lunes, 15 de febrero de 2016

El amor (a) Lacan es decir “nada”

Es¡xtraído de  : fragmentosdeescriturablogspot.com


La lectura sintomática de la frase escrita más arriba condensa en parte y con doble sentido lo que deseo decir. Leí por ahí que el psicoanalista francés Jean Allouch brindó hace algún tiempo un seminario titulado “El Amor Lacan”; y aunque no tengo idea qué se habrá dicho en tal ocasión, encontré casi a la par algo que me impactó sobre “el signo amor” en el seminario XX de Jacques Lacan, cuestión que imagino quizá resonará en alguna medida imprevista con aquello otro; de ahí mismo me entraron ganas de contarlo –efectos de resonancia inconsciente, digamos.
     Antes bien, una aclaración respecto de la índole singular de lo que se dará a leer. En este breve escrito hago uso de una cita de Lacan ―más de una, pero una sobretodo― sin preocuparme demasiado por la veracidad de la fuente en tanto me ocupa, más bien, la circunscripción del objeto. (Esta aclaración quizás sea necesaria luego de que Michel Sauval hubiera encontrado en falta a muchísimos psicoanalistas y otros intelectuales que recurren a la célebre cita de Lacan sin atender al “verdadero” significado, ínsito en el origen del mismo― incluido el que escribe, por supuesto).
Pues para mí las citas no tienen ningún valor. Entiéndase bien: ningún valor de cambioreferible a una supuesta totalidad de sentido que lo constituiría como tal (“el todo instaura el valor”, diría Lacan); pero sí quizá algún valor de uso. Las citas, como cualquier otro significante recibido, empiezan a resonar en uno y si eso lo muerde de algún modo, lo divide, empieza a hacer algo con eso, o no. Es así de simple. Resulta sospechoso entonces que los afectos a supuestas significaciones literales ―de las citas― no se percaten que el valor de la letra no está dado, que hay que ver qué se hace con eso y, en todo caso, estar dispuesto a seguir sus recorridos imprevistos ―o mejor callarse, como proponía sabiamente Wittgenstein―. De ahí que Freud no se preocupara demasiado por la veracidad de las fuentes sino, antes bien, por la construcción que se hacía a partir de los materiales hallados para circunscribir lo imposible; léase: lo real (¡Es la pulsión, idiota!). Es lógico y clásico, además, que uno pueda partir de una proposición falsa (caída) y no obstante derivar ―en su división― hacia una conclusión verdadera; sobre todo si ella prosigue en la circunscripción de lo real (anticipa, suspende y concluye otra vez). Es así, también, que a un tal Lacan el Unbewusste freudiano le haya sonado, en determinado momento de su historia, como unbêvue y que por ello, en virtú de ello cabe decir, además de la fortuna haya encontrado cierta materialidad de lalangue. A veces pasa, así de simple. Recomienzo entonces.

I.

En extensión
“El amor es dar lo que no se tiene a alguien que no lo es” (Lacan dixit), es decir que allí se da “nada”. Hay que leer bien ceñido pues no es lo mismo que decir: “no se da nada”, lo que definiría simplemente una posición egoísta o avara, sin más. Dar “nada”, en cambio, es la muestra más lúcida de amor por parte de un sujeto a otro (que, por otra parte, “no lo es”). Pero es más o menos fácil de imaginar el valor de este “dar” (este don) en un mundo tan lleno de Todo, de discursos repletos de “buenas intenciones” donde abundan las expresiones del tipo “lo hacemos por tu propio bien”, “¡Goza!”, y así por el estilo (aunque fuesen no dichas o se dieran –en su deseo– por sobreentendidas). Pero ¿quién pregunta?, ¿quién sostiene un espacio abierto?, ¿quién puede dar algo de aire, de espacio, entre tanto humo?
     En este loco lugar al que llamamos como podemos, “mundo” por ejemplo, donde solo se da lo que cada quien cree (saber) qué es exactamente lo que el otro necesita, y si no es eso pues no se dará nada (quizás calmantes que, esos sí, sedan); pocos aquí, insisto, son los que efectivamente dan “nada”. O que nada dan –invirtiendo la frase– los que ahora nadan con estilo propio en este mar de lenguaje (à la Joyce); mostrando así que es posible na(da)dar, pero hay que soltarse. Y continuamos: “a quien no lo es” (el resto que queda de la frase escandida), porque uno no sabe nunca realmente quién es el otro ¿no? Esta actitud de apertura incondicional permite que el otro sea el que sea (como dios digamos) y no quien yo –o cualquier otro parecido a mí– quisiera que fuese: mero reflejo especular de una imagen narcisista digna de  –o de su– posesivo amor. Se muestra así, de repente, qué es el amor más allá del espejo; practicable aunque difícil, puesto requiere del otro acepte esa “nada” (que "es" antes que “todo o nada”) y de vez en cuando devuelva también “algo” de nada, de su propia cosecha (se requiere cierta colaboración). Creo que esto es lo que esperaba aún Lacan de la gente que lo iba a escuchar a sus seminarios (explícitamente a la altura del XX: Aun), que lo amaran tanto y como él lo hacia y proponía, que le devolvieran algo de nada, porque no olvidemos: “el amor es siempre recíproco”.
     Si no imagínense, aquellos creían que allí, en los Seminarios, recibían algo de Lacan, y algo además suculento puesto que creían alimentarse mejor que en el “comedor universitario”; pero él mismo –Lacan– les indicaba: “el goce del Otro no es signo de amor”; eso atora, impide el pase. Les demandaba por tanto que rechazaran lo que les ofrecía porque “no era eso” (demanda fundamental extensa). Es decir, les pedía que hicieran, al modo de Demócrito, algo de nada (me-den = nada en griego). Pongamos imaginariamente en boca de Lacan estas palabras: “les pido no me-den (nada), elidan ‘me’ tachen ‘me’ y lo que quede den”. Juego de palabras, serio juego de (de-) formación de nuevos significantes a(l) partir (de) los que hay.
    Ser fiel entonces a los dichos del maestro, repetirlos sin más (sin plus) es traicionarlo, es apagar su decir (Masotta dixit). Por el contrario, seguir su ejemplo y ser fiel a su decirimplica cierta relación de juego serio (de seriación) con la palabra y los conceptos; de corte y sutura; de pliegue y despliegue.

II.

