¿?) que tuve durante y después de un encuentro con un hombre que quería que le escribiera pornografía para él. El hechizo de Lily Dahl” empezaba con una historia real que le contó alguien de su pueblo natal sobre el hermano gemelo de un conocido. “El gemelo entró en un café, pidió algo para desayunar y, cuando terminó de comer, sacó una pistola y se voló la tapa de los sesos delante de los demás clientes” 

Sostendrá que esa “fue una escena que la obsesionó, que la veía mentalmente una y otra vez (y que lo que ella quería reproducir no era el incidente en sí sino la sensación). Mi novela “Todo cuando amé” partía de la imagen mental cinemática de una puerta que se abría dejando ver una habitación en cuyo interior había una mujer obesa muerta tendida en una cama. “Elegía para un estadounidense “empezaba con una imagen recurrente de una niña sentada en su ataúd, el cual estaba colocado encima de una mesa del salón de mi abuelo, “El verano sin hombres” empezaba con la siguiente frase: “Poco después de que él pronunciara la palabra pausa me volví loca y acabé en el hospital. Me pareció a la vez oscura y divertida, y a partir de ella escribí una comedia".

Luego de estos comentarios, llamará la atención al lector, sobre el hecho de que en todas estas anécdotas obre los comienzos hablen de la conciencia y no de lo inconsciente que ella considera fundamental a la hora de escribir. Se pregunta el porqué inconsciente de sus elecciones, lo que de alguna manera hace incontestable, al menos totalmente, la pregunta acerca de: de dónde saca un escritor sus” ideas”. Dirá que “hay procesos claramente inconscientes que preceden a la idea, que entran en juego antes que esa se vuelva consciente, tarea que se realiza de una forma subliminal que se asemeja al acto de recordar y soñar. A veces mucho después de haber terminado un libro, me doy cuenta de que he arrebatado la voz de una persona que conozco, he tomado la esencia de otra y la vulnerabilidad de una tercera y lo he combinado todo en un solo personaje. Sin embargo, esa mezcla como las versiones condensadas de lo sueños, se ha dado sin yo saberlo".

Ateniéndonos a los comentarios que la escritora hace acerca de la proveniencia de sus “ideas” para escribir sus novelas, constatamos que las mismas emergen de la pulsión y por tanto la causa es perdida en los albores del inconsciente, y por más palabras con las que ella, o cualquier otra escritora o escritor puedan explicarla, habrá siempre como ya lo he dicho  en repetidas ocasiones, un límite infranqueable que es el generado por la propia naturaleza del lenguaje que no todo lo que se experimenta en el cuerpo, puede representarlo, hacerlo significante. Así, escuchamos que ella habla de sensaciones e imágenes -algunas de ellas recurrentes incluso hasta la obsesión- indefinidas (no sabemos si esto está hecho así a conciencia, o si aun habiendo podido especificarlas, no hubiera podido hacerlo, o al menos lo que es seguro, que nunca del todo) como puntos de partida de sus historias. Otras parten de alguna frase que pausa la conciencia, por dar lugar a lo incongruente con la misma, lo inconsciente: “oscura” vemos que es el adjetivo con el que la define la propia Siri.
 Lo que pulsión-a   escribir/crear es precisamente ese agujero en el saber que se torna enigma acerca de “eso” que se siente (el cuerpo, lugar de “el ello” inexplicable, innombrable): qué siente y porque se siente, porqué que se torna idea recurrente o que obsesiona, enigma al que la novela al escribirse intenta dar una respuesta, una explicación posible. 
Por eso cada escritora o escritor dará a una “misma”(nunca lo es, no hay identidad de percepción) imagen o sensación una respuesta diferente (lo cual se constata muy claramente en los talleres de escritura creativa), una ficción novela singular, que será escrita siempre con sus propias sensaciones, imágenes , huellas de goce, pero que podría variar de acuerdo al momento histórico subjetivo del escritor (alguien ante un misma imagen o sensación no escribiría la misma novela cuando es joven que cuando es muy mayor, puesto que su experiencia de vida es diferente)

Y todo lo que la escritora agrega a continuación, da cuenta de esa división entre un yo consciente que escribe a partir de lo que le dicta el sujeto del inconsciente, lo cual también sucede con quien habla al analista y con quien interviene como tal para escribir la historia del sujeto en análisis. Es el sujeto del inconsciente quien corrige la esencia o el corazón de la historia, en cambio el yo consciente es el que hace las otras correcciones, dudo si bien denominadas, de estilo (faltas de ortografía, puntuación, etc.), puesto que, dada la definición del mismo, que a mi entender alude más bien a una marca personal de un escritor, no creo que pueda ni sea algo a corregirse, incluso no debería corregirse, so riesgo de matar al propio escritor. La marca que es el estilo, es la marca de ese creador, la que lo diferencia y le identifica como creador.

“Fantaseo con mis personajes, los oigo hablar antes de quedarme dormida. Cuando me atasco en un libro, el esfuerzo que hago por descubrir (¡!) qué debe suceder en la historia es muy parecido al de intentar recordar algo que realmente me pasó pero que no logro desenterrar. Tengo la impresión de que no hay cien posibilidades, sino un solo hecho verdadero que debe ocurrir, y que hay que recordarlo como es debido y plasmarlo en el libro. Cuál es la solución adecuada es una cuestión puramente intuitiva. Si me parece bien parto de allí. “En cuanto nacen mis personajes son ellos los que me guían. A veces tengo ganas de ponerlos a la fuerza en situaciones y ellos se niegan en redondo”. 

Y hace luego una comparación interesante: “Eso me ha llevado a preguntarme acerca de la conexión entre la escritura de una novela y lo que solía llamarse trastorno de personalidad múltiple y que ahora se conoce como trastorno de identidad disociativa. Obviamente son fenómenos distintos. Por muy reales que mis personajes puedan llegar a ser para mí como otros Yoes, sé que son criaturas de mi invención”.

 Este último comentario da cuenta de la esencia caleidoscópica del “yo” conformado por multiplicidad de identificaciones y de aspectos constitutivos de las mismas, las y los cuales afloran en los diferentes personajes a los que da vida un escritor. Se me ocurre que quien escribe es alguien cuyo narcisismo está puesto en sus propios procesos psíquicos, que sabe inconscientemente mucho de ellos, y que al percibir la realidad (lo que no es yo), toma lo que le atrae de la misma y se centra en las sensaciones, emociones e ideas que ésta le genera, para luego poder plasmarlas en su obra. 
Pero a la vez es capaz de ir más allá de ese narcisismo para estar atento a los otros, a la diferencia de percepción y respuesta que ante un mismo acontecimiento tienen otros, diferencia respecto de sí mismo y respecto a esos otros entre sí.

Cita el ejemplo de Virginia Woolf quien en “Atardecer sobre Sussex: reflexiones en un automóvil” describe el espectáculo que ve por la ventanilla, los colores y las formas del paisaje crepuscular. Siente la belleza y se resiste a ella. En un paréntesis escribe: 

“Es bien sabido que, en circunstancias como éstas, el yo se divide, y un yo se muestra impaciente e insatisfecho, y el otro, severo y filosófico”. “Aparecen más yoes, pero al final del ensayo ella comenta: “Fuera de aquí”, les dije a mis yoes congregados. Vuestro trabajo ha concluido. Podéis retiraros” 
Y concluye : “La novelista tal vez tenga personalidades múltiples, pero éstas suelen retirarse cuando ella se lo pide”.

Luego vuelve a retomar el tema que yo definiría como de la inautenticidad de la historia y/o de los personajes,( inautenticidad que por los mismos motivos puede aparecer en la escritura de la  historia del analizante en su análisis, debido a su propia  inautenticidad en la cura y /o  por fallo  la función del “deseo del analista”:

“Robert Louis Stevenson, un escritor que soñaba con los dobles Jekyll y Hy
de y que estuvo muy atento a las visitas nocturnas de los duendes, las pequeñas criaturas que bailaban en el teatro de su cabeza en busca de inspiración, se hizo la pregunta que he formulado más arriba. Por qué ciertos pasajes, historias o libros nos parecen que están mal. “El problema con Olalla- escribió a un amigo- es que de alguna manera suena falso…y no sé por qué ...Yo mismo …admiro el estilo, tal vez más de lo que me convendría, esta escrito de un modo tan concienzudo. Y eso trae otra vez de vuelta (casi con voz desesperada) la pregunta sin respuesta: ¿por qué es falso?” No puedo responder por Stevenson. Sólo puedo añadir que muchos libros bien escritos me suenan falsos, y que la falsedad no tiene nada que ver con el buen estilo o el tema”.

En cambio, “El despertar de Gregor Samsa de Kafka convertido en insecto y la terrible soledad del monstruo de Mary Shelley son tan reales para mí como la descripción de Tolstói del ostracismo impuesto a Anna Karenina o el dolor de Lily Bart de “La casa de la alegría” de Wharton, para quien los engarces de su pulsera” parecían los grilletes que la encadenaban a su destino”.

“La verdad a la que se refiere Stevenson se encuentra en otra parte”. Dice haber escrito sobre la verdad de la historia ficticia en un artículo que apareció publicado por primera vez en la revista Neuropaychoanalysis con el título (en español) de: “Tres historias emocionales: reflexiones sobre la memoria, la imaginación, la narrativa y el ser” y que fue incluido en mi colección de ensayos “Vivir, pensar, mirar” (2012) donde por lo que da a entender, suprimieron la última frase que ella rescata y con cuyo contenido, como psicoanalista coincido plenamente :

“Recogiendo ideas de Freud y de la investigación en neurociencia y fenomenología, sostengo que un yo central corporal, afectivo y atemporal es la base del Yo narrativo temporal tanto de la memoria autobiográfica como de la ficción, y que el secreto de la creatividad no está en los llamados procesos cognitivos superiores sino en las reconfiguraciones irreales de los significados emocionales que ocurren de forma inconsciente”. Sin embargo, -agrego yo-, es obvio que se necesitan de esos procesos cognitivos superiores para poder acceder a esos significados emocionales inconscientes.

Luego continúa: “¿Qué significa eso? Y dará cuenta en su respuesta del interés por lo inconsciente a la hora de escribir…: “Hoy en día es bastante corriente decir que casi todo lo que el cerebro hace es inconsciente o no-consciente, para los que quieren evitar sonar freudianos. Aunque es posible que una parte considerable de una historia se haya creado inconscientemente, el escritor percibe si la historia está bien o no de forma consciente. Los sentimientos son por su misma naturaleza conscientes y sirven de guías de conducta, incluso cuando no tenemos ni idea de porqué los tenemos” …
“¿Cómo contarlo?, ¿Quién debe contarlo?, a menudo son decisiones plenamente conscientes. Y sin embargo hay partes de libros, poemas u obras enteras que se han escrito en trance. Lo subterráneo presiona hacia arriba y se convierte …en obra… ".
“Parece ser que la producción nunca ocurre por un proceso de cálculo puramente consciente (…) el automatismo del que hablan casi todos los autores tiene mucho que decir acerca de sus procesos, y ningún proceso creativo ha demostrado, estar libre de él” …. “Yo misma he experimentado períodos de escritura más o menos automática, en los que el libro parece escribirse solo. Es emocionante y sólo ocurre en estados de suma relajación y apertura mental a lo que puede venir. Es un estado indulgente y audaz en el que uno tiene acceso a “material” que no sabía que estaba allí…

Al igual que en un análisis hay momentos que en la escritura de una novela, el agua de las palabras cual río avanza de manera bastante fluida, sin oponer resistencia, hasta que da con algún atasco obligando a la detención de sus navegantes para des hacerlo lo cual requiere de una observación muy atenta, consciente para deshacer el mismo.

“La mayor parte de ese material, estoy convencida, no lo produce un Yo fijo esencial ni proviene de una elusiva “genialidad”. Es fruto de años de leer, pensar, vivir y sentir”. (Aunque yo cambiaría el orden en que los sitúa Siri y los parearía: vivir/ sentir, leer/pensar).

“Es el resultado de una autobiografía en el sentido más vago del término, no como hechos literales sino como la creación de una historia que surge de lo más profundo de una escritura y parece emocionalmente fiel a ella… Toda novela buena se escribe porque tiene que escribirse”




Y cita a Susanne Langer quien en “Nueva clave de la filosofía” sostiene que: “Hay ciertos aspectos de la llamada vida interior-física o mental- que tienen propiedades formales similares a las de la música: pautas de movimiento y reposo, de tensión y distensión, de concordancia y discordancia, preparación, cumplimiento, excitación, cambio repentino, etc.”

 “La descripción de Langer de estos aspectos de la vida interior engloba las palpitantes realidades del arte narrativo. Los significados de una novela no se limitan a las definiciones del diccionario. También se encuentran en la realidades emocionales, sensoriales y musculares del cuerpo humano. Y a partir de éstas reconocemos los aciertos y los errores de la ficción. Sé cuando he dado con la historia correcta, cuando ya no hay necesidad de cambiar lo que he escrito porque la verdad de la página es contestada en mi interior por un sentimiento instintivo, en el que confío plenamente.” 

Y también destacará la importancia del cuerpo en la lectura: “El lector da vida a una novela. El lector siente en el cuerpo los significados de una obra: en la tensión de los músculos, cuando una escena desencadena una crisis o, en la relajación d ellos mismos, cuando la misma escena se resuelve y el personaje ha sobrevivido. El lector lleva a la lectura sus recuerdos y sus imágenes mentales. Lleva al texto sus pensamientos, así como sus prejuicios, sus limitaciones y su particular tono emocional. Juntos, lector y libro forman una alianza de significados que no tiene una realidad objetiva, pero crea otra zona intermedia, u intercambio intersubjetivo que a veces funciona, y otras no.” … 
“Un bien libro puede dejar a unos con un buen sabor de boca y a otros no. La literatura no es una ciencia: no hay experimentos que puedan realizarse una y otra vez para ver si obtenemos los mismo resultados”.

Esta misma dinámica corporal se juega en la sesión analítica entre el o la analizante y el psicoanalista, y como ya lo he mencionado y trabajado anteriormente, de ella depende que el analizante pueda construir su verdad acerca de su deseo inconsciente. Verdad que tampoco es la de la ciencia, sino una singular como la que también se rescata en el Arte.


jueves, 12 de diciembre de 2019

ALEXIS EN LA CIUDAD SITIADA. Pedro Juan Gomila Martorell.



“...este poema
de la tierra tan antiguo,cuyos signos
se eternizan con la sangre como antaño”

                              


“Sabemos que nadie pintará el Guernika nuclear
Imperialismo: 
anhelo de
cuerpos
y luego nada
El tequel mene ufarsin sangra en los muros.   

 “Alexis en la ciudad sitiada"


 Solo el discurso analítico promueve el "no  todo" en el sentido de la categoría que Lacan asimila entre otras cosas al goce femenino.
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                        

   … sol de eclipse, / gobernando la estación / del desamparo” 
“...nunca de lo inmundo nace el alba”


“La palabra / que está huérfana de luz, engendra espanto” /

“… ¡Haz a América más grande!...                   ¿Con qué orgullo se levanta la ciudad /donde se ha abolido la historia? / la esperanza se puede deslizar/ sólo como contrabando.

 “Cesárea de la espada: /la partera saca de la testa/ de la democracia una libertad flaca y doliente, /toda cal y ceniza  

“Toda Patria nos revela un santuario, /custodiado por cariátides tan blancas/como huesos descarnados y pulidos, /más gobierna en su interior un dios bifronte, / sobre un trono de madera funeraria, /y una mano que le brota de la frente /nos enseña los cuchillos del degüello.
“¿Qué es la Patria? Un arrebato de la Musa. /Las palabras cuyas letras son adobes/ que levantan las murallas de una cárcel, / la alquitara de una necia metafísica. / La rapiña de los siglos /...

"Con el estridente/rasguño en la pizarra de /los psicópatas /que presiden las naciones/imaginamos, temblando, el manicomio que nos construyen, aunque /en realidad/ nos sentamos en torno a las hogueras, / escuchando la salmodia de los medios/ que repiten que todo está bien.../"

"Las greyes de votantes, / llenas de odio/avanzan en la luz de su ceguera…/ quieren comer en paz la carne cruda/en los mataderos pulcros de su propiedad."

"¿No comprenden que si odiamos, / al migdonio, al garamante, a cualquiera de los vástagos /de la tierra madre ardiente/ silenciamos al extraño / que se hospeda en nuestro pecho/ y que deja al falso negro, / si aparece en evidencia?"

“Nuestro sueño de romanos /impotentes: dejar libre a la bestia que susurra/ por las noches nuestro nombre .../"

"Fundamento supremo de las jerarquías, /pensamiento mágico que forja/ las cadenas firmes de la servidumbre / el principio de obediencia solo sirve / para moldear la carne del esclavo, / fuga de la realidad que toma presos/ en las celdas intangibles de la eternidad, /   piedra angular de las desigualdades/ que imposibilitan para el verdadero amor:/ así se enraízan las tradiciones del Odio, / la manzana envenenada de los siglos/ así florece la jurisprudencia del asesinato”


“Los endriagos, las empusas y demonios, / que se embozan con la veste de las sombras, /todos juntos las mil caras del dios Negro/...nos acechan en la niebla, vigilantes, /asediando nuestra aldea, nuestra especie. 
                                      (Citas de la primera parte “Los cálices amargos”)


“Como no puedo dormir nunca de noche, /sé que lloran las paredes de la casa/cuando el lobo está dispuesto a ser humano”

Si la cultura pudiera estar siendo esa arma cargada de futuro -como decía Celaya que lo era la poesía – cuyo efecto hubiera podido impedir el estado de sitio, sol de eclipse de una ciudad..., del MUNDO…, de la mente, y si Pedro Juan  Gomila Martorell no tuviera sentido del deber ético ante este estado inmundo, escribirse y escribirnos este libro no hubiera sido necesario.

“Una nueva batalla se aproxima
y
aumenta el número de los prófugos
de entre las filas de aquella humanidad
siempre futura”

 Parece que, a pesar de lo infructuoso, él está dispuesto a renovar su apuesta, a persistir en su intento aún...  de un acto de emancipación:

Poesía, arma cargada de futuro más allá del futuro personal de cada quien, para el futuro de la Humanidad.

Emancipación que requiere empezar por uno mismo, no olvidándonos de revisar y revistar al dictador que “todos llevamos dentro”, el responsable siempre de que el deseo, sinónimo de vida, sucumba en sí mismo y en el otro:

“sólo será posible resistir
con los pies en tierra firmes
si uno antes se ejercita con rigor
contra sí mismo
para al fin prender la mecha
de la revolución más íntima,
aun sabiendo de antemano
que está destinado a sucumbir”

“un acto de fuga
contra un cielo vacío de promesas”

Un acto de corte, de deseo y libertad, que me recuerda estas palabras de la psicoanalista Rithée Cevasco en ¿Todos proletarios? (en Nadie Duerma, revista del Foro analítico del Río de la Plata):
“Hay otra vertiente de nuestra teoría psicoanalítica que me parece útil para la reflexión política. Se trata de la teoría del acto como corte, como pasaje de un discurso a otro. La cuestión del acto, tal como es concebida desde la perspectiva de J. Lacan, no sólo concierne a la práctica analítica, la encontramos “en acto” también en la práctica artística y en cierta práctica política, la política que no se conforma, por supuesto, con la gestión de los bienes”.

Presentación -
Entrar en la lectura de cualquiera de los libros de Pedro Juan Gomila Martorell es como enfrentarse a una ciudad sitiada, pero de aquello que evitaría precisamente el sitio del cual versa este libro del poeta: cultura y conocimiento, armas imprescindibles para poder entrar en el Ágora que constituye su obra. Conocimientos sobre el mundo, su geografía y su historia fundamentalmente, tanto las del pasado como las de la actualidad (pero también acerca de economía política, sociología, etc.) Conocer el origen de nuestra civilización: el mundo grecolatino y su cultura, puesto que la poesía de Pedro Gomila Martorell se nutre mayormente de la riqueza cultural y semántica de los clásicos, aunque también hay en su libro muchas referencias a la mitología y cultura nórdica.  También requiere de un nivel de vocabulario bastante superior al promedio. 
Y si medianamente se cuenta con tales armas, una puede darse a la lectura del mismo, aunque deba y esté dispuesto a hacer paradas en su recorrido para  repasar algunas  lecciones de los temas ya referidos,  y recurrir al diccionario, aunque a veces ni en él una  encuentre el significado de algunas de las palabras del lenguaje culto que es característico de su escritura,  puesto que en tanto poeta, es un creador también de nuevas palabras, cuyo significado a veces  hay que intentar descifrar en base a las huellas de otras que están presentes en esas nuevas.
Si pudiera creerse que hay un lector ideal para determinada obra, o al menos un lector que podría realizar una lectura más concienzuda de sus libros, y por lo tanto disfrutarla y entenderla de forma más plena, diría que en este caso se trata de alguien con una cultura y conocimiento muy superior al promedio en relación a los temas referidos. A los demás, la lectura nos supone un desafío que en mi caso es bienvenido, sobre todo por la fe que como lectora ha depositado siempre en mí su autor respecto de sus libros, a partir -según me dijo- de la lectura que hizo sobre mi comentario y análisis de “Voces en off “de Alejandro Céspedes.
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  Ya desde la lectura de las citas, armas contundentes con las cuales Pedro Martorell comienza su libro, nos adelantan que su poesía versa sobre una ciudad ...cuyo sitio tiene lugar en el presente, aunque la repetición de La Historia juegue, como siempre lo hace, su tanática partida con ecos de hechos y voces del pasado.

“Días de lanzas y espadas, se raja el escudo, días de tormenta y lobos, se hunde el mundo, no habrá hombre ninguno que a otro respete” VOLUSPÁ

“Las masas están inertes(...) el mundo es ahora un inmenso pozo de serpientes, donde salvo alguna excepción y algunas míseras élites todo son serpientes estúpidas y feroces, indistinguibles(...)No hemos hecho nada para que no hubiera ya fascistas. Sólo los hemos condenado gratificando nuestra conciencia con nuestra indignación y cuanto más fuerte y petulante era nuestra indignación, más tranquila se mostraba la conciencia” PIER PAOLO PASSOLINI.

“Nuestro cuerpo es pues, el centro inicial del demos, de la colectividad de otros cuerpos, de otras existencias, indigentes, también como la nuestra” EMILIO LLEDÓ.

El poeta recrea  la debacle del mundo actual con referentes clásicos, lo cual es coalescente con el hecho de que  la Humanidad sigue repitiendo  cánones presentes ya el mundo greco- latino donde tuvo origen  nuestra civilización occidental, puesto que si bien el surgimiento de  democracia se lo debemos a  Atenas , su imperfección ( no considerar ciudadanos ni a los esclavos, ni los extranjeros ni a las mujeres) insiste en nuestros días en la división de  los  hombres:  aquellos considerados   libres, y  aquellos que algunos otros  hombres, creen que  no merecen ser  considerados como tales. Nos enfrenta a las formas que toma la esclavitud en nuestros días, a la forma en que se encarna el miedo al extranjero que es siempre miedo a “lo extranjero”, una incapacidad para aceptar la diferencia en sus diferentes formas: racial, sexual (esta tendrá un tratamiento más destacado en la parte central del libro que se titula “Zelim o la música silenciada”), religiosa, política, etc. Poetiza así sobre la violencia, la exclusión, la xenofobia, la homofobia, la inmigración, y sobre todos aquellos que están por fuera de la lógica dominante de un sistema patriarcal y un discurso del Amo Capital   que destruye el lazo social potenciando el individualismo y la lucha fratricida por el goce (*)

 (*) “El racismo moderno es "el odio al goce del Otro: se odia la manera particular en que el Otro goza" – dice el psicoanalista Jacques-Alain Miller.