En intensión
La regla fundamental del análisis es la asociación libre: se le dice al analizante que diga lo que se le ocurra, cualquier cosa. Pero el analista es el que debe saber algo: “que se diga queda olvidado tras lo que se dice en lo que se escucha”; por ello opera habilitando las vías para que eso no se olvide tan rápidamente, para que se constituya así un tiempo singular en que se escuche (se haga oír) el decir que ex-siste al dicho. Por demás, el analizante comprueba demasiado pronto que esto es imposible, que decir-lo-todo no puede, y aún antes siente la impotencia de lo que se pierde, de lo que se escurre, de no poder encontrar la palabra justa a la medida de su padecer. Se inhibe ante el sentido sexual, demasiado sexual de lo dicho; o sintomatiza al sustituir y desplazar un dicho por otro; o se angustia ante la ausencia de palabras para nombrar lo innombrable. Se trata entonces (y se cura así secundariamente) de que el analizante libere la palabra para decir “notodo”, puesto que solo “partes” pueden ser nombradas (com-partidas) para que haya decir entre dichos (inter-dits). Y si es necesario inventar nuevos términos a fin de sostener (los principios) el deseo de decir (el comienzo), entonces se inventa. Si el analista es el sujeto que de esto algo sabe, porque ha pagado el precio, que de esto hace profesión (que profesa esto), entonces, ¿por qué no es más re-suelto?, ¿por qué no circulan más significantes nuevos en los ámbitos psicoanalíticos?, ¿por qué no hay más juego con lalangue, como incansablemente hacía y deshacía Lacan? (Siguiendo su ejemplo pero sin imitarlo).
     Si se supone que su-posición se sostiene por una relación un poco más elucidada que –y de– el resto respecto a los ideales (la buena forma, la corrección política, la estética trascendental, etc.), si no debe dar cuenta de lo que hace mediante elegantes demostraciones, como un matemático o un lógico, ni ajustarse tampoco a la moda de algún criterio estético, como un artista. Por supuesto, no todos los artistas y/o matemáticos hacen eso –repiten– pero el analista solo puede ex-sistir allí por no hacerlo de ningún modo, bajo ningún pre-texto. La función “deseo del analista” sólo se sostiene de este juego serio. Entonces, ¿por qué se dan aires de solemnidad, o se toman demasiado en serio –los analistas– en lugar de hacer series como proponía Lacan? Para ello hay que localizar el vacío, hay que aceptar la falta real/simbólica, y de esto no se hace puro “semblante”, para ser serios en verdad. “Que estén como bufones los justifica” les dice Lacan en La tercera. Y quizás algunos lo hagan más o menos en intensión, pero ¿y en extensión?
     Pues, si uno va a un sitio donde debería haber un espacio abierto, un agujero central interno, según se dice, y no lo hay pues se ha ya (y se halla) obturado con ficciones imaginarias (demasiados semblantes digamos), ¿qué hacer? La diferencia de sólo una letra y una escansión entre “ha ya” o “halla” interroga: ¿a quién? ¿Al sujeto o al Otro refiere? ¡Pero si el Otro no existe! (según se repite) ¡Ahhh! al sujeto (que ex-siste) entonces...luego, pienso. Pero ¿no era al revés? ¿Quién invierte las palabras y las cosas, las frases y los cogitos? ¿Quién invierte se divierte por eso? No tanto, parece que allí no se divierte tanto, porque hay sonrisas necias, digamos, que flotan en el significante supremo.
Repasemos la lección escolar. Si falta la falta se produce angustia. Un síntoma es un dicho en lugar de otro, desplazado o sustituido por la represión de un goce deslocalizado (loco). El sinthoma en cambio es hacer del dicho otro, allí mismo, en torsión, con lo cual el goce se localiza atravesando la palabra misma, descomponiéndola. La redundancia de sentido es por inhibición, y el todo dicho se sexualiza “como si” hubiera relación sexual.
     Para que exista la posibilidad de una lógica colectiva, sostengo, es necesario que haya un agujero real, a fin de que cada uno (se) inscriba allí (en) términos nuevos, para circunscribir la ab-sens (ausencia-sentido = ausentido). ¿Se trata de inversión dialéctica o topológica? This is the question, my dear friend. Si Freud resucitara diría: “Y tú que tienes que ver con todo eso de lo que te quejas”, pero no es asunto de “tú”, ni de “todo”, aún menos de “ver”, pues las inversiones (dialécticas) dan ganancias, por supuesto, pero ganancias de sentido y se trata, en cambio, de saber perder; por eso “inversión topológica”, agujero en el saber, de-formación continua del lenguaje y pérdida del sentido, en múltiples sentidos, más bien.

III.