El fundamento del odio es siempre profundamente narcisista como el del amor, una rivalidad en la cual el sujeto se enfrenta consigo mismo a través de un otro imaginario que le sirve de espejo, en una lucha a muerte.
“Lo extranjero”, lo exterior que en realidad es lo más propio e íntimo es el goce, en una relación moebiana donde lo real reaparece en lo simbólico, pero ya fuera de sentido, éxtimo, y constituido por una consistencia lógica. Goce de lalangue que fue impuesto por el Otro en los albores de la estructuración psíquica y que nos extranjeriza respecto de nosotros mismos. Lacan creo para denominarlo el término “extimidad “, un neologismo que usa en su Seminario sobre la ética del psicoanálisis de 1958, “lo más íntimo justamente es lo que estoy constreñido a no poder reconocer más que afuera". La oposición interior-exterior, mundo interno-mundo externo, es imaginaria. Lo más íntimo es externo. Esto puede formularse también como Freud conceptualizó "lo unheimlich"(lo ominoso) puesto que es desde el Otro y el otro que se constituye el yo, lo más interno es lo que alguna fue exterior, por eso éxtimo.
En algunos casos, se trata del goce propio que desmintiéndose en sí mismo, se odia en el otro, por ejemplo, quien más odia a los homosexuales puede ser en ocasiones quien más miedo tiene a su   propia homosexualidad reprimida, y por lo tanto más necesidad tiene de eliminar ese goce. Y en otros, el odio está dirigido contra aquel de quien se cree que goza más o mejor que el propio sujeto y también contra aquel que según el  parecer de quien odia,  aspira a un goce al cual él o los de su “ clase” creen solamente  tener derecho;, por ejemplo este caso se aprecia cuando alguien autóctono  dice : “los inmigrantes o x personas viven por encima de sus posibilidades”.

También el odio está presente cuando la persona cree que el goce ese  otro  lo obtiene  a expensas del goce propio, por ejemplo: la acusación de que a los inmigrantes se les brindan más  ayudas o facilidades que a los autóctonos  genera envidia respecto de un goce en más(plus de gozar) que creen que el extranjero obtiene a costa del perjuicio del autóctono, o sea lo que a ellos se les resta o quita para supuestamente  dárselo al extraño:  “ a los extranjeros les dan más  ayudas sociales”-por ejemplo. También se odia a quien se cree que goza por fuera de lo que el propio sujeto entiende como goce permitido (el goce por fuera de el mismo se cataloga en ocasiones, de pervertido).lo cual implica  el miedo a lo desconocido, en una persona con un pensamiento rígido y autoritario.

El texto del psicoanalista Jacques-Alain Miller, "Enemigos éxtimos", correspondiente a un capítulo de su libro "Extimidad" dice refiriéndose al racismo (pero extensible según mi parecer a toda forma de rechazo y odio contra el otro): “si el problema tiene aspecto de insoluble, es porque el Otro es Otro dentro de mí mismo. La raíz del racismo, desde esta perspectiva, es el odio al propio goce. No hay Otro más que ese. Si el Otro está en mi interior en posición de extimidad, es también mi propio odio".
"… ser un inmigrante es el estatuto mismo del sujeto en el psicoanálisis. El sujeto como tal, definido por su lugar en el Otro, es un inmigrante. No definimos su lugar en lo Mismo porque sólo tiene hogar en lo del Otro. El problema del sujeto precisamente es que ese país extranjero es su país natal".
 La cuestión de la tolerancia o la intolerancia no alcanza en absoluto al sujeto de la ciencia o a los Derechos del Hombre. El asunto se ubica en otro nivel, que es el de la tolerancia o la intolerancia al goce del Otro, en la medida en que es esencialmente aquel que me sustrae el mío. Nosotros sabemos que el estatuto profundo del objeto es haber sido siempre sustraído por el Otro. Si el problema tiene aspecto de insoluble, es porque el Otro es Otro dentro de mí mismo. La raíz del racismo, desde esta perspectiva, es el odio al propio goce. No hay otro más que ése. Si el Otro está en mi interior en posición de extimidad, es también mi propio odio.

“Simplemente, se confiesa que se quiere al Otro siempre que se vuelva el Mismo. Cuando se hacen cálculos para saber si deberá abandonar su lengua, sus creencias, su vestimenta, su forma de hablar, se trata de saber en qué medida él abandonaría su Otro goce. Esto es lo único que se pone en discusión”.

     En esta línea me vi llevado a admitir la validez del término "sexismo", que se construye sobre "racismo". Hombre y mujer son dos razas –tal es la posición de Lacan–, no biológicamente, sino en lo que hace a la relación inconsciente con el goce. En este nivel se trata de dos modos de goce. Sabemos hasta qué punto nos ocupamos de contener el goce femenino: cómo se intentó taponar, canalizar, vigilar este exceso de goce. Saben el cuidado que se tomó –constituyó un tema filosófico, durante siglos– en la educación de las muchachas. Resulta divertido ver progresar las tentativas de uniformización del discurso de la ciencia. Podemos regocijarnos al ver la promoción femenina, mujeres a la cabeza de sociedades multinacionales norteamericanas, por ejemplo, que hoy ocupan lugares como el de tesorero general, lo que es bastante afín a la posición de la burguesa en la casa”.

“La tolerancia a la homosexualidad depende de la misma rúbrica. Se producen efectos de segregación, si no voluntarios al menos asumidos. Existen rincones reservados, en Los Ángeles o San Francisco, donde se reúne una comunidad que ocupa un tercio de la ciudad. Se trata de una forma asumida, jugada, de segregación. Y como comunidad de segregación tiene derecho de palabra y de actuación en la conducción de la ciudad”.

“¿El antirracismo es negar las razas? Creo que es inoperante plantear que no hay razas. Para que no hubiera razas, para que se pudiera decir "nosotros los hombres...", haría falta que hubiera el Otro del hombre. Se necesitarían seres hablantes de otro planeta para que pudiéramos por fin decirlo. De ahí el carácter finalmente tan optimista de la ciencia ficción, ya que da una especie de existencia fantasiosa al "nosotros los hombres..." Para Jacques Lacan, una raza se constituye por el modo en que se trasmiten, por el orden de un discurso, los lugares simbólicos. Es decir que las razas, esas que están en actividad entre nosotros, son efectos de discurso, lo que no significa simplemente efectos de blablablá. Significa que estos discursos están ahí como estructuras, y que no alcanza con soplarlos para que se vuelen”.


 Otra psicoanalista María Elena Lora* (Las identificaciones y las migraciones indígenas") dice: "La patología de la identificación al Ideal se entiende no solo como defender un rasgo del Ideal sino que hay que agregar que aquel que no lo tiene es alguien a ser excluido. Entonces, la identificación del sujeto a un significante ideal implica necesariamente la segregación de una parte de su ser, un rechazo de lo inaceptable desde el punto de vista del Ideal del yo".

 El predominio del discurso capitalista hace que todos seamos proletarios- dicen algunos seguidores de Lacan-, “pero él no dijo eso, sino que: “el único síntoma del capitalista, el único síntoma social, es el proletariado.” En todo caso Lacan al referirse al “proletario” generalizado se refiere a un proceso de disminución de los recursos simbólicos para hacer frente a lo Real, sería el que está despojado de todo recurso.  Y decir que este es el único síntoma social   implica que éste es el único –síntoma disidente– el que expresa el “no va” del sistema.”

  Proletario, sin recursos entonces, nombra nuestro lugar de indigencia social o subjetiva por la ruptura del lazo simbólico con el Otro, un lazo  que garantice en primer lugar nuestra existencia como sujetos psíquicos además de materiales. Sin ese lazo de valor como sujeto de deseo, solo somos cuerpos de goce, proletarios autistas, o cuerpo para el Goce ilimitado del Otro.       

Y así el poeta , en su hacer disidente, va a ir a-bor(de)ando poéticamente los efectos de destrucción  masiva y globalizada generados por este  estado  de sitio de la Humanidad en diferentes ordenes  de la vida: su mente y su cuerpo, la palabra, la historia, la naturaleza: así nos habla de las guerras , sus motivos y sus participantes, las víctimas y los victimarios, de las migraciones, de un imperialismo global  que cercena la vida en toda sus manifestaciones,  y de  nuestra responsabilidad  respecto a  este estado de sitio.
 Y lo hace dotando al libro de una estructura de puzzle donde diferentes voces desde diferentes lugares tanto subjetivos como intrapsíquicos (yo, superyo) y con el recurso a diversidad de personas gramaticales (comienza el libro en primera persona del singular, continúa en segunda, y luego en tercera persona del del singular, por ejemplo) poetizan sobre diferentes temas o situaciones. La guerra, los verdugos, y asesinos, las víctimas, los extranjeros e inmigrantes, el trabajo esclavo, etc.  y es el lector quien tiene que ir estableciendo relaciones entre aspectos o temas para armar el mismo; en este caso un puzzle de sentido.

 He pensado que esta estructura del libro pone en acto los efectos de la pulsión de muerte sobre el mundo, el despedazamiento del tejido social y del ser humano, la fragmentación globalizada que invade la vida actualmente y a tantas mentes haciéndolas incapaces de poder relacionar los efectos que en diversidad de ordenes de la vida (personal, social, medio ambiental, etc.) está teniendo el amuramiento de la libertad, el prejuicio y el dogma en nuestro mundo actual… Es responsabilidad del lector hacerse con la mejor arma: la cultura, para poder leer el libro...de nuestra realidad.

 Así   podremos vernos en la poesía de Pedro Gomila Martorell , ver reflejada en proporciones mayúsculas “nuestra tonta humanidad enceguecida” (canción de Eladia Blázquez), pues todos somos “Alexis en la ciudad sitiada”    
El héroe regresa a la ciudad de la cual había sido desterrado a  la tierra de Nod , (En la tierra de Nod “ es el segundo  libro del autor, que junto con el  primero:  “Arcadia desolada”, el tercero :“La pasión según Dionisio y el cuarto: “Hogueras de la carne” conforman la serie Eidolon), con el nuevo nombre de Alexis pero la ciudad...de nuestros días... está sitiada por el enemigo del Hombre y de su libertad,  una humanidad a la que :

“Hoy nos toca el apurar / hasta las heces/ la vesania de los cálices / amargos / como nos dice más adelante el poeta en esta primera parte de su libro, que lleva por título precisamente “LOS CÁLICES AMARGOS”, cálices que no en vano traen ecos de la obra de Vallejo:
“…de mi aparta de inmediato el cáliz tuyo,
que desborda con el llanto de las viudas,
 de los huérfanos y ancianos, y que exuda
con la sangre de tus fraudes criminales”

Las siguientes partes del libro llevan por título: “Desiertos de la paz en llamas”, “los demiurgos salvajes”,” Exégesis de sombra”, “Zelim o la música silenciada” y “Propuesta de himno para otra Europa”

Según el poeta, Alexis es el nuevo nombre del Antihéroe de Eidolon, y las referencias que ha tomado Pedro Martorell son la bucólica II de Virgilio, en la cual aquel aborda el deseo del pastor Coridón por el joven Alexis. Y también en Marguerite Yourcenar en  "Alexis o el tratado del inútil combate".

Las fuerzas interiores represoras, los Titanes en “la pasión según Dionisio” se encarnan ahora en los profanadores de la carne de Alexis, y son ahora los gobiernos corruptos, los torturadores y asesinos., los cuales en el libro son referidos con diferentes nombres que remiten siempre al goce sin ley: los Crueles, los criminales, la canalla, Los Atroces, etc. Y el cuerpo desgarrado del sujeto poético de Eidolon se encarna en el cuerpo político, religioso, económico y social desgarrado en el Alexis.
“Alexis nos lleva del Yo al Nosotros”- dice el poeta-, lo cual entiendo que queda reflejado en estos versos:
            “No
celebres nunca
la acrobacia
del ave solitaria
de rápido vuelo,
 la que altiva ciñe
la muñeca de Zeus
y sola domina
las más altas cumbres.
Tampoco a los bandos
del ínclito halcón,
señor de mesnada,
nutrido en la cuna
de púrpura e incienso:
como un ave Fénix,
que trae a la vida
natura de urraca
de fría ceniza,
se anudan aquellos
al viejo timón.
Alégrate, en cambio,
con las golondrinas
que invaden cornisas,
cubriendo las auras,
y despliegan leves
sobre las ciudades
sus frágiles alas
de azabache y luz.