En incautación
Pero vayamos sin cuidado, sin amparos ni garantías, más bien con nada, pues “los no incautos yerran”. Lacan nos propone ser incautos de lo real. ¿Qué es lo real? Para Freud –nos dice– habrán sido los fenómenos paranormales, la telepatía y todo eso; y puesto que él no creía en absoluto en tales fenómenos, se dejaba incautar por ellos e intentaba explicarlos a partir de su teoría sobre lo inconsciente (llevaba agua para su molino, digamos). Lacan, en cambio, se deja incautar por los embrollos del nudo borromeo y nos propone seguirlo en tal empresa, ya que espera de ella algo menos “boludo” que el resto –textuales palabras: Lacan juega con la palabra con-sistence ya que “con” en francés significa boludo, idiota, etc.). Es interesante entonces sostener esta posición de “incauto de lo real” en tanto no es propiamente la del creyente (que espera siempre algo más de lo que hay) ni la del escéptico (que no cree que haya nada de lo que hay). La posición del incauto (pero no “con”) se puede apreciar en cierta forma en lo que hace el mismísimo Ulises cuando les pide a sus hombres que lo aten al mástil del barco y se tapen los oídos para no escuchar el canto de las sirenas; así, él puede escuchar el hermoso canto sin sucumbir al peligro de la (auto)destrucción. Del mismo modo, el analista/investigador debería poder dividirse entre, por una parte, una disposición incauta hacia lo real en la que se asegure que realmente no va a sucumbir a la creencia (y los prejuicios), puesto que no cree para nada en eso (lo cual le permite explicarlo entre otras cosas), pero además, por otra parte, tampoco debe creer que ya sabe todo acerca de eso, con lo cual, lisa y llanamente lo desestimaría y no escucharía ya nada de nada.
     Encontramos semejante operación paradójica con respecto a las creencias (al Saber) en Descartes y en Joyce. Este último tampoco cree ya nada en la religión y tradición en las que fue educado, y no obstante se sirve de ellas para armar sus relatos, para sostenerse a flote en ese “mar de lenguaje” sobre el que ha aprendido a nada-r (no así su hija Lucía), al modo de un instrumento o un operador de conexión. Esto es para mí lo que significa la célebre frase lacaniana: “prescindir del padre a condición de servirse de él”, es decir que una vez que eso se ha vaciado de sentido (y del goce correlativo supuesto al Otro), y que es imposible creerle, entonces eso (sea lo que sea para cada quien) se habilita como posible instrumento de uso, de indagación, de escritura, etc. Es el momento en que el sujeto ya no espera nada dado, ninguna instancia del más allá o sentido último alguno, y por lo tanto, cae en la cuenta de que hay que hacer con lo que hay, por poco que esto sea, pues lo que hay no es todo, es más bien no-Todo; inventar, escribir, pensar sin garantías últimas.
Esta disposición de “incauto de lo real” requiere una suerte de división subjetiva, como ha sido dicho, en la cual uno no es ni creyente ni escéptico, o simplemente: uno-no-es. Decir esto nos lleva a pensar el ser en tanto multiplicidad y al uno como operador de cuenta (es lo que hace Badiou); y aquí cabe mencionar tanto a los presocráticos como a Nietszche (uno-no-es sino el “eterno retorno de lo mismo”) o a Freud (uno-no-es sino el “inconsciente”) o Marx (uno-no-es sino la “actividad práctico-crítica”).
     Freud, por supuesto, nos plantea su segunda tópica en la cual el sujeto está compuesto por tres instancias (ello, yo, superyo). Es un buen comienzo, aunque no es suficiente. A Lacan le ronda la idea recurrente del cuatro, es decir, la estructura debe ser cuaternaria. Por ejemplo, un nudo borromeo necesita un mínimo de tres términos para articularse, pero son cuatro los necesarios para marcar la diferencia entre los registros (esto es posible porque se introduce una disimetría: uno pasa cuatro veces sobre otro, todos los demás sólo dos veces), de ahí en más las posibilidades de conexión son infinitas.
     ¿Qué es entonces lo que marca un límite? Pues lo real del cual uno es incauto y con el cual uno hace nudo y así se desmultiplica (el Haiuno). Así, el síntoma se convierte en una ayuda-contra –como dice Lacan– ¿Contra qué? Pues contra uno mismo (redundancia), contra la predominancia estupidizante del Uno. El síntoma es ese instrumento del cual uno se sirve justamente para no creerse uno y poder dar cuenta de lo múltiple que hay, antes que todo. Lacan nos confiesa que él mismo debió soportar durante mucho tiempo el ternario RSI (real, simbólico, imaginario) bajo su nombre propio, es decir que él mismo debía estar un poco “loco” con eso, puesto que por más vacío que se considere un nombre él debía creérselo un poco, en alguna medida, para dar unidad y consistencia a los tres registros (¿de allí su aparente megalomanía?). Cuando encontró el nudo borromeo, como soporte lógico de los tres, recién entonces pudo dedicarse a manipular la diversidad de articulaciones y fallas posibles sin creérselo en absoluto. Digamos que se liberó del peso de tener que soportar bajo su nombre las articulaciones conceptuales; pudo, así, dejarse incautar por el nudo en tanto real y dar comienzo a las infinitas modulaciones que éste permite, esto es, la escritura.



Bibliografía de Jacques Lacan
Lacan, J. 1973-1974 : Les non-dupes errent1974-1975 : R.S.I.1975-1976 : Le sinthome1976-1977 : L'insu que sait de l'unebévue s'aile à mourre - Sténotypies - Versión non J.L. (en línea: http://www.ecole-lacanienne.net/bibliotheque.php?id=13
Lacan, J. El atolondradicho en Escansión n 1, Paidos, Buenos Aires, 1984
Lacan, J., (1981) El seminario, Libro XX, Aún 1972-1973, Buenos Aires, Paidós.

lunes, 18 de enero de 2016

PENSANDO LAS REDES: humanización- deshumanización, vínculo- desvínculo.


Muchos de los amigos y amigas que tengo en facebook  realizan publicaciones o suben videos muy interesantes de diferentes temas, y una quisiera poder dedicarles a cada una de las mismas el tiempo necesario para poder adentrarse y profundizar en ellas, sobre todo por respeto a quienes considero merecedores del mismo por el solo hecho de ser personas, y muchas veces porque esas personas ha realizado una labor que  muchísimas  veces  se nota que ha sido llevada a cabo con esmero y seriedad, lo cual da por resultado una auténtica creación. En ese sentido, a mí en general no me satisface muchas veces poner un simple me gusta, porque siento básicamente que no se establece un vínculo realmente con  las otras personas, porque para mí más que amigos o conocidos  virtuales son personas y no lo puedo evitar.  Muchos dirán que facebook no es un lugar para establecer vínculos auténticos, sino un simple escaparate donde cada cual se autoengaña y engaña al otro, en parte y sin saberlo del todo, con una existencia virtual, imaginaria. Que básicamente ello puede ser  así, no me cabe duda,  aunque quizás no para todos lo sea en igual medida, obviamente. En este mundo imaginario, cuando  se pone el  “me gusta”,  quien lo recibe no sabe realmente qué emociones, sentimientos ni pensamientos o reflexiones  produjo en ese otro eso que leyó o miró, no se sabe qué es  lo que le llevó a poder decidirse por  el mismo o por otras opciones (me encanta, me entristece, me enfada, etc.) ,que actualmente han sido incluidas, seguramente  con el objetivo de favorecer la comunicación ,afinar el juicio de lo que en el otro produce lo que cada cual ha compartido en la red, o de alguna manera “humanizar” un poco las mismas, en la medida en que el afecto es uno de los aspectos fundamentales que definen lo humano conjuntamente con el pensamiento-razón lenguaje .

Sucede que el haber incluido la posibilidad de trasmitir otras opciones emocionales, tampoco nos dice nada de los pensamientos que suscitó la publicación en cuestión, y en ese sentido quizás incluyendo la posibilidad de manifestar diversidad de emociones, lo que se favorece así sea la simple reacción emocional. Y de ser así, la red constituiría una especie de red neuronal donde hay sinapsis  (cada persona que esté la misma) y cuyos cerebros serían una especie de neuronas que constituiría con el cerebro de los otros  una red emocional, pero que no coordina o lo hace muy superficialmente con la corteza cerebral que es donde se asienta el pensamiento. Y esto, porque reaccionar emocionalmente no es lo mismo que expresar las emociones, expresar emociones implica la coordinación entre el cerebro emocional y el racional (sistema límbico básicamente y corteza cerebral), que la emoción que es básicamente reacción corporal sea registrada por la conciencia racional, procesada, o sea  mediatizada por el pensamiento vía el lenguaje y poder llevarlo a cabo requiere además tiempo que va de la mano de la atención y concentración. 