El siguiente comentario versa sobre la primera parte del libro: “Los cálices amargos”. También incluye poemas (sin comentarios) de la parte cuatro: “Zelim o la música silenciada”

“Me despierto....
….............................................................
¡Pero que precario, azul, nuestro equilibrio!
…..............................................................
Empiezas a entrever entre la niebla
presencias ominosas, amenazadoras,
en torno a tu estatua de gigante,
tan solo ya al salir a la intemperie.
La copiosa turba de los esqueletos
está reproduciendo sobre muros altos
los bisontes ocres de la Edad de Piedra:
cuán se afanan, impasibles, dirigidos
por los ciegos caporales de la tribu,
que nos quitan de la piel veste de avispas .
¡Ten cuidado, no te vean, porque fueron
las primeras víctimas del Orden
y, por tanto, están unidos por un lazo
poderoso con el Padre que ellos temen!
Un rumor te envuelve como de hojarascas.
Las pasiones proliferan, verdegueando,
como lirios de corolas tumorales,
 tan hambrientas de la vida que aniquilan,
Se aproxima un aguacero de serpientes
mientras ladra el corazón, sin saber cómo.
Pero has visto levantarse los rimeros
de palabras incendiadas como piras
donde yacen, cual ceniza, las verdades,
donde inmolan libertades que sostienen
nuestras voces de aquilón contra Metrópolis,
y los sueños  de la carne inconmovible
con su cielo de metal,colmena airada,
que decreta el cautiverio de la mente,
el proselitismo aciago de la indiferencia,
y la militancia odiosa de los Asesinos.


 La libertad está en precario equilibrio, por esas presencias ominosas y amenazantes a las cuales  el poeta se  refiere con una metáfora,  a mi entender, deslumbrante,  que da cuenta del estado de poca claridad de pensamiento y capacidad de visión (neblina), y del estado pasional de caos y confusión de la masa de los hombres ...muertos : la copiosa turba de los esqueletos/ está reproduciendo sobre muros altos/los bisontes ocres de la Edad de Piedra.

 Hay que percibir  que no nos dice  solamente que  están muertos, sino que lo están en un estado en el cual no está ya la carne,- lo cual pudiera tentarnos a  creer  que aún fueran capaces de vida, y por tanto de sentir el dolor-: esqueletos  que llevan en sí mismos la muerte porque  están en contra de la vida y la libertad, reproduciendo en  la construcción de los muros que se están creando en el mundo algo  muy primitivo y que estaba o tendría  que estar extinguido. Muros que son materiales, pero también y fundamentalmente ideológicos y mentales.   Esqueletos además mandados por ciegos que atacan el cuerpo “centro inicial del demos” -como dice la cita del comienzo del libro, lugar privilegiado de nuestra indigencia o desamparo, cuerpos que por eso mismos son como iremos constatando en su poemario el lugar de las pasiones del ser como llamó Lacan al odio, al amor y a la ignorancia; pasiones f(t)anáticas. El poeta da clara cuenta de ese estado de fanatismo al decir “cuanto se afanan/impasibles “, indiferentes, pero a la vez cegados por lo que ellos consideran que hay que hacer, su verdad es La verdad del pensamiento único.

 Lacan relacionó al ser con la pasión de la ignorancia, por qué se sitúa en el exacto punto del no pienso, el rechazo a todo pensar consciente e inconsciente, es decir al “saber inconsciente”.
al fanatismo podemos relacionarlo con el superyó freudiano y con el fantasma lacaniano. Toda posición fanática obedecerá a lo que Freud caracterizó metapsicológicamente como “masoquismo moral” describiendo una relación complementaria entre el sadismo del superyó y el masoquismo del yo. Haciendo el sujeto con los otros activamente lo que padece pasivamente. Él es víctima de sus propios imperativos de goce y pretende que los demás también se sometan a los mismos, no soportando encontrarse con personas que tengan otra posición respecto de esos mandatos.

También esta posición f(t)anática supondrá entonces el deber ser de una clase pero con la connotación f(t)anática de todo imperativo, “a todo o nada”, en el que al sujeto le vaya la vida cumpliendo “fielmente” al superyó y a la pulsión de muerte. Identificado al objeto causa del deseo del Otro rebajando el deseo a una suerte de demanda absoluta, obedecerá militantemente a la misma con una “fe ciega”. Esta posición como dijimos le dará una pseudo consistencia al Otro y a su ser. Por lo tanto el precio será el de estar atrapado a las tres pasiones del mismo: “el amor”, “el odio” y “la ignorancia”.
Una persona fanática, al menos desde esa posición es inanalizable, porque rechaza el saber inconsciente. Esa posición de “deber ser”, rechaza todo “pensar”.

no nos tranquilicemos nosotros, las personas civilizadas, pensantes, que con nuestra capacidad simbólica hemos caracterizado a las hordas primitivas, a los fanáticos, los “hinchas” ignorantes masificados de cualquier equipo, partido, secta religiosa, parroquia psicoanalítica, ideología, etc.

Recordemos que en tanto neuróticos alienados al deseo del Otro, tenemos un “fanático interior”, un “enano fascista” contra el que tenemos que luchar, estando advertidos de sus constantes emboscadas llamado “superyó” o “fantasma” productor de significaciones fijas y coaguladas que nos apresan con un solo modo de ver nuestra realidad. Es por esto que Lacan definió a la interpretación analítica como: “sentido contra la significación”. Es decir lograr que una significación pueda entrar en la lógica del sentido-sinsentido y relativizarse, ese será su efecto liberador. La alienación es a estas significaciones fijas o al sentido en la pretensión de que coagule. La libertad tiene que ver con el sinsentido” (En “Las pasiones f(t)anaticas ddel ser”. Eduardo García Dupont)

Y luego encontramos con una advertencia: “no te vean”, ¡cuidado! todos podemos tarde o temprano, por un motivo o por otro estar en el OJO de ese padre tiránico, gozador sin límites, al que Freud llamó el padre de la horda primitiva “en “Psicología de las masas y análisis del yo” (capítulo X “La masa y al horda primitiva” y XII), previo al padre de la ley simbólica, de la cultura y la civilización.
 Y ante este ojo ante el cual no conviene situarse, no puedo evitar recordar los versos atribuidos a Berlot Bretcht (¿Martin Niemöller. ?)

Primero se llevaron a los judíos,
Pero a mi no me importó porque yo no lo era;
Luego, arrestaron a los comunistas,
Pero como yo no era comunista tampoco me importó;
Más adelante, detuvieron a los obreros,
Pero como no era obrero, tampoco me importó;
Luego detuvieron a los estudiantes,
Pero como yo no era estudiante, tampoco me importó;
Finalmente, detuvieron a los curas,
Pero como yo no era religioso, tampoco me importó;
Ahora me llevan a mí, pero ya es tarde.”
(“Primero se llevaron”, Bertolt Brecht, Berlin, 1933
   recitado por Cipe Lincovsky en 2010 )

Freud allí teoriza como mito originario de la cultura, y el pasaje de la psicología colectiva a la Individual, para todos los hijos este constituyó el padre ideal, venerado, pero a la vez temido fuente de la noción ulterior del tabú (-dice Freud en cap XII Consideraciones complementarias), pero un día los hermanos que dieron muerte al padre gozador o del goce y lo despedazaron. Pero ninguno de ellos pudo ocupar el puesto del vencido, y si alguno intentó hacerlo vio alzarse contra él al misma hostilidad  renovándose las luchas hasta que todos se convencieron de que tenían que renunciar a la herencia del padre , luego   en su nombre  erigieron un tótem ,  representante de la  prohibición y la ley, y así constituyeron la comunidad fraternal totémica, cuyos miembros gozaban todos de los mismos derechos y se hallaban sometidos a las prohibiciones totémicas, que debían conservar el recuerdo del crimen e imponer su expiación.

De ahí que como dice el poeta: las primeras víctimas del Orden están unidas por un lazo con el Padre poderoso al que temen, y no es sino quien fue víctima, quien puede devenir verdugo, vengando en el semejante su propia suerte respecto a  su sometimiento a un mandato tiránico. La ley es resultado de un pacto elegido donde se respeta la libertad y no se es víctima de dicho orden. El tirano en cambio, impone un Orden al que se obedece por miedo, lugar lo contrario a la ley y al pacto social.

 …...........................................................
“Suplicad la protección de vuestro tótem
contar el monstruo que mutila esa piel frágil
de los cuerpos y que escribe este poema
de la tierra tan antiguo, cuyos signos
se eternizan con la sangre como antaño”

Frente a este estado de sitio de la Humanidad, el poeta a través del anti-héroe se pregunta cómo situarse en su poesía para dirigirse al Hombre y al lector: se permite el lujo de ser locuaz con quienes aún conservan los oídos, preso de sublimes intenciones, o directamente se lanza a acusarnos de nuestra irresponsabilidad por este estado de esta gran ciudad que es hoy el mundo.
Y se permite ambas cosas.

” El candor de vuestros ojos me extasía,
aunque el silo de la vida se enmugrezca
con los granos corrompidos por las nieves.
Nada importa, si nutrís la vanagloria
cada noche de esperanzas soñolientas,
tan cegadas como pozos de ultratumba,
 cuando el semen, siempre puro, muy fecundo,
 que derrama vuestra tiara desemboca
en las aguas ponzoñozas del Mar Muerto.
Con aquellos que conservan los oídos
¿me permito el lujo de locuacidades?
Demasiado tarde las morosas lenguas
se libraron de la carga de los bueyes.
Flecho, diestro como Judas Macabeo,
poseído de sublimes intenciones,
 ¿O me lanzo sin pensarlo a ventilaros
la hojarasca que se pudre en este hueco
que denuncia la verdad de vuestra ausencia?

Luego encontramos unos versos que me parecen de gran belleza en los cuales el poeta hace un retrato del estado del alma de los sitiados donde no reina ni la luz ni la libertad, sino la sombra y la muerte, donde no hay presente de promesa ni esperanza, retrato también de ésta, nuestra época histórica de desamparo y destrucción. Recurre a varios símbolos bíblicos para referirnos un pasado donde “la mies” y las vides de nuestra Humanidad crecían plenas en la infantil inocencia, no padeciendo los estragos de “esta plaga de serpientes” ...quizás porque toda pérdida de la libertad va de la mano con la pérdida de la inocencia, de la vida y de una infancia-libertad - fruto para el futuro.

  Luz, grito, más luz
pero más sombra,
la canción está en el aire,
no en las arpas
de este coro terminal,
los rostros mudos
enturbiada la mirada,
ciega el tiempo la promesa del instante,
 y su vislumbre
se repliega el corazón,
la gruta apenas
reconoce su latir,
pálpito en fuga,
nunca albea esa palabra
de consuelo,
de esperanza corrompida,
sol de eclipse,
 gobernando la estación
del desamparo,
su canícula feroz
 venciendo mieses
y agostando los viñedos
que, en los valles,
regalaban las tersuras
rojas, dulces,
a los niños que hasta ayer
no padecieron
los estragos de esta plaga
 de serpientes.

    Los siguientes versos me hacen pensar en cómo en todo estado de sitio hay colaboradores con el Poder del “Minotauro Imperialista”, el poeta lleva al lector a hacer un examen de autoconciencia: ¿Quién está libre de dejarse corromper? ¿Llegado el caso, lo estaría yo? O ya en parte he sido vencido, puesto que hay multiplicidad de formas difíciles de pensar en las que puedo haber sido vencido sin percatarme, y cuál viene siendo mi cuota de responsabilidad en este sitio.
 Nadie es capaz de detener esa mano asesina, y al contrario la voz áfona de los que sirven y callan ante los poderes imperialistas se hace sentir con tanta fuerza “como el tumulto de una ingente multitud” produciendo efectos en acto al quebrantar el pacto social. Al mirarnos en el espejo de nuestra conciencia nuestra imagen nos revela nuestra falsedad (testa de oro impuro, pies de limo y barro, etc.)