Solamente en la medida en que haya esa coordinación hay humanidad; entonces las redes podrán servir para humanizarnos o deshumanizarnos dependiendo de la medida en que la persona  sea capaz de procesar vía el pensamiento las emociones que le produce lo que ve o lee, y en la medida en que pueda trasmitirle a l otro ese sentir-pensar habrá mejores posibilidades de  que las mismas sirvan para establecer vínculos y no simples “tomas de contacto” con el otro. Lo que denomino  “tomas de contacto” con el otro  da cuenta de la superficialidad de la relación, y pienso  precisamente que el tener  muchos, a veces demasiados  amigos , puede favorecer esa superficialidad, ya que es muy difícil , sino imposible profundizar en lo que comparte cada uno de ellos, ya que hacerlo requiere tiempo: y  de querer distribuir el mismo de manera  más o menos equitativa entre muchos amigos virtuales, los que tienen muchos, no podrían hacer otra cosa que estar todo el día  en la plataforma virtual abandonando ¿la otra vida? que no forma parte de estar en las redes. Ahora bien, este planteamiento  me suscita una pregunta: si acaso la vida virtual podrá devenir “La vida”, y solo en la red  seremos ¿seres reales, seres virtuales? Seguramente para encontrar tiempo para otras cosas que nos requieren,  todos optamos por  a dar prioridad a lo que comparten unos amigos por sobre otros, aquellos que nos son más afines o que comparten temas que son de nuestro interés.


No es la primera vez que me encuentro pensando sobre estos temas, incluso ellos ya hace tiempo se habían pensado en mi  como da cuenta esto que escribí hace ya tiempo  y que incluyo a continuación.



MINOTAURO DE LA ERA TECNOLÓGICA.

Un Minotauro devorará a la ciudad y a sus hombres
más ya no habrán hilos de Amor de Ariadnas
capaces de salvarles de su hambriento apetito trepidante,
es más, las Ariadanas y los Teseos
hijos de esta Nueva Era Tecnológica
no quieren ser persuadidos ni salvados
y gustan de perderse gozosos en el laberinto
poblado de espejos
 sus imágenes multiplican exponencialmente ad infinitum

Hikikomoris enajenados
cuerpos de afecto desconectados
ya no se buscan para hacer el amor
conectados al Ipod, al internet, al whats App, al I phone
Gorgona petrificante
el monstruo de las mil faces
a todos enmudece
habita books con apenas palabras
pues dicen que mil palabras
no valen lo que una imagen

Invasión poderosa
mimetismo cibernético
 el pensamiento anula
y al cerebro enloquece
de adicción
inquietud
excitación
ansiedad
déficit de atención
y de hiper hiper actividad

colocados
cada día hay que aumentar la dosis
¡necesito el subidón!

poco a poco una singular mortaja tecnológica  se extiende
por todo el cuerpo anquilosando el placer
 que otrora en la naturaleza este encontrara
paulatinamente se va extrañando
ya no vibra al ritmo del reloj biológico,
 obedece ahora a uno de artificio.

Morfeo padece insomnio
 no sabe cuándo es de día
 ni cuando las noches son,
 tampoco hay ya avecillas
 que le canten al albor,
las hormonas enloquecidas
 al deseo dan salida
o tienen que recurrir
a reproducción asistida Selene
sus cuerpos ya no guía
la danza desenfrenada del amor ha devenido
más que una guerra fría
una pura aporía
y el hijo
cuando lo hay ya no es  del amor
de dos personas el fruto
sino transgénico producto

la pupila en la pantalla hipnotizada
ya no se contrae ni se dilata
al compás de amaneceres y ocasos
ya de emoción no se empaña
ante el colorido vaivén de las estaciones
ni busca ya mirarse fascinada
en la profunda deidad del mar
ni en los ojos de alguien a quien amar
el super ojo tecnológico consume al yo
el yo se ha vuelto puro ojo

Narciso onanista
ya su alma no
necesita  otro
cuerpo
que no sea el suyo
para acariciar ni olfatear
 le basta la mirada
 para su orgasmo alcanzar
si acaso una voz
más una voz en cuerpo virtual
le es más que suficiente
para su goce encontrar

el oído pluriempleado
de ruido saturado
se ha vuelto sordo
a las palabras de amor
a la poesía
al llamado susurrante del viento
al murmullo  acariciante  del mar

el cerebro perdió su empleo
de gran integrador
 de gran ejecutor
¡lo fueron a paseo!
sometido a de-sensibilización progresiva
no hay ya corteza
en la tierra
que sirva de protección
y los sentidos
 lenguas de fuego ardientes y enfurecidas
ya sin logos que los ordenen
campean a sus anchas
arrasando a su paso
todo lo que hasta entonces ha sido vida

devendrá el cerebro
 informe masa de zonas y neuronas aisladas
ya sin sinapsis
 autonomía de los sentidos
a ritmo táctil
vista y oído los más crecidos.







HOMBRE TECNOLÓGICO.

 ¡Qué será del pobre Hombre Tecnológico!
¡el tonto y orgulloso tecnócrata!
cuando ya nada exista
cuando de la naturaleza arrasada
solo imágenes subsistan
cuando encerrado y aislado
en sus bunkers tecnológicos vegete
totalmente convencido
de que la realidad es la de la pantalla virtual
cuando a ella ya nada objete
cuando el olvido de otra realidad le haya sobrevenido
cuando de ella haya perdido el sentido
cuando en la caverna de Platón
solo subsista de las sombras el valor.

¡Qué será del pobre Hombre Tecnológico!
¡el tonto y orgulloso tecnócrata!
cuando ya  se hayan retirado a morir todos los elefantes
cuando no haya ya avecillas que canten al albor
ni abejillas que liben la miel ni la piel del amor
cuando solo queden las de la televisión
especies en extinción,
las mariposas de mi infancia
ya hace tiempo
 se han marchado
me duele
no ver su colorido revoletear
como antes en los jardines

¡Qué será del pobre Hombre tecnológico!
cuando del oso marrón
y del poeta cantor
solo nos quede una reproducción
en tercera dimensión
cuando el trigo y la cebada
su semilla secuestrada
por multinacional celada
a unos pocos empodere y adinere
a muy pocos alimente
cuando no haya ya simientes ni clementes
cuando el agua esté agotada de las fuentes
¿podrá el estómago de imágenes alimentarse?
¿habrá de sufrir el cuerpo mutación espeluznante
para a la vida-muerte adaptarse?
¿habrá una píldora alimentante?

O nadie lo encontrará helado
a piel y huesos pegado
de los  ojos
feliz y estúpidamente alucinado
a la pantalla adosado.









 

sábado, 26 de diciembre de 2015

LA ALTERIDAD FEMENINA Carmen Gallano.


“El amor es lo que permite hacer soportable el encuentro entre dos que no se comprenden y que no se comprenden porque no hablan la misma lengua…El amor es la mediación de lo imaginario entre dos medios decires que no se recubren” (Jaques Lacan)
no es por tanto una unión entre dos , es lo que permite hacer soportable la desunión, permite, hacer mediación para que la desunión sea soportable y agradable.
“La incomprensión mutua es estructural, solo los espejismos del amor, loimaginario del amor en su faz narcisista, puede hacer creer a hombres y mujeres que se comprenden. El amor proyecta la ilusión de que hay relación entre el hombre y la mujer, pero sólo la ilusión".
Libro hermoso y muy complejo, de la excelente psicoanalista Carmen Gallano, de lectura lenta y que en mi caso requiere de relecturas varias.







"45 años" sobre el amor


"45 AÑOS"  


Una película que a mí me gustó mucho. Pero lo más llamativo a mi modo de ver, es la situación de desconcierto que me produjo el hecho de que a varias de las amigas que fueron a verla conmigo, no les gustara y hubieran sentido que es una película muy lenta en la que “no pasa nada” o nada suficientemente conmovedor. Me parece interesante para intentar dilucidar algo del sentido de la misma, partir de esa sensación de desconcierto y sentimiento de insatisfacción que en mayor o menor medida experimentamos todas, porque no me cabe la menor duda de que siguiendo las huellas de la misma, habré de poder arribar a una gran película.
La pareja protagonista cumpliría en el momento que comienza el relato, 45 años de casados y la esposa está realizando todos los preparativos para dar una gran fiesta. Parecen llevar una vida plácida y tener una relación en la que hay compañerismo y cariño. Pero una carta anunciará una noticia inesperada que trastocará la vida y la relación de ambos llevando a la mujer a cuestionarse los cimientos de su relación de amor. La aparición del cadáver de una antigua novia, no solamente hará que la muerta vaya volviéndose poco a poco omnipresente, sino que la supuesta protagonista de la historia se dé cuenta de que en verdad ella nunca ha sido tal en esta historia de amor.
Hay quien dirá que el esposo no habló y la traicionó, que una pareja basada en la ausencia de confianza y en algún secreto no puede nunca llegar a buen puerto. Pero, ¿estaba este hombre realmente en condiciones de hacer otra cosa con lo que le sucedía? Habría que pensar en un duelo nunca elaborado; además, el intento, supuestamente secreto, o más bien no del todo consciente, de construir su vida como supone habría sido con la otra de haber seguido viva, es también una ficción, no menos ficción que la que la que construiría con su esposa de no haber existido la Otra.
Yo me pregunto ¿realmente podemos elaborar alguna vez el duelo de nuestros dos primeros grandes amores, ya sea de su presencia o de su ausencia, podemos separamos tajantemente de ellos alguna vez? Y me contesto que no.
Entonces, ¿qué vida vivimos? ¿Será que solamente a la mujer de esta historia le sucede que un día descubre que ha estado viviendo una vida que no era auténtica; que su marido en vez de estar con ella había estado viviendo 45 años con un fantasma, y ella era tan solo el soporte carnal para poder vivir algo de esa otra vida deseada que supone habría podido ser?
¿Alguien cree que realmente se puede vivir el presente despojado totalmente del pasado, o muchas veces lo que creemos nuestro presente no es sino una repetición del pasado o un intento de hacer vivir lo que creímos que podríamos haber vivido con alguna otra persona? Vida y persona ideales obviamente.
¿Somos un actor que no termina de saber su papel, ni de poder apropiarse nunca del todo del mismo, fingimos ser y dar lo que no damos? Y si es así ¿sabemos en verdad lo que estamos haciendo y siendo? ¿Amamos en función de la persona que tenemos delante o nuestro amor está determinado, limitado ¿o potenciado? por uno o quizás varios amores anteriores frustrados?
En este último sentido, ya Freud dirá que por lo menos para todos es seguro que hay dos amores frustrados que determinarán nuestra elección de pareja y nuestra manera de amar, ya sea para bien o para mal (el amor a nuestro padre y a nuestra madre, por cual de alguna manera todos amamos en cierta medida a un fantasma.Hombres que aman en su mujer a su madre o que “no aman “lo suficiente” a su mujer (de acuerdo a los reclamos de esta obviamente),porque la madre sigue ocupando en su amor el lugar principal, mujeres que aman en su marido lo amado de su padre o no aman a su esposo como este desea ser amado, porque su gran amor sigue siendo su propio padre o quizás un hermano, que también es muy común.
Recordaba ahora otra película preciosa y trágica: “El marido de la peluquera”; donde también el exceso con que el hombre deposita y reclama que su mujer realice ese modelo ideal del fantasma de su amor pre-adolescente, y la pretendida fidelidad con que ella responde a querer ser su amor eterno (sin faltas) termina con la no aceptación de la cuota posible de desencuentro y desilusión que el amor conlleva, llevando a la protagonista a un final trágico.
¿Debemos dejar que los fantasmas del pasado se apropien de nuestro presente y de nuestro futuro en una relación de pareja, pero en la vida en general (estaba pensando en la novela de Laura Castañón que no en vano se llama “Dejar las cosas en sus días”), o no? ¿Acaso podemos evitarlo? Yo creo que no, o no del todo. Pero entonces ¿cómo hacemos, cómo puede hacerse para matar a una muerta -en este caso- que puede llegar a estar más viva que la esposa viva real de carne y hueso? ¿Quién de los dos le otorga mas vida a la muerta? ¿y por qué lo hace cada uno?, ¿qué significado tiene esa Otra mujer para ese hombre y qué preguntas encierra para la esposa que no puede dejarla estar? ¿Es realmente más digno de llamársele Amor a aquel ideal frustrado que a este actual desdibujado por el amor dirigido a la muerta -viva y opacado de cotidianeidad?
Finalmente, creo que es una estupenda película sobre el amor y sobre eso inmedible que hace que una persona ame a otra, sobre las proyecciones que hacemos de vínculos del pasado en los actuales y idealización que eso determina, sobre la idealización que llegamos a hacer de las personas muertas puesto que ya no pueden desilusionarnos (sean muertas reales o simbólicas vinculadas a relaciones frustradas) y que nos impiden a veces valorar, o darle a quien tenemos al lado el lugar “limpio de fantasmas” que este nos reclama(lo cual considero imposible), o que nos impide ocupar en una relación ese lugar que creemos que existe (perfecto, ideal)en la medida en que fantaseamos a una Otra o un Otro que sería o estaría en posesión de aquello que (de haberlo podido tener una o uno) sí nos haría ser merecedores del AMOR del Otro.
Y hay lentitud en la que aparentemente no pasa nada porque el tiempo ha quedado detenido en el pasado, cuesta que se deslice, e inclusive el primer plano de la película muestra un paisaje donde la línea del horizonte está inclinada, ¿pretendía indicarnos con ello el director el declive de la relación?¿ o simplemente el plano quedo así por casualidad o porque no puede quedar de otra manera?
Y entonces sí, si se trata de amor, hay desconcierto e insatisfacción en la protagonista como en todos nosotros, pero hay también la certeza de que es ella la que ha vivido esa relación sea cual sea la misma , ella la que sigue viva, la que puede festejar.
Una película donde desde la sutileza se cuenta la fragilidad de la relación humana y del amor y de que en definitiva nunca amamos a quien creemos amar y quizás en definitiva básicamente nos amamos a nosotros mismos en una relación fantasmagórica con el Otro, y un poco, solamente un poco, al otro.

sábado, 19 de diciembre de 2015

AUNQUE NADIE QUIERA SABER... DE LA OSCURIDAD, ELLA ES.