    “Le propuse al corazón no corromperse
con las migas del banquete del tirano,
 ni tampoco con las heces de su vino,
pero el tiempo nos revela quienes moran
en las sombras o en la luz. Como esta imagen
que, delante del espejo nos delata:
nuestra testa de oro impuro, pechos brazos,
son de plata fugitiva, vientre, muslos,
de broncínea solidez, piernas de hierro,
nuestros pies, de limo y barro.
…..........................................
Corazones de los hombres, hoy mudados
por decreto en otros propios de las greyes.
Son juzgados como nada los mortales,
porque Él obra, más según su voluntad.
No hay quien pueda detener su mano y diga:
¿Qué haces vil? ¿Por qué devoras a la gente?
Son millares y millares los que sirven
y millones de millones los que callan
Y el sonido de su voz como el tumulto
de una ingente multitud quebranta el pacto”

 Luego nos vemos enfrentados a ¿cómo hemos hecho posible y permitido ser sitiados?
Y la respuesta está en nuestra pereza mental, en el no querer pensar nuestra realidad social y el destino de los pueblos ni hacer el esfuerzo para detener ese estado; está en nuestra cobardía que es referida con ironía por el poeta (el sol de la intemperie nunca dócil amenaza con quemarnos las pestañas) Todo esto nos ha ganado la partida. La voz poética nos acusa y sintiéndonos aludidos hace eco a la voz de nuestra conciencia moral que nos acusa (“mea culpa”)
          “Atrapados
en la inmóvil telaraña
de este cerebro
de la edad de bronce,
cautivos de una mente
que, al instante,
 se repliega perezosa
a su caverna,
nos abandonamos a
 las sombras familiares
de otros tiempos,
porque el sol de la intemperie,
nunca dócil,
amenaza con quemarnos las pestañas.
Yo os acuso,
hermanos míos,
de permitir la deportación
de otros seres humanos,
de estimular la tortura
de los prójimos,
de saquear el vino rancio
de los pobres,
de tejer el velo denso
que sustrae a la mirada,
todavía demasiado sensible
al sentimiento,
la aniquilación organizada
de los semejantes.
El silencio pesa tanto en la balanza
que os condena
como aquella confianza
irreflexiva
con la forma de la papeleta ciega
para los ejecutores.
Una nueva batalla se aproxima
y
aumenta el número de los prófugos
de entre las filas de aquella humanidad
siempre futura.
Pero
sólo será posible resistir
con los pies en tierra firmes
si uno antes se ejercita con rigor
contra sí mismo
para al fin prender la mecha
de la revolución más íntima,
aun sabiendo de antemano
que está destinado a sucumbir.

Así los humanos sucumbimos en medio de  hecatombes causadas ya sea por guerras,  por persecuciones  y genocidios por motivos de tipo sexual o de identidad de género, religiosos, raciales, de nacionalidad o políticos, económicos, o por pertenencia a un grupo social determinado, por  migraciones obligadas, por pobreza y por   hambre, o por fenómenos naturales mortíferos, debido al descuido y saqueo de la naturaleza (terremotos, inundaciones), siendo cuerpos anónimos sin ninguna  protección , cuerpos sin sujeto cuyo estatuto de deshumanización los  ubica como simple desecho, sobre los cuales aún después de muertos  puede seguir ejerciéndose crueldad, y cuerpos sin pertenencia a ninguna tribu o familia,  dando cuenta de la ruptura del lazo que une lo real de la carne del cuerpo a lo simbólico y da ese estatuto de humano. Sin esa referencia que nos hace humanos, solamente se es un simple báculo o lazarillo de una errancia:  alguien que está en ese lugar por pura casualidad, es él, pero podría haber sido cualquier otro quien ocupara ese lugar de cuerpos intercambiables y sin nombre ante un Otro fuera de la ley /pacto que nos humaniza.


“Los anónimos sin pieles arrojados
desde el báratro ominoso de esta Boca:
tú enterrabas los mil cuerpos, no querías
que los Crueles los hallaran. Sus jolgorios
y banquetes serán duelo, sus canciones
de alegría mudarán en sal de endechas.
A ponerse vuestro sol, cavaré fosas
donde siembre los cadáveres, Estiércol
muy caliente verterá sobre tus ojos,
¡Agobiados, no dormís por las fatigas!
¿Cuál mi tribu? nada importa. Soy el báculo
de tu mano, el lazarillo de tu errancia.
Mas si me abres en canal, tira a los ríos
 las entrañas, aunque sácame las hieles,
porque sirven para ungir a los vasallos
que laboran sin cesar con las pupilas
impregnadas con la sal de tanto oprobio.
.................................................................

         Y almenados tras los muros berroqueños
las palabras que nos mienten sus orígenes,
 no del Ática prudente, sí de Roma
 que enarbola tantas voces como chuzos,
nos arrojan los ajenjos de sus odres
de pellejos malolientes, no Favonios
moradores serviciales, y ensombrecen
los cristales que no amparan espejismos,
…........................................................
(A partir de este planteamiento, pensaba como también para los que están del lado de quienes son mandados a  asesinar se reproduce esta misma posición : el  hombre puesto al servicio de alguien que ordena el exterminio de otros hombres, es también un anónimo , ya no importa a que tribu pertenece, se pierde toda identificación y lealtad  a grupo alguno y se puede matar hasta a la familia,  , puesto que solamente se es  un simple báculo o lazarillo de una errancia, la cual nombraría  en tal caso,  la falta de responsabilidad, por incapacidad de pensar y decidir con libertad).  

El poeta dice que “el tema principal de este poemario es el cuerpo plural, perseguido, alienado, explotado destruido. Si “Hogueras de la carne” es un canto al cuerpo, el Alexis es una condena de todos aquellos que lo destruyen”.

¿Cuál es el estatuto del cuerpo para el ser humano?

El cuerpo es uno de los bienes más entrañables para el sujeto, y es un objeto para ese sujeto, uno de sus bienes más íntimos y más propios, sobre el que se construye su imagen. A la vez es un objeto ajeno, extranjero por cuanto hacerse un cuerpo y tener un cuerpo y una imagen solamente es posible por la intervención del Otro, del otro semejante que le otorga a esa imagen fragmentada una unidad imaginaria (yo)en el espejo, a partir de su palabra, de lo simbólico: “ese que ves ahí eres tú”. Así el lenguaje es el mediador de esa relación del sujeto con el cuerpo, permite su organización. Pero a la vez el carácter de impropiedad y extrañeza lo hace un intruso y crea la disarmonía entre el sujeto y el cuerpo. Este bien que posee el sujeto, ese cuerpo sobre el que se construye la identidad, aceptándolo o rechazándolo, encarna al sujeto ya que la existencia del ser hablante no es posible sin a la referencia a su cuerpo, cuerpo hablante entonces al ser tomado por el Otro del significante. Cuerpo real entonces, cuerpo de goce y en el cual se satisfacen las pulsiones en sus vertientes sexual y de muerte, que se anuda a una imagen (cuerpo imaginario) merced a representaciones significantes (cuerpo simbólico) Asimismo, debido a la simetría entre semejantes, el cuerpo del otro también se convierte en uno de los bienes de mayor valor del otro y el más fácil de aprehender, ya sea para consentirlo o maltratarlo, para exaltarlo o ultrajarlo. En él se cristalizan las formas de relación sexual, de agresividad y de muerte, es el vehículo de expresión de las pasiones: del amor y del odio; sobre él se manifiestan los usos y los abusos, las sanciones, los castigos y los excesos, y como lugar de goce recaen en él los ordenamientos que tienen que ver con la vida y la muerte. Ordenamientos que es su marca; el cuerpo es marcado por el Otro simbólico y sujetado a él ordenando las pulsiones y la relación con los otros cuerpos, lo signa con las rubricas de la vida y la muerte, el deseo y el goce, a la filiación, la sexualidad y a la diferencia sexual, la identificación, el erotismo. Y las inscripciones sobre el cuerpo sitúan caminos diferentes: de vida y de muerte, según a la cualidad del Otro. La prohibición se instala en a la sociedad para limitar la tendencia a matar y hacer daño al cuerpo del otro o propio. Pero como se desprende de “Tótem y tabú” de Freud, en el mito que está en el origen de la sociedad, el crimen está antes que la ley. En el crimen primordial está el origen de la ley universal, por la culpa surgida en quienes cometieron el asesinato del padre el cual implica un ataque a su cuerpo. Con el crimen, el daño al cuerpo y su destrucción se instaura la interdicción, y al mismo tiempo, con la prohibición se aloja en el hombre la tendencia a la transgresión ya que la ley incita a su quebrantamiento, hace surgir el deseo de violarla para alcanzar la Cosa prohibida. Las mismas regulaciones sociales permiten la muerte de un prójimo por otro, como los vemos en los ritos religiosos o civiles, como ofrenda, como sacrificio o como castigo, o en una situación de guerra, de vendetta o de duelo… el empuje a matar y a dañar el cuerpo aunado a la prescripción de la muerte para casos especiales, abre la puerta al desenfreno de la crueldad, de la infamia y de la destrucción, tendencias propias del ser humano que el tiempo no ha logrado mitigar. Por otra parte se observa la presencia del exceso en el ordenamiento mismo, pues poner orden exige hacer operar el poder, y el mismo no está exento del abuso, …la invención humana , derivada de la razón, se ha puesto al servicio de afectar mortalmente al cuerpo (homicidios, genocidios) y es expresada de modo diverso según las épocas la nacionalidades y los gobiernos. “El sueño de la razón engendra monstruos” nos dice Goya.
Y como decía Freud en “El malestar en la cultura”: la pulsión de muerte determina  la inclinación innata del ser humano al mal, a la agresión, a la destrucción ,y con ellas también a la crueldad…, en consecuencia el prójimo no es solamente un posible auxiliar y objeto sexual, sino una tentación para satisfacer en él la agresión, explotar su fuerza de trabajo sin resarcirlo, usarlo sexualmente sin su consentimiento, desposeerlo de su patrimonio, humillarlo, infligirle dolores, martirizarlo y asesinarlo”
  Esta cita corresponde al trabajo   “El cuerpo, ese objeto marcado por el exceso del Otro”, de Carmen Lucía  Díaz L.
 Y efectivamente el cuerpo actualmente es concebido cada vez más como un objeto para el Goce de otro sin límite, cuerpo  ajeno al sujeto al que una autoridad feroz (super-yo) ordena gozar según un modelo que favorece los intereses del capitalismo, enajenado ya sea para el trabajo cada vez más esclavizante, para las guerras donde es carne de cañón tanto el  del combatiente como el de los civiles , para la  Medicina y la Psiquiatría donde es  hiper- medicado, para los dictados de los cánones del capitalismo en términos de salud y también de imagen o ideal (modelos de belleza y juventud que implican consumo de determinados productos dietéticos, alimenticios, de  moda, etc.).También cuerpo al que se ordena gozar desde ciertos poderes autoritarios  como hombre o como mujer, a pesar de la supuesta aceptación social  de la diversidad de género. Cuerpo consumido para y por el consumo, en definitiva.