Retomando las palabras de dos personas amigas de facebook haré algunas reflexiones sobre el duelo o los duelos. Una de ellos me decía que “quien se para muere, la vida es un devenir constante”, y que en el duelo el encontraba una nota discordante, y la otra citando a Ángel González que  “para vivir un año, es necesario morirse muchas veces mucho”.


Y efectivamente, el duelo es o introduce una nota discordante o disonante en el  devenir, quiebra la armonía del flujo del devenir de la vida que nos apetecería que “fuese constantemente” placentera, feliz, y que pudiera discurrir de una cosa a la otra, de un vínculo /lugar etc. al otro, sin  tropiezos ni trabas, sin dolor. Y muchos mensajes, que continuamente encontramos por ejemplo en facebook, van en ese sentido de ir hacia adelante, de  disponerse a intentar ver aún en situaciones difíciles o de franca pérdida, el vaso más bien lleno que vacío, en atesorar las posibilidades o ganancias que  implican los cambios. Hay una tendencia muy marcada en esta  época,  a pretender y aún a  exigir a las personas el que todo lo afronten o gestionen (término que detesto para hablar de la afectividad porque es inapropiado y está sustentando en la idea de un sujeto que pudiera ser dueño completo absoluto de sí mismo, de su querer y de su  libertad, lo cual es inexistente)de manera positiva, con fuerza y optimismo, ya que- retomando el título de la película que hace unos días comentaba- hoy más que nunca  “Nadie quiere la oscuridad”. Es más, muchas veces a las personas que intentan darle un lugar a dicha oscuridad, se las intenta persuadir o incluso conminar  a que la nieguen, a que la dejen de lado. ¿No es eso acaso lo que muchas veces se le propone a alguien que está atravesando un duelo? “No te quedes en casa llorando, sale, diviértete, no te quedes encerrado pensando en eso”,  en definitiva: encuentra otros “objetos -personas que  llenen a toda prisa  el vacío que tanto dolor produce, que impidan el tiempo vacío que es de soledad y encuentro  tortuoso de uno mismo y su ser solo,- que es encuentro con aquel o aquello que ya más nunca estará-,  para evitar pensar en lo perdido. O sea que se impulsa a  hacer precisamente lo opuesto de lo que requiere elaborar y aceptar la pérdida; lo cual q implica “de verdad” haberse vaciado del objeto perdido y del dolor que acompaña a dicho vaciamiento, para estar entonces recién ahí, en condiciones psíquicas de colocar a otro objeto en dicho lugar. Y así velozmente “un clavo saca a otro clavo” como dicen, o sino quizás sirva el alcohol o la droga, o el sexo, o la redes sociales consumidas de manera adictiva, un viaje, las compras, etc., para no sentir el dolor y hasta para seguir riendo, porque dicen que “más vale reír que llorar”.

¿Por qué se aconseja esta pseudo-cura maníaca del dolor que produce el desgarro que es cualquier pérdida para un sujeto?
 Porque ese vacío produce angustia: no ser y no saber ya quien soy sin el “objeto” o /y para el objeto, y quizás también ya “no querer siquiera ser sin él” o no importarle ya la vida debido a esa pérdida donde siempre perdemos una parte de nosotros mismos que nunca del todo fuimos, pero que aún así nos dio consistencia en ser(identificación), mientras pudimos sostener y creer la ficción  que construimos para aferrarnos- a él y a nosotros mismos a través de él ).
Levedad, fatalidad del ser que es no-ser, de la cual precisamente da perfecta cuenta de manera hermosa “Lo fatal” de Rubén Darío:
“ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto/y el temor de haber sido y un futuro terror…/


 (El  término objeto esta tomado en sentido psicoanalítico, y al lugar de ese objeto que lacan llama objeto a (que en realidad es una falta de objeto, un vacio estructural producido en el sujeto por su encuentro con el lenguaje),  y que puede estar  “llenado en apariencia” por diferentes objetos concretos, personas o ideales.

Sostener la angustia  y poder preguntarse por su porqué no es nada fácil en esta época que no habilita un lugar posible para  la misma, para ser capaz de registrarla y reconocerla como tal (estoy angustiado/a), preguntarse el porqué , o sea el sentido qué esa angustia tiene para el sujeto, concienciar que se debe a la presencia excesiva del objeto(conjunción del sujeto con el objeto) que debería poder perder o separar de mí , y una vez asumido esto, estar en condiciones y disponibilidad de “tirarse”  un tiempo variable en cada caso,  llorando, maldiciendo, culpandose, disculpándose, etc. o sea,  haciendo el duelo por lo perdido, sea lo que sea ese objeto perdido. Y  sin embargo, Lacan mantiene que  la angustia es de todas las señales aquella que no engaña” porque es la  “vía regia” de acceso a aquello que no es simbolizable. Por ser un afecto y no un significante, la angustia opera como señal ante aquello que es irreductible al significante, es por eso mismo que es la señal que no engaña, es señal, dice Lacan, de lo real que se presenta en la experiencia. Y eso real es el objeto a, objeto de goce pulsional perdido, resto de la operación de división subjetiva inaugural de todo sujeto que va a ser reencontrado (como falta de objeto en realidad) en toda pérdida se elabore o no el duelo por la misma.

Angustia  que si se la escucha, dice la verdad del sujeto de goce, le dice algo acerca cual es  su relación con el objeto cuya pérdida no se está pudiendo asumir, ya que la angustia indica la presencia absoluta del objeto, la anulación del sujeto y su deseo por la presencia sin “corte -falta o separación-duelo” del objeto que habría de poder perderse. El taponamiento del vacío con otros objetos por horror al mismo, es la huída del deseo y la presencia de la pulsión de muerte.Por eso para Sartre  la angustia es la que  anuncia la libertad del sujeto cuando está aún no es posible. Porque le señala su atrapamiento, su identificación total al objeto que en este caso es de goce,  y solo separándose psíquicamente del mismo, esto es,  haciendo el duelo, podrá devenir sujeto de deseo (en relación a un objeto aceptado como perdido).Pero antes de poder no solamente crear el devenir (hacer que este devenga) y valorar lo que el mismo depara, es condición previa y sine qua non “morirse muchas veces mucho”   como dice mi amiga Emma a través de Angel González, separarse muchas veces , cortar muchas veces mucho con el objeto perdido para perderlo  psíquicamente. Solo puede crearse, advenir lo nuevo, cuando hay falta,  vacío; si en  el psiquismo la libido aún está adherida o fijada al objeto anterior, no puede dirigirse a ningún otro objeto, o lo hace a medias, como habitualmente se puede observar en algunas parejas que terminan su relación e inmediatamente, o aún antes de separarse físicamente de la otra persona,  comienzan otra , y donde muchas veces la persona está efectivamente a medias,  a medias entre la pareja anterior de la que solamente   se han separado  físicamente, pero  no psíquicamente, pues  no terminan de poder dejar de ocuparse de ella en sus pensamientos y sentimientos ( piensa en ella, comparan a la nueva persona con la otra, desea saber de la vida de la otra persona, siente nostalgia de aquella relación etc.)Esto obviamente puede suceder también con la separación respecto de lugares o situaciones  como pueden ser cambios de lugar de residencia, de casa, de trabajo, etc.

 No entraré en detallar las etapas por las que atraviesa un duelo porque eso puede ser encontrado si interesa saberlo en muchos lugares o sitios de psicología; aunque sí he de decir,  aún no siendo especialmente partidaria de los libros de autoayuda, -que en si  tampoco sé si este que voy a nombrar pretende ser de este tipo-que  considero que   “El camino de las lágrimas” de Jorge Bucay aborda muy bien el tema del duelo, mostrando claramente los distintos momentos y sentimientos por los que atraviesa la persona en el mismo.

 Pero no todos estamos preparados  para poder hacer duelos, porque hacerlo y sobrevivir  requiere antes que nada haber aprendido a detenerse en el dolor, a permitirse experimentarlo y registrar sus efectos y afectos en uno mismo, a pensarse en el mismo y generalmente no educamos para ello, al contrario, es común escuchar ante una pérdida este tipo de frases: “no pasa nada”, “ya pasó”, “te compro otro”, “no llores”,  “es una tontería llorar por eso” , “te compro un heladito y se te pasa(heladito!!!) o un chocolatito, y luego la persona se acostumbró a que si está triste se atiborra a dulces o a comida , o al  te llevo a comprarte un juguete, o nos tomamos una cañita o un vinito y ya nos anestesiamos del dolor, etc.
  Todo esto aleja a las personas de la capacidad de elaborar y superar los duelos, de entrar en el sufrimiento profundo que implica la toma de contacto con el vacío que deja el objeto perdido, objeto que también puede ser aparte de separación de personas, lugares, objetos, separación de aspectos o partes de una parte de una misma, de rasgos de carácter, identificaciones que en algún momento pueden devenir síntomas molestos y que a veces requieren ser abandonados: por ejemplo “ser” excesivamente responsable, ordenado o desordenado, sensible, etc., aspectos que nos cuesta cambiar porque requieren de hacer un trabajo de duelo  que es difícil,  ya que  generalmente esos rasgos que luego nos perjudican fueron fijados en nuestra personalidad en la infancia como respuesta complaciente al deseo del Otro o como respuesta defensiva respecto del mismo: por ejemplo, ante una figura educativa que exigiera mucho orden, el niño puede obedecer y querer ser ordenado para satisfacer al Otro y obtener su amor, o lo contrario, desobedecer y ser desordenado para rebelarse y librarse de su deseo, si el mismo es vivido como  muy dominante y no  le deja ni una brecha de libertad, o ser muy ordenado en algunos aspectos de su vida y desordenado en otros.

Y para finalizar algunas de “mis creaciones” que surgieron en una etapa de mi vida donde tuve que  hacer  un duelo que implica varios duelos al haber emigrado de Uruguay a España, hoy sigo en duelo, y mis caminos en estos momentos no son serenos, pero “Andando caminos serenos” es el resultado de un gran tramo de duelo elaborado respecto de quien yo era en mi país de origen,  y de quien soy o más bien no soy ahora,  pero  ya me encuentro en otro momento del mismo y cobran relevancia otros aspectos o aristas del objeto. La escritura me ayudó y me salvó.



EL ESPEJO ROTO.
¡Y yo que allá antes tenía
un fabuloso espejo mágico!
¿qué va a ser de mi ahora
que acá
me
se  ha roto
y me
se cae a pedazos?

Sin mis oropeles ¿cómo amarme?
Sin mis oropeles ¿quién va a amarme?

Un narciso se ha marchitado en mi mirada y cae.

Afrodita ha envejecido
madre ha sido
y la fuente de Juvencia ha perdido
en la noche
ya no hay sátiros ni íncubos anhelantes
de adorar su desnudez
como antes, cuando ésta era de su cuerpo
su más bella vestidura
cuando sus pechos y glúteos
 exhibían altivos  la firmeza marmórea
de una escultura griega.

¡Y yo que antes tenía
un fabuloso espejo mágico!
¿Qué va a ser de mí ahora
que acá
me
 se ha roto
y me
 se cae a pedazos?

Sin mis oropeles ¿cómo respetarme?
Sin mis oropeles ¿quién va a respetarme?


La flor del pensamiento se ha marchitado  y cae.

Atenea,
otrora victoriosa
sus alas han cortado
en la batalla arrebatándole 
su escudo y su lanza,
la lechuza yace
en su brazo dormida
ya ni el Arte ni la inteligencia ilumina-n

¿Cómo hará Odiseo para continuar su viaje?

Sólo la  flor del deseo podrá alumbrarle.



INSENSATA.
¡Insensata!
eso has sido ¡insensata!
cuanto más te aferraste para no caerte
más abajo caíste,
cuanto más temiste
lo que más temías sucedió,
cuanto más dijiste no querer aquellas penas sufrir 
más contigo ellas se ensañaron,
¡Insensata!
no es que no hubieran señales
¡es que tú todas te las saltaste!
Y te olvidaste de Ulises.

Cuanto más te empeñaste en responder
a lo que querías y creías ser
menos fuiste
y  sin embargo fuiste
donde menos quisiste

como si fuera posible a la mariposa
haber no sido antes gusano de seda,
como si fuese posible a un gusano de seda
 resistirse a devenir mariposa.





YA LO PEOR PASÓ.
Algunos creen que nacer es el principio
algunos creen que nacer es un placer.

Algunos creen que nacer es al principio
que nacer nos da placer.

¡Pero yo, en carne propia sé que antes
se necesita haber muerto para poder nacer!

Ya lo peor pasó
es necesario abortarse para poder nacer

Ya lo peor pasó
es necesario caerse para poder nacer

Ya lo peor pasó
¡ Lázaro, levántate y anda!







AMANECER.
 Hoy ha amanecido un sol radiante
ni una sola nube empaña el horizonte.

Hoy amanecí un sol radiante.