Esta especie de virus imperialista que se extiende por la ciudad global (izada)al ser atacado se hace más fuerte, no hay defensa que pueda detener su expansión, ni puentes que puedan ser tendidos
“El virus, mutando, se radicaliza,
cuando sufre la amenaza del sistema
defensivo: multiplica las extrañas
variaciones del patógeno, escribiendo,
fulminante, partituras de un Oficio
 de Tinieblas. Y levanta el Adversario
otra recia ciudadela inexpugnable
e insensible al curso lento de los siglos,
y a la rampa del asedio se hace trizas,
y se pudre la madera de los puentes,
enterrados quedan muros y bastiones,
y obsoletos, los onagros lanza-piedras,
catapultas, escorpiones y balistas.
Sensación de tiempo ardiendo, suspendido.
Y nos llega como el alba la debacle.
Fundamento supremo de las jerarquías
pensamiento mágico que forja
las cadenas férreas de a la servidumbre:
el principio de obediencia sólo sirve
para moldear la carne del esclavo,
fuga de la realidad que toma presos
en las celdas intangibles de la eternidad ,
piedra angular de las desigualdades
que imposibilitan para el verdadero amor:
así se enraízan las tradiciones del Odio,
la manzana envenenada de los siglos,
así florece la jurisprudencia del asesinato”
 --------------------------------------------------
Y nos plantea la espinosa cuestión: ¿De quién es la culpa?  Y en su manera interrogativa de hacerlo desde la negación, entiendo que nadie es tan inocente como quiere serlo, ni del todo culpable,  o si no,  que arroje la primera piedra quien  esté libre de culpa.
 El Hombre tiende a poner al culpa  siempre fuera de sí mismo para no asumir la responsabilidad que le cabe, siendo capaz no solamente de depositarla  aún hoy, mágicamente en  objetos inanimados y fuerzas naturales y divinas como hacían los griegos y romanos en su mitología,   sino además de poner en el mismo nivel de “culpa”  a los propios  hombres , a las cosas- armas  y a los fenómenos naturales : en la lanza o en la racha de los vientos , como  nos propone el poeta recurriendo al absurdo.
Y cada cual parece llegado el acaso tener una justificación válida para no asumir su responsabilidad y para depositarla en otros, por eso de ver la paja en el ojo ajeno, y no la viga en el propio  : Así al matarife por ser bisoño no podría tratársele  de homicida, y por ser además  triste marioneta en manos de los poderes  asesinos, los civiles tampoco supuestamente,  siempre son catalogados por la opinión pública de inocentes  (es muy común escuchar eso de  que mataron a inocentes que “siempre son extraños a las pugnas” , lo cual me parece una ironía del poeta. Y cómo culpar entonces a la víctima que siempre es el Asaltante de los muros.

       “¿No es culpable la broncínea lanza aguda
que atraviesa a la piel blanda de los hombres?
¿No la racha peligrosa de los vientos
que extravía, veleidoso, un hado hostil?
¿No homicidas los bisoños matarifes,
 cuyos miembros se desatan cual los hilos
de una triste marioneta? ¿Ni tampoco
responsables los civiles que reciben,
siendo extraños a las pugnas, las heridas?
¿No es convicto el Asaltante de Murallas,
que no trae sino muerte para muchos
sin la carga de una tierra generosa?

¿Cómo se realizan los intercambios en este sistema imperialista en medio de este “choque de civilizaciones” que domina la política global? (Samuel Huntington), este retoma en su tesis el concepto de Toynbee afirmando que los actores políticos principales del siglo XXI serían las civilizaciones y los principales conflictos serían entre ellas (no entre ideologías como durante la mayor parte del siglo XX ni entre estados-nación)
El poeta no dice, negocian los participantes en ella, sin que dice: sólo se negocian los participantes, se negocia si participan o no dependiendo de a quien le sirve según quien, y según lo que cada uno esté dispuesto a intercambiar en este comercio inmoral y delictivo de serpientes insaciables (dípsada), pillos y ruines (belitre)de “ese barrio  de subproletariado de la Antigua Roma” , escenario del delito y la inmoralidad.

 “Recomiendan los vinagres de Belona,       (diosa de la guerra en la mitología  romana )
paladares de granujas,
educados con el másico excelente.
                                 Empieza la guerra
de las Civilizaciones.
Sólo se negocian los participantes.
¿Tú que traes?
Una perra enferma
de la Hircania
y una abrasadora
dípsada de Libia.
¿Qué es lo tuyo?
Un gato belitre
de Suburra
y un gallito albión
de pico agudo.
¿Y el mono?
 Un viejo, descastado
del peñón
de Gilbraltar.
Y ahora las aguas
que niegan la tierra
y el saco de cuero
que roba la vida.


El poeta pone voz al poder tiránico, al asesino impío, éste implora a un dios igualmente impío y en su imploración vemos cómo no le importa la muerte de los otros, puesto que solamente él cree tener derecho a la vida, la cual pide para sí.
 
      Creo en ti, Señor Dios Padre,
fiel cobijo
en discordias y batalla, y en tu Vástago,
el custodio de los cielos
en la tierra,
 el que impulsa los venablos con buen tino
matarife
de la grey anónima del hombre
que desata
con fiereza el aguacero de los dardos,
tú, implacable
segador de niños huérfanos y viudas,
yo te imploro
con espíritu del odio más acerbo:
creo, creo, creo
en la impura comunión de las panoplias
y, también,
en el íntimo perdón de las masacres,
 y en los cuerpos
 triturados y en a la vida inextinguible
junto a ti, Señor Dios padre,
pero a mí,
déjame vivo, vivo, vivo, vivo,
por los siglos de los siglos
Siempre amén.

E implora al dios de la guerra para que favorezca su dominio sobre todo lo existente tanto otros seres humanos, especialmente mujeres que son abusadas sexualmente en las guerras (u otros desencuentros que quepan para cada lector bajo la denominación de coito sangriento), dejando claro el papel que juega en la manipulación el Discurso y el poder de la palabra en el dominio y exterminio de las masas, para el propio imperialismo.
 .
(En el discurso del amo se trata de formar esclavos obedientes que sepan lo que el amo espera de ellos. Ya Hegel explicaba que el esclavo debía saberse esclavo para que el amo pudiera serlo y, en definitiva, ninguno de los dos era nadie sin el otro. El discurso capitalista es la perversión del discurso del amo. El capital se reproduce a sí mismo; capital produce más capital, y esta es la perversión. En el discurso del amo hay que ser alguien para poder tener algo, mientras que en el mal llamado discurso capitalista (porque un discurso hace lazo y el capitalismo lo rompe favoreciendo el goce autista con el objeto de consumo, el plus de gozar) hay que tener algo para poder ser alguien. Se es alguien para un otro.

Hipólito de la guerra, ¿por qué me abandonas?
¿por qué no consumas los coitos sangrientos?
Lo que existe bajo el cielo, todo es mío:
los señores del Acero que comulgan,
mientras duermen, con el ácimo pan de oro
de imperiales ambiciones, y la plebe,
cuya mente manipulan los lacayos,
que me sirven con la pluma y la palabra,
con arengas y discursos que dispone
Propaganda con leprifica saliva.
Y los parias de este mundo, los más pobres,
rebozados con la hiel de su infortunio,
como avanzan mal armados con sus huesos,
azuzados por las moscas que acompañan
a Miseria como un séquito de muerte.  

 Los versos que siguen a continuación están escritos con otro tipo de letra y son una respuesta de rechazo que el anti-héroe Alexis (y esa parte heroica a la cual todos podemos identificarnos) da a quienes encarnan el lugar del poder criminal, rechazo que trae un eco del poemario de Vallejo, “España, aparta de mí este cáliz”, inspirado precisamente en la Guerra Civil española.

 “Traficante de las túnicas mortales,
grato el Dite que gobierna bajo tierra,
por los silos del infierno siempre llenos
tras las bélicas cosechas, Insaciable,
tú que azoras con el hielo de tus ojos
y te cebas en el miedo de los hombres,
de mí aparta de inmediato el cáliz tuyo,
que desborda con el llanto de las viudas,
de los huérfanos y ancianos, y que exuda
con la sangre de tus fraudes criminales.
--------------------------------------

             África convulsa,
como el tórax
de una cabra agonizante,
bajo el cielo de esa piel rugosa y negra,
disimula la gramática ominosa
de su fiera intimidad.
Ya
el machete marca el ritmo
de las horas
Hoy nos toca el apurar
hasta las heces
la vesania de los cálices
amargos.
Aprendimos del colono
la doctrina
de los puros genocidios.
Ahora baila,
come y bebe,
hermano hutu,
sobre pilas de cabezas que, sin ojos,
nos contemplan.
Sol de Rwanda,cegador y enrarecido,
levadura que fermenta
este hervidero
de vileza y putrefacción
                
¿Y quiénes son los verdugos?

Los posibles verdugos, aquellos que desde un lugar de representantes de la han utilizado la autoridad que así les fuera concedida, para establecer desde un abuso de poder, un Orden criminal que ha mandado a la gente, y en esta parte del Poema, a los soldados a embarcarse en guerras en pos del dominio del mundo, siendo víctimas principales de éstas, ellos mismos, las mujeres y los niños.
El poeta pone en voz de un soldado el “mea  culpa” en estos versos , remarcando con algunos de gran belleza  sobre el final, como para cualquier soldado el matar sin el menor reparo, se asienta en la desaparición de  toda empatía, en la  convicción  de  que el otro le es totalmente ajeno , un bastardo, un enigma cuya cuestión hay que pasar por alto porque  no merece al pena,  un resto sin ningún valor (nombre) dado por alguna referencia simbólica, la cual al  ausentarse  lleva  al desconocimiento  de que un hijo es tal en referencia a un padre, de que hay una ley generacional .lugar de lo simbólico que ordena  a los hombres y a la vida y su valor en función de una historia y unos lazos familiares generacionales. Desde esa incapacidad de reconocerse en el otro como un igual simbólicamente, es muy fácil obedecer y matar, aun teniendo que reconocer más tarde o más temprano, que se debaten en un infierno si es que algo de conciencia moral les queda, puesto que en su límpido uniforme prenden la Gran Medalla de su impío Deshonor.
Nuevamente se nos presenta el estatuto del cuerpo como simple carne, privada de humanización, cuerpos para la muerte en las guerras en este caso, para ser muertos matando a otros que también son cuerpos para la muerte. Para quienes ordenan las guerras o genocidios no hay conciencia de ese ser más allá de simple cuerpo, ser humano con sentimientos e historia.

“Potestades criminales y ministros,
los dominios y potencias de la guerra,
por vosotros he asolado todo pueblo,
sometido bajo el yugo de las armas,
y mis ojos no tuvieron compasión.
Potestades criminales y ministros,
 los dominios y potencias de la guerra,
por vosotros he arrasado las ciudades ,
convirtiéndolas en yermos cuyos vientres
desbordaron con los muertos prematuros.
Potestades criminales y ministros,
los dominios y potencias de al guerra
por vosotros reventé contra las peñas
la cabeza de mujeres y de niños
-¡Ay su llanto interrumpido, el golpe seco!-
Potestades criminales y ministros.
los dominios y potencias de la guerra
por vosotros aquel hijo de su padre
me es ajeno, ecurridizo, entero enigma,
pues su nombre no responde a lo que soy.
Por vosotros potestades criminales
y ministros, los dominios y potencias
  de la guerra, me debato en los infiernos
 aunque prendan en mi límpido uniforme
la Medalla de su impío Deshonor.”

Pero también nos pone ante la otra cara del solado, la de su muerte y la de infierno personal que viven los sobrevivientes a las guerras:  son pues pura carne...de cañón -como dice el dicho-. No se da lugar al duelo por su muerte, que se tapa con el orgullo de haberse desmembrado en nombre de una patria demoníaca.

“No se llora a los soldados
mutilados, ciegos, paralíticos,
locos, mudos
para siempre insomnes,
presos en las redes
de su pesadilla,
o en a la inmóvil soledad
de sus cadáveres,
no se vierta
ni una lágrima por ellos,
siente orgullo
porque se
 desmedraron en nombre
de las patrias,
de la patria espantosa,
de la demoníaca,
de una idea que rezuma sangre,
de algún Dios de los ejércitos
celestes,
nunca faltan los imbéciles que elogian
la metafísica del asesinato,
más caen
 y siguen cayendo
perdidos en a la noche del ángel,
hasta que quede el nombre,
hasta que no quede el número,
 hasta el fin de los tiempos,
hasta que no quede aurora
para el hombre 
 
   Cesárea de la espada:
la partera saca de la testa
de la democracia
una libertad flaca y doliente,
toda cal y ceniza.

  Y como resultado de las guerras:

                Ahora el silencio.
Vestigios sin rostros,
su carne fundiéndose,
separando la
piel del músculo hasta le hueso.
Sombras fijas
se pintan en las calles, las fachadas,
la extraña silueta de los muertos.
Todo lo que resta es
polvillo de carbón.
La última frontera es peligrosa.
Terremotos
Huracanes
Tsunamis e inundaciones
¿cuántos de nosotros sobreviviremos?
Cicatrices
como arbustos marchitos.
Las ciudades inundadas,
los países devastados.
¡Haz a América más grande!
Con tanta gente
 sin agua para beber,
 sin nada que llevarse a la boca.
Nunca es suficiente.
¿Con qué orgullo se levanta la ciudad
donde se ha abolido la historia?
La esperanza se puede deslizar
sólo como contrabando.
¿quién arrojó los lodos
contra el frágil espejo?
No nos escuchamos. La
sospecha crece,
esperando que alguien nos diga:
No pasa nada. Sólo es paranoia.
Pero nunca es cierto.
Por eso,
un acto de fuga
contra el cielo vacío de promesas.
Sabemos que nadie pintará el Guernika nuclear.
Imperialismo:
anhelo de
cuerpos
y luego de nada.
El tequel mene ufarsin sangra en los muros.

 Y la lengua está herida de muerte, es prisionera y aprisiona, presa de un narcisismo monologante, y eso tiene efectos sobre la renuncia a las subjetividades y por tanto a las diferencias: no hay yo, ni tú, ni él, y menos nosotros, todos tienen que ser uniformados y unificados bajo la misma imagen globalizadora (blanco-rico- “guapo”-joven- heterosexual. Católico, amante del trabajo... etc.) y hay que leer con qué belleza es capaz de decirlo Pedro Gomila Martorell como podemos leerlo a continuación.

      “La lengua de alambre
nos teje el discurso,
renunciando a la fluencia
de conjugaciones,
presagio inquietante
de un fin inminente.
Arranca de cuajo
la palabra-arbusto
que no le deja ver
el bosque-nombre.
Así no hay deslices
ni remordimientos...
…...........................
La palabra, solo un eco en los oídos,
simulacro apenas, sombra, presa o rehén,
que no compartirá contigo su congoja
porque arrecia un aguacero de amenazas
y una lluvia de silencios nos abate
Hoy mentimos otra luz de pajareras
donde se vive a la orilla del fingir
la pública aquiescencia a los monólogos.
Después de tantos años, desde la caída del Muro,
se trata de abolir de nuevo el desacuerdo,
un acto de violencia sin más rostro
que aquel del miedo atroz que nos domina.
Una y otra vez la voz derrotada,
¿nos urge llave nueva o una ganzúa
para abrir esta puerta sin candado?
Derribemos unidos las paredes
con la ráfaga de aullidos de la tribu,
pero nadie se quita la mordaza,
porque la única y monótona Voz
mantiene la apariencia de una paz
de vasto erial sin límite ni ocaso:
Gran Hermano te dirá como pensar.
Gran Hermano te dirá como te sientes.
Gran Hermano nos hará a todos ricos.
Gran Hermano nos protegerá.
Porque sin supervisión, de alguna manera
o en algún lugar, tú eres culpable.
¿Puedes afirmar sin duda alguna
que nos hablaste con un comunista,
que no hablaste con insurgente,
que no hablaste con un soñador?


 
         Estamos en un tiempo donde las palabras y discursos no clarifican la historia del presente, más bien difuminan la realidad de los hechos cual lo hace la niebla, para impedirnos ver con claridad los abismos que nos acechan y que pretenden ocultarnos, donde sueñan los demonios que están agazapados a la espera de   despertar, como estamos pudiendo comprobar en toda Europa y en el mundo.

No están muertos los demonios de Occidente,
solo duermen mientras sueñan despertares.
Desde el alba primigenia nos observan:
y el presente en una niebla de palabras,
tras las cuales se agazapan los abismos.
Urge el mito, el rito, siempre el holocausto
y el espectro imaginado se hace Carne
que nos deja huella sucia, ensangrentada,
sobre el banco ceniciento de la Historia.
Más habrán de retornar tiempos, oscuros
si nos ciegan como antaño con fulgores
que chamusquen nuestros párpados gentiles.

 Ante este estado del mundo, el poeta recalca la urgencia del mito y del rito como defensa de lo simbólico ante lo real del holocausto, única manera de hacer de la muerte una experiencia subjetiva, civilizada y por lo tanto humana.

 Para que se produzca la función subjetivante en el duelo es preciso que el Otro Social, lo público, sancione la muerte y legitime con los medios que dispone (Sistemas de la Lengua, Jurídico, Político, Religioso...) el lugar del deudo como tal. Esto le permitirá transitar los tiempos del duelo, permitiéndose en lo privado, los amarres y separaciones necesarios con el ser querido muerto para que en lo íntimo éste pueda inscribirse de otra manera. El deudo no será nunca el mismo antes y después de la subjetivación del duelo. De allí que lo público aportará los recursos simbólico - imaginarios para contornear lo real del trauma y traducir - o sea - significar lo que el deudo perdió con su muerto querido. El resultado de este movimiento enlaza a los humanos con el único lazo posible: el lenguaje. Por esto es preciso que cada muerte sea contabilizada, contada (numerada y relatada) para entrar en el lazo social con los semejantes, con el muerto y con la descendencia.

Aunque también en la obra va a estar presente el mito en su función de engaño:

"Mas los nuevos evangelios nos revelan

 que los mitos, solo textos inservibles,
las metáforas no niegan ni apostatan,
multiplican las heridas …”  (“La palabra que arde en la noche”)



 La misma historia del término mito, del modo como se ha utilizado, nos muestra su empleo en, al menos, dos sentidos fundamentales: el mito como «fábula», «ilusión» o «engaño»; y el mito cono relato inserto en una tradición, conservado en la memoria colectiva, y que en lenguaje simbólico expresa determinadas experiencias cruciales de los hombres

En la consideración del mito como mera «ficción» pesa sin duda el racionalismo ilustrado, que valoró los mitos de nuestro pasado civilizatorio como «ilusiones» de una forma primitiva de conciencia que aún no había alcanzado la madurez en el ejercicio crítico de la razón. Se trata de una valoración acertada en cuanto que la pretensión de las narraciones míticas de ser, por ejemplo, explicaciones etiológicas de los hechos de este mundo supone una mentalidad ingenua apegada a concepciones animistas y antropomórficas, que a la vez que parte del sentimiento vital de la continuidad del orden natural en que el hombre está inmerso, pone el fundamento de dicho orden en una realidad distinta, trascendente, en la «Realidad» por excelencia que constituye el ámbito de lo «sagrado». Pero lo que olvida esa visión racionalista es la cara del mito recogida en su otro sentido: la expresión simbólica de experiencias humanas profundas. La concepción racionalista se queda, pues, en la valoración del mito coma. algo «deficitario» respecto del conocimiento lógico-racional, pasando por alto su «alteridad», su diferencia, no porque diga mal una cosa, sino porque dice lo que no puede decirse de otro modo, aquello que desborda los cauces expresivos delimitados por las reglas de la lógica. Es la carga simbólica del mito que se resiste a la horma del pensamiento racional.
Desde una racionalidad que deja atrás el engreimiento racionalista, la tarea respecto a los mitos no es sólo proceder a la desmitificación para anular sus pretensiones etiológicas, explicativas, como discurso inmediato sobre la realidad, sino también llevar a cabo una tarea hermenéutica capaz de rescatar el «verdadero fondo mítico» o, si se quiere, la verdad del mito, la que encierra su simbolismo con su poder significativo y revelador acerca de la propia condición humana. La falla del racionalismo en este punto, correlativa a la unilateral y desmesurada autocomprensión de la razón, es dejar de lado la herencia del pensamiento mítico, y con ello prescindir de los anhelos y esperanzas, y también de las angustias y temores que en él se expresan”. En Mito, ideología y utopía. Posibilidad y necesidad de una utopía no mitificada
José Antonio Pérez Tapias
Departamento de Filosofía. Universidad de Granada (ugr.es, Gaceta de Antropología,1988,6, artículo 04)




Herida está la palabra y herida está la carne por El poder que también mutila las relaciones dejando solas a las personas en su desamparo:

        Mi carne está llagada, rota, lívida,
mi piel una aspereza azul doliente.
Soy blanco de su Rabia porque en vano
intenta doblegarme y sofocar
el fuego de mi impura rebeldía.
Él dice: Yo aniquilo. ¿Quién lo impide?
…........................................................
porque Él consume al recto, a quien es libre.
….............................................................

          Delante de su trono me defiendo,
si yo callara ahora moriría
pues nunca de lo inmundo nace el alba.
Oh, tú que despedazas con tu cólera,
¿será por ti la tierra un camposanto?
Vinieron tus secuaces a prenderme,
lograste que mi hermano se alejara,
cobardes, me acusaron mis amigos
…............................................

¿Y LA jUSTICIA?

“...florece la jurisprudecia del asesinato”
…..................................................................
“¿Quien puso como juez a los demonios?”
-----------------------------------------------
    La justicia que arrancamos,
cual botín, a duras penas,
de las rocas mal talladas
de los cíclopes salvajes,
nos recuerda a cada instante
que una misma y sola recta
se decreta para todos
desde el medio hasta el extremo
que limita las acciones
de los hombres, aunque el Ojo
grande y miope se atribuya
la distancia ventajosa,
diferente, inmoderada,
que deforma la Belleza
de los círculos perfectos.
Unas veces aparece con el rostro
de una vieja entrada
en carnes,
maquillada cual ramera
de al diosa,
que susurra a los oídos
de las leyes,
Se revela, en ocasiones,
con mejillas de alboradas rubicundas,
mas no tiene
más allá de la apariencia
 peso y masa,
sólo habita la negrura
de la sombra 
que no exhorta al corazón
de la justicia.
Al fin otras, se presenta
bajo aspecto
 de una moza flechadora
que et arranca
las entrañas con la boca
de una perra,
que masacra a su camada
cada noche.
….....................................
La migración y más muerte como resultado de esta barbarie:
“Las pateras llegan pronto en primavera
y con ellas el hedor del extranjero.
¿Cómo se atreve a mamar un extraño
de los pechos fecundos de mi Madre
y medrar a su costa
para enraizar en mi lengua un escarmiento
tan rojo como el vino de la muerte?
Las hogueras queman víctimas sin nombre
de color negro azabache,
del color de las arenas del desierto,
con la cólera demente inextinguible
que derrota a la razón.
Tendrás mareos
provocados por a la grasa crepitante
y el aroma de la carne de aquel hombre,
solo grito silenciado sin un rostro.
Los ladridos de los perros no se escuchan
en las noches de barbaries desoladas.
 
            Oriana se rasca
 la musulmasarna,
esa comezón
psicosomática
intensiva del pánico yihad,
y aquella caterva de tirabuzornos,
cofrades del hornero
Judenraus,
que endulza la pasta
de los matzos
con sangre fantasmal
de gamusinos ,
aplasta con su pie
bujarracoles ,
pero nada sacude
la modorra
de
los democratacrápulas
que duermen la borrachera
sobre los cristales rotos
de las viejas urnas.
           ¿De dónde has salido?
Soy senegalés.
Yo pido u trabajo
que tú has rechazado
por ser un burgués.
Aquí un inmigrante,
no tengo papel.
Me paga en saliva
por ser de otra tierra
mi patrono cruel.
Pasó la bonanza,
viraste el timón.
Se ha puesto de moda
golpear con la lengua
al sucio invasor.
Detestas mi aroma,
desprecias mi piel.
Quisieras matar
mi sueño legal
con toda tu ley.
¿A qué tanto enojo?
¿Por qué ese rabiar?
No existe frontera
para esta patera
de allende la mar.


                 Hay un cuerpo negro y roto,
que las olas brizan
amorosamente.
Nadie sabe que en la playa
yace muerto,
olvidado y sin destino,
solo, un hombre.