Sin querer me sorprendo
tarareando canciones
 a retazos
tiempo atrás olvidadas
que dicen de soles, cambios,
imprevistas primaveras y bienaventuranzas

es que ahora,
que al fin todo está perdido
y  nada tengo que perder

es que ahora,
que al fin todo lo he perdido
y nada temo ya perder

me he dejado caer
todas las máscaras
ya en ellas no confío
¡yo que de ellas
tiempo atrás
queriendo sin querer me fio!

y es un alivio saber
que sin ellas sobrevivo
¡y es más, río!





¡QUE RISA!


¡Qué risa!
¡Qué risa me da  darme cuenta
que hoy puedo reírme de mi!
¡Qué risa y que alivio saber
que ya no me(la) creo

que puedo empezar otra vez!

¡Qué risa!
ahora que puedo jugar a ser Otra
porque no lo soy

¡Qué risa!
el placer  de haciendo la Otra pillarme
 copiando sus gestos, fingiendo su voz

¡Qué risa y que alivio
saber que es teatro!
que puedo empezar otra vez.


VACÍA PARA AMAR.
Dice “La Negra”:
no pienses que todo
está perdido
yo vengo a ofrecer mi corazón.

Digo yo:
ahora que todo está perdido
yo puedo ofrecer mi corazón.






EN TRÁNSITO.



¡Qué bueno!
¡Qué bueno poder ir en tránsito!
con la certeza de la partida
 y la incertidumbre de la llegada
con la cabeza nunca apurada
vacía de pensamientos y de recuerdos
y las maletas perdidas
entregada solamente
al latir del corazón.













ANDANDO CAMINOS SERENOS.
En estos días en que me he dado cuenta
 que no todos los caminos conducían a Roma
y que andar conmigo quiero


En estos días en que me he dado cuenta
que  se me han desdibujado
todos los caminos
 se me han roto todos los esquemas
y andar conmigo se me ha hecho más liviano

el Mar, brujo cómplice devuelve 
mi imagen serena de sol difusa
en vuelta
en pequeñas olas casi silenciosas…
me acerca a la orilla,
me deslizo sin prisa
suavemente sobre la arena

dejo que mi oído caracol se alegre
con la risa de algunos chiquillos
cuyos pies descalzos
dejan pequeñas huellas…

y el cielo, en silenciosa fijeza azul
suspendido
da a ver incorpóreos garabatos de espuma
que en inédita geometría completarían
un cuadro impresionista que apena no saber pintar.













- Kierkegaard ante Lacan:lo real y lo imposible” ,Laura Arias, virtualia.eol.org.ar 

- Kierkegaard, Sartre y las conductas de mala fe, Eduardo Fernández Villar, “A parte Rei” 45, mayo 2006 revista de Filosofía (esta en internet)












domingo, 13 de diciembre de 2015

“NADIE QUIERE LA NOCHE” o a-cerca de LO REAL.




No, nadie la quiere, pero está ahí para todos, aunque su oscuridad no sea exactamente para todos,  la misma. Pero al final de la película me quedé pensando si de verdad una no la quiere. Y me contesto que sí la quiere, porque forma parte de una misma, de cada uno de nosotros. Y la queramos ver o no, aceptar o no a nivel de nuestra conciencia, inconscientemente sabemos que está  en nosotros, que también somos ella. Y por eso, sin saber bien cómo ni cuándo ni dónde, en algunos momentos  la buscamos sin saberlo, o ella  nos encuentra. Y con ese encuentro podemos hacer… ser o  hacer como si no lo hubiéramos tenido, negando, pasando.

“Nadie quiere la noche” una inmensa e  intensa  metáfora del ser humano, de su partida, de sus partidas a la búsqueda de sus sueños,  ese Polo norte del Ideal, paraíso lejano pero  imaginariamente perfecto: ¿el amor, la grandeza, el reconocimiento, la inmortalidad? Llegar a él  merece estar dispuesto  como lo está la protagonista de la historia, una Josephine Peary magníficamente interpretada por Juliette Binoche (doble noche sí, en esta película), a  correr todos los riesgos. Obstinación y  oídos sordos a advertencias de peligro y locura ante tamaña osadía .Y tropiezo, caída en  la tremendamente gélida, cruda y casi interminable realidad: ese sol que se duerme, esa noche invierno que llega aunque no se la quiera, y aún así, en medio de la desolación, la belleza  grandiosa de la fotografía y del/el  paisaje, que aún en medio de la intemperie de esa noche casi interminable,  no podemos dejar de admirar. Encuentro con lo Otro, supuestamente extranjero: otro paisaje, otra mujer, otra cultura,  “otra realidad” cruda o más cruda (lo real), que la únicamente creída y sentida como propia hasta el momento. Pasaje de la domesticación de la ciudad a la Naturaleza  más salvaje. Y esa otra  voz  que  pregunta: “¿qué buscan?” Y mal supone: “si lo tienen todo” Y para colmo,  lo que se busca no existe… más que en la imaginación, o quizás al final no era… nunca es lo que creíamos que sería. ¿Alguna vez fue? Puede que sí, pero ahora ya no.   Desilusión, asombro, perplejidad, burla,  enfado, congoja, miedo, tristeza, dolor mucho dolor, meandros   del duelo. Búsqueda de la cercanía en la una mujer, de aquello que nos hermane: “yo mujer-¿tu mujer?” para cortar las diferencias y acortar distancias  y permitir el lazo; humildad, confianza, apertura, naturaleza receptiva dispuesta a dejarse domesticar como aquella rosa. Rechazo en la una Otra : “lo extranjero” generador de  asco, aislamiento, impiedad, egoísmo ,altanería, creencia en una supuesta superioridad, maldad .Dualidad, enfrentamiento, batalla que  finalmente deviene derrota …de la parte más altanera …¿de una misma? que adviene al fin triunfo de la hermandad.

Yo te salvo, yo te cuido aunque tú no quieras aceptarme, necesitas acá de mi, en este medio, de esta oscuridad y crudeza nada sabes, yo te ayudo a sobrellevarla, yo te salvo y luego, tu agradecimiento aunque difícil de nacer, hace que quieras salvarme. Y entonces juntas nos salvamos: ya no hay tú ni yo, ni tú o yo, o tú en contra de yo, hay NOSOTRAS  y hay él, el que nace de dos mujeres, fruto, creación que  trasciende nuestra rivalidad por aquel Hombre.

Y ese fruto que lamentablemente se pierde. Aunadas en la pérdida  perdida de límites yotu, naturalezacultura, durezadelicadeza, lo extranjero que ya dejó de serlo.
Y luego otro Hombre que llega y reinstaura  la separación, y ya  no ser capaz de poder ser, de querer ser sobrevivir  la una sin la otra, no poder ya ser  “yo sin mi” sabiendo que una parte de nosotros ha muerto (el bebé)
Y  elegir tu caída y mi salvación, donarme tú, darme la vida, y asumir yo  en mí, tu yo, TU NOCHE QUE ES TAMBIÉN LA MÍA