               Los Atroces merodean por las calles,
semejantes a los perros iracundos
que comparten muladares con las ratas,
 aplastando las cabezas con sus botas.   ......
          Un disparo en la noche
y otro espejo de sangre,
cuerpo oscuro, tiza blanca,
policía rubio. De perfil caucásico.
Haz las maletas y vete.
No te queremos cerca,
negro.
Hueles mal, a podredumbre,
a estiércol de siglos.
Nunca entendiste la filosofía,
negro.
¿Conoces a Heidegger? ¿A Nietszche?
La música de Bach no es para ti.
Tam, tam, danza en la selva.
Por los siglos de los siglos,
negro,
….............................
¡Escucha!
EL Valhalla airado
y
la voz pura de valquirias:
esta tierra no es tu tierra.
Dios bendiga a la América blanca.
Arrodíllate.


Y en otra parte dirá:

“No hay vestigio de inocencia, sólo víctimas,
en los países marcados por la encrucijada
de la venganza, del odio y del dolor
¿Quién entonces se atreverá a mediar'
¿Quién elegirá al villano y a los héroes
de estas tácitas tragedias? La palabra
 que esta huérfana de luz
engendra espanto.
No es posible contemplar el vuelo dócil
de palomas sobre Gaza desangrándose.
Destruyeron el hogar de mi familia,
y mataron a la esposa de mi hermano.
Nuestra tierra era fecunda, rezumaba
con aceite de olivares, los viñedos
 se extendían por doquier, solaz del mosto
que en lugares se vertía...Ahora morimos
 en a la triste oscuridad. Somos los muertos,
pues nacimos del lado equivocado
de la bárbara frontera. Y esa cólera
que triunfa en cualquier tiempo sin espacio.
Somos todo menos dicha y pensamiento.
Alimañas hacinándose entre alambres,
mientras llora, gime y plañe nuestro Abraham.

PARTE 4:  ZELIM O LAMÚSICA SILENCIADA.
“Lo que no somos,
¿todos debiéramos serlo?''
……………………..
¿por qué me niegas?
Sí, has visto mi llanto,
pero no quisiste suspender mi muerte.
……………………
Ésta es, ¡mira!, tu nación, la de los
réprobos. 
Y la furia del azul mientras
tus súbditos
me silencian hasta la última
palabra.
Pero no me conocen
Pero no te conocen,
extraviado por la furia que nos hunde
……………………
Mas, verdugo, no me tejas más
los lienzos
de los mitos sin la luz de las esferas.
……………………………………
¿Hasta cuando
se demora la estación de las
huidas?
……………………………..
    Jóvenes voraces sin leyenda.
Pero ¿existe algún lugar en
este mundo
donde consumar sin noche
 la hermosura
de nuestro ilegítimo florecimiento?

El 6 de agosto de 2017, el cantante Zelim Bakáyev viajó a Grozni para asistir a la boda de su hermana. El 8 de agosto fue supuestamente arrestado por las fuerzas de seguridad de la Unidad Especial de Respuesta Rápida (SOBR), según informaron dos testigos. El teléfono móvil de Bakáyev fue desactivado el mismo día. Su rastro se desvaneció, al igual que su cuenta en Instagram, cerrada sin previa explicación. Familiares y amigos de Zelim temen que el cantante haya sido torturado y asesinado en la “purga  anti-gay” desatada en la república chechena. Todas las sospechas apuntan hacia un final trágico.

        Te mueves agreste luna,
paloma negra
que duele como una daga.
Qué pasa si te dijera que
no desalientes al mundo.
Puedes ser tan cruel y
no
cumplir con la perspectiva.
Lo que no somos,
¿todos debiéramos serlo?
Permite que la naturaleza
siga su curso.
El mundo gira. En torno, el
polvo del nombre.

Los muertos Los salvajes. Los
 malvados sin
confines.
 Mudanza como tocar una rosa.
Sentirse enajenado. Mente.
Nada. Pero, cenitales,
cuántas luces satisfechas.
Vencer.
Tal vez no sea el
auténtico nacimiento
como un desbordamiento de mi llanto.
Aceptar la locura, no
el silencio. Es tu pincel
color de alturas.
Y el tiempo se detiene.
Las palabras
se vuelven ondulantes.
Tu antiguo cielo nuevo.


…...............................
Porque seré la epifanía absoluta,
la cifra profana absolutoria,
una vez purguemos en el fuego
rebeliones,
ardiendo en nuestra luz.

    Los
arcanos de cristal son querubines
que nos gritan,
que aúllan.
Tu lengua, este aguacero,
no limpia la sangraza de mi rostro
Agotado de
 luchar,
Sí, has visto mi llanto,
pero no quisiste suspender mi muerte.

Y el cielo se inflama como gasolina
por decreto de las pútridas
raíces.
réprobos. 
Y la furia del azul mientras
tus súbditos
me silencian hasta la última
palabra.
Pero no me conocen
Pero no te conocen,
extraviado por la furia que nos hunde

la estructura de los huesos
de madera,
mal atados con tendones de alambradas.
A la espera de un momento,
de un respiro,
barros húmedos discretos. ¿Hasta cuando
se demora la estación de las
huidas?

     
          Parpadeo en la distancia
Mientras cerca
Los hechizos lanzan naves contra el ojo
Vigilante
de los odios escarchados por la
sal.
Una noche de sosiego
tras los golpes,
ya no hay gritos de gaviotas ni
serpientes
como madres que alimentan a sus niños
con pedazos de carbón. Sangra la
música.
Mas, verdugo, no me tejas más
los lienzos
de los mitos sin la luz de las esferas.
Tiempo: magma de terribles
pesadumbres,
 dinos cuando se engendró tanta
crueldad,
pero no hables
con tus míseros sofismas,
ni apotegmas
con las máximas que ignoran
nuestra angustia.
Si alcanzara a comprender bajo tu sombra
que es lo bueno y verdadero
para ti
con lenguaje de gamuza, en qué consiste
tu fantasma inaugural de los deleites.

Madre patria que presencia
voz en medio de los rezos,
sus puñales.
No es elegio de la boca
desdentada sin amor
desde el origen
de las crueles   eclosiones,
martilleando
cada una de las uñas indefensas.

No vacilas
Ni siquiera por las súplicas
del viento,
pero labras cicatrices sin que en ti
caiga nieve sobre el alma
y no lo sabes.
Y un agónico latido,
este tormento,
que nos prende el corazón. Las
alas tiemblan
porque, expuestas a la escarcha,
sus cenizas
no perciben ningún lastre, ese silencio
 de cuchillo perforando las
entrañas.
Padecemos por aquello que nos quitas.
Y en la oscura habitación,
por ti escupido. Piel profunda.
Tu promesa
Ensordece el corazón. Espejo
Opaco,
Lentamente me suicidas. La mirada,
sin recurso. ¿No me escuchas? Bebo a mares
en tus cálices los gritos y el
dolor.
Fingirás que ya no existo, pero
sí.
……………………………………….
                   Pero me juzgas
Como a trozo de carne.
Cicatrices
en la pública discordia. Te
deshaces
de mi mismo y de mi lengua
y de mis ojos.
Sólo soy lo que tú quieres,
un vislumbre.
Tu pasado ha subyugado
el porvenir,
aunque siga porfiando en la
derrota.
Son tus manos como pinzas
de alacrán,
más las mías mientras gritan,
laten, ven.
Tus rodillas en mi pecho
y la cabeza
reduciendo su tamaño
al de una aguja
por el ojo de la cual no has
de salvarte.
Si, escapar de tu redil
del pensamiento
que tritura soledades con
la muerte
tiritando junto a mí.
Y esta es mi alma
que desata la bolina
y el dogal.
Porque hallé en la anulación
La herida abierta,
soy un pájaro de fango
a plena luz.

……………….

Me has golpeado con tal fuerza
que no tengo
ya con qué poder tachar
preposiciones
de otra acción irreversible.
Qué tristura
cuando el árbol maltratando cae solo
con el filo de las hachas y un
 silencio
permanece, irreprochable, sin cumplirse.
Hoy tu mano se levanta
una vez más,
todo vuelve a repetirse hasta que surge
la perfecta confusión del desamparo.
El secreto de la impura geometría
se revela una quimera,
seduciendo
transparencias, como río, que no fluyen
sino arriba, hacia el bostezo
de un volcán
que ha soñado hace milenios
con estragos.
Desafío el magma hirviendo de tu
dogma,
de esta furia sin control del pensamiento.
Tu me exiges delaciones,
una vida que naufrague en la marea de tu luna.
Muchos nombres para que otro
 pueda acaso,
no es seguro, guarecer al fin sus letras,
deslizándose en la tinta,
como anhelo
de un océano sin piel de leviatanes.
………………………………………….

Todavía puedo oír como se cierran
las fronteras de aquel mundo.
Policías
acechando tras mi nombre. El roce áspero
de una gota con tumor de conjeturas.
Este espacio de mi yo que nadie colma
si me encuentro en aquel centro
de un aullido
que mis cuerdas no emitieron,
que me arrastra
hacia formas muy antiguas de exclusión.
El amor que nos cincela a contraluz,
distanciándose una brizna de su sombra,
imantado por las otras perspectivas
teme a veces
enfrentarse intempestivo con lo eterno
como oleaje de tinieblas que se eleva
destruyendo continentes
diminutos
de los cuerpos
………………….
   Recupero la estación
De los conciertos
susurrando las canciones
del ayer
que resuenan como abejas
enervadas
que tratan de escapar
del humo arcaico.
Una extraña mariposa
se debate
entre muros de cristal,
mientras escupo,
la hojarasca, entumecido,
 o bien, perplejo.
Sin embargo, el tiempo cae,
el tiempo cae.
Y en el aire flota el miedo
sobre el nombre
que la lengua no pronuncia
porque estorban
tantas uñas como clavos y
alfileres.
Si pudiera renunciar a las
 historias,
recubiertas con el óxido
de siglos,
 y el vacío silencioso del
pasado
se rasgara en las aristas
de las piedras,
 comulgado en nuestro andar
sin gravedades.
Pero pronto apagarán
la luz del mundo,
 tras nosotros ya se eclipsan
las auroras.
Nadie espera entre la hierba.
Incluso un grillo
vivirá unas cuantas horas
 más que
yo.

LA PALABRA QUE ARDE EN LA NOCHE


             Ya se impone la certeza de ser todos
los humanos como islotes extraviados,
cual racimos de archipiélagos en bruma,
azotados por las olas, tan volubles,
de un destino singular, inapelable.
Soledades que nos llevan a entramparnos
en la liga de ilusorios Paraísos
que por  más que perdidos, resultan acogedores,
cultivando en los destinos del destierro
los recuerdos acendrados de las primaveras,
nuestras Arcadias rasadas por los aquilones.
Y fingimos el afán de amar sin llanto
cuando afloran los volcanes de la carne,
sin que demos importancia en qué momento
nos regalan la ocasión de su estallido.
Y los labios se encadenan a otros labios
que regresan a su orilla sin arenas,
ya las manos se entrelazan a otras manos
que se tocan un instante y se consumen
con la pena y la ceniza. Fugas breves
que de nuevo nos arrojan a los fríos
de las crudas intemperies del invierno,
y, encendiendo nuevamente las tristezas,
nos devuelven el estrépito del mundo.
………………………………………
Las alas de mimbre nos llaman, anhelan
clavarse en la espalda del niño que anula
la torre de angustias cuajándose en siglos.
Su peso se eleva ligero de voces ,
Los valles dialogan, se dora la espiga,
Los montes se antojan gigantes benévolos,
los ríos son cintas del héroe que duerme,
y el sol de barbaries no funde la brea
ni quema las plumas de un lienzo tan frágil.
El mar es un hombre que ruge en silencio.
Se expande la vista, sus manos se extienden.
Se amengua la náusea. La vida resiste.
Barrica de roble, me embraga tu aroma
de fruta que suda con sales marinas.
Empieza otra historia. Navego en fragata.
Y escucho el sonido del viento en las lonas.
Se huele en la brisa. La aurora está cerca.


EXISTE OTRA VERDAD, OTRO UNIVERSO,
 DETRÁS DE LA PALABRA QUE OLVIDAMOS.



MUCHAS GRACIAS PEDRO !!!
 y lamento no estar a la altura intelectual que tu obra requiere